Centenares de tapas de plástico llegan a la costa de Cantabria

Las tapas se asemejan a las de un popular envase de patatas fritas. /Centinelas
Las tapas se asemejan a las de un popular envase de patatas fritas. / Centinelas

Se asemejan a las tapas que se utilizan en un popular envase de patatas | Centinelas cree que ha sido «una pérdida involuntaria de algún barco en alta mar»

Ana del Castillo
ANA DEL CASTILLOSantander

El plástico tarda cien años de degradarse. Este mensaje viaja constantemente de un lado a otro, en medios de comunicación, en redes sociales, en libros, documentales... Viaja como las miles de pequeñas partículas de plástico transportadas a gran distancia por el viento y el agua contaminando todo el planeta y sobre manera, la vida marina. Viaja, pero el aviso no se posa en el interlocutor, que no acaba de concienciarse.

Voluntarios del programa ambiental Centinelas llevan una semana recogiendo grandes cantidades de plástico en el litoral cántabro, en concreto tapas redondas y traslúcidas que se asemejan a las que se utilizan en un tipo de envase de aperitivos de patatas. «No creemos que haya sido algo intencionado, sino una pérdida importante de algún barco en alta mar, pero nosotros no podemos determinar con exactitud su procedencia», explica Adriana Sanjurjo, de Centinelas.

Valdearenas, Los Locos, Langre, Somocuevas, Mataleñas, Sardinero, Magdalena, Loredo y Santoña son las playas donde más tapas de plástico han aparecido. En siete días han encontrado cerca de 150 -«y siguen llegando»-, pero en la Demarcación de Costas no tienen «oficialmente» constancia de este hecho.

Es algo inusual y puntual. Nunca antes había aparecido en Cantabria este tipo de plástico y en esas cantidades. Lo que preocupa a los voluntarios es que «si han llegado tantas tapas a la costa, la cantidad que está en el mar será enorme», apunta Sanjurjo. Pero por otro lado están satisfechos porque otras tantas ya no quedarán a la deriva en el mar, «agrabando un problema cada día mayor como es la enorme isla tóxica del Pacífico», que recientemente se ha comunicado su aumento de tamaño. «Esta isla basura actúa como almacén de residuos en los mares y en nuestra mano queda cambiar ciertos hábitos, así como conseguir un transporte sin pérdidas para no seguir alimentando su tamaño», señala Centinelas.