OKUDA EN CANTABRIA

Una decena de murales e intervenciones configuran la huella cántabra de un artista «global» | Sus recientes intervenciones en el colegio 'Vital Alsar' y en Valderredible muestran su implicación en proyectos sociales que van más allá de la estética urbana

La escultura 'ReinOso', en Reinosa./DM .
La escultura 'ReinOso', en Reinosa. / DM .
Guillermo Balbona
GUILLERMO BALBONASantander

Raro resulta no toparse durante el año con algún magacín internacional en el que no haya referencia a sus formas geométricas y estampados de color, a su enésima intervención en una barriada o en un edificio, o a sus esculturas e intervenciones. Como dice en ocasiones, Okuda es «una marca con corazón», instagram es su animal de compañía y su incansable energía y alerta mirada sobre el mundo configuran el sello iconográfico de su creación. Okuda, Óscar, San Miguel (Santander, 1980) hace ya tiempo que es un artista global: colorear con su arte urbano, convertirse en invitado especial para intervenir en las Fallas, mostrar su obra en la Corey Helford Gallery de Los Angeles y sembrar edificaciones y museos de Europa y Estados Unidos con sus figuras y paisajes oníricos, su surrealismo o su vuelta de tuerca a los rostros antropomórficos. Tras poner una reciente sonrisa de color a un colegio santanderino, el Vital Alsar, ya puede decirse que el mapa cántabro de Okuda certifica, a través de una decena de huellas, un cruce de trayectos que van reflejando en su tierra su diversidad creativa. Siempre entre una concepción del arte como construcción social y una vocación de vitalismo provocador, sus miradas y estampas reconocibles se reparten ya por Santander y la comunidad. Una decena de creaciones y hasta siete municipios muestran esa cartografía Okuda plasmada en murales, intervenciones, esculturas públicas, fruto de iniciativas tan diversas como festivales, encargos, implicaciones personales, invitaciones y acciones conjuntas con otros artistas como Jank333 o Serzo.

De Cuchía a Reinosa

Escultura - Streets of Colour (junto a Remed) - Equilibrium (Cuchía) 2014 - Actualmente en proceso de rehabilitación /// Mural - Naturaleza Muerta (Cuchia) 2015 //// Festival de arte - Desvelarte - Welcome to SerzOkudaLand (Santander) 2015 - Mural hecho con motivo del festival /// Mural - Mukis (junto a Jank333) (Santander) 2016 /// Escultura - ReinOso (Reinosa) 2017 /// Mural - Retrato de José María Pereda (Polanco) 2017 /// Festival de arte - Somo Fresh Walls - OkuWaone Chateau (junto a Waone) (Somo) 2017 /// Mural - Inmortales (Ruerrero) 2018 /// Intervención exterior - Flowers' Temple (Laredo) 2018 /// Intervención exterior - Okuda Vital (Santander) 2018.

En los últimos cinco años su presencia urbana en ciudades de todo el mundo ha sido tan profusa que se pue- de hablar de fenómeno. Fachadas, trenes, autobuses, estaciones de metro, arquitecturas tan opuestas como iglesias y castillos, han sido objeto de sus intervenciones. La iglesia Skate de la localidad asturiana de Llanera fue el desencadenante mediático pero lo cierto es que el recorrido del artista santanderino ha pasado de los grafitis vinculados a contextos marginales, de fábricas abandonadas a vías de tren, a convertirse en icono internacional del arte de murales y espacios sociales, culturales y urbanos, funcionales y ciudadanos. Su obra está presente en cerca de una treintena de países, de México a India, de Ucrania a Rusia, Alemania, Perú, Chile, Hungría...o a sus vivencias en Australia, Tahití o Tailandia.

Okuda –autor este año de la portada del Anuario de Cantabria– ha pasado en apenas dos años de contar con una presencia menor a ser una representación icónica de referentes, símbolos y espacios. De su retrato de José María Pereda en Polanco al ReinOso de Campoo, pasando por intervenciones murales en Santander tan diversas como las de la calle General Dávila o el Río de la Pila.

Este verano dos acciones han estrechado su vínculo con Santander y la región a través de otros tantos proyectos muy singulares: su transformación del colegio 'Vital Alsar' en Cueto y su intervención en Ruerrero, en Valderredible, dentro del proyecto 'Inmortales', que aspira a revitalizar la zona por medio de distintas manifestaciones artísticas. Es su segunda obra en el municipio tras el mural que pintó en el Molino de Tejada. En el otro extremo, Okuda ha alumbrado las fachadas del 'Vital Alsar' tras una iniciativa de la asociación de padres del centro escolar financiada a través de una campaña de 'crowdfunding'.

Desde su escultura, 'Streets of Colour- Equilibrium' en Cuchía, actualmente en proceso de rehabilitación, o su mural 'Naturaleza Muerta', también en la localidad de Miengo, unida estrechamente a su familia y a sus inicios de artista, hasta estas últimas firmas públicas, su particular iconografía cántabra ha discurrido por el Festival Desvelarte, que cumplió diez años en su reciente edición, el Festival de arte - Somo Fresh Walls o a sus intervenciones como Flowers' Temple en Laredo o el Okuda Vital en Santander. A la ya decena de creaciones visibles estables hay que sumar las obras efímeras como la del Dique de Gamazo del pasado año.

En general, salvo motivos concretos ajustados a un contexto, sus creaciones en la comunidad son un fiel reflejo de la coherencia de su lenguaje con la calle como escenario predilecto: el universo, el infinito, el sentido de la vida, la falsa libertad del capitalismo, el conflicto entre la modernidad y las raíces, entre arquitecturas geométricas multicolores y formas orgánicas.

2018 ha sido un año especial para Okuda en el que se ha prodigado a través de espacios, proyectos y participaciones muy diferentes, como ser el artista invitado en la feria Art Madrid o su gran exposición en el Centre del Carme de Valencia donde reunió más de un centenar de obras que revisaron casi una década de carrera artística.

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