El primer desembarco irlandés

El ferry ''Connemara'' inaugura la ruta entre Cork y Santander con un grupo de superdeportivos a bordo y 200 pasajeros

Javier Cotera
Álvaro Machín
ÁLVARO MACHÍNSantander

Hace ahora cuarenta años, de la proa del 'Armorique' salieron 38 Rolls Royce. Fue la foto de un día histórico. La primera escala desde Plymouth de un barco de Brittany Ferries y el inicio de una relación icónica entre los buques de la compañía y la bahía de Santander. Esta tarde, a la misma bahía se asomó a eso de las tres y media el 'Connemara', procedente de Cork, en Irlanda. Su primer viaje a Cantabria con pasajeros a bordo. La travesía inaugural de una ruta que el puerto de la capital cántabra le ganó por la mano a sus competidores de Bilbao y Gijón. Y, curioso, lo primero que se vio cuando la tripulación dio la orden para bajar la rampa también fue un puñado de cochazos. De otra época. Porsche, Lamborghini, Bentley, BMW... Superdeportivos en un rally benéfico. «Un viaje fantástico», comentaban Peter y Carole Cosgrove a bordo de un McLaren de color blanco. Los primeros pasajeros. «Dígales que no van a ver agua en todo el tiempo que estén aquí». Eso pidió Revilla que les tradujeran después de entregarles un obsequio y darles la bienvenida.

A la tercera fue la vencida. Tras dos cancelaciones –la primera, por un retraso en la entrega del barco, y la segunda, por problemas con una inspección de las autoridades irlandesas– el ferri pudo completar el viaje inaugural de la ruta. En sentido inverso, eso sí. Cork-Santander. Con 198 pasajeros a bordo junto a 94 coches, 17 motos y siete camiones. Con la curiosidad de los superdeportivos –del Bubblegum Club, que busca recaudar fondos para niños enfermos de cáncer– y de aficionados al rugby dispuestos a asistir a las finales de la Challenge Cup y de la Champion Cup en Bilbao este fin de semana. «Un viaje cómodo, han sido 26 horas», explicaba Peter Cosgrove mientras los pasajeros que esperaban en la cola de coches miraban con asombro tanta expectación al desembarcar. El barco 'corrió'. De hecho llegó en menos tiempo de lo previsto (la travesía dura entre 27 y 28 horas) favorecido «por olas de unos dos metros por popa». «El viento y las condiciones de mar pueden suponer una hora arriba o abajo en este viaje». Eso lo contaba en el puente el capitán Alex Studencov cuando las autoridades subieron a saludarle y a entregarle un recuerdo con motivo de su primera escala.

Al 'Connemara' le vino bien recuperar esa hora. Con todo el jaleo que supuso resolver los problemas burocráticos que le obligaron a cancelar viaje acumula un retraso que debe ir recuperando en sus travesías entre Cork, Santander y el puerto francés de Roscoff. Poco a poco hasta recuperar la normalidad tras un arranque ajetreado. Para hacerse una idea, el horario oficial de salida desde la capital cántabra previsto para los jueves es las 17.30 horas. A esa hora estaban empezando a embarcar con la idea de partir «entre las siete y las ocho».

Los camiones empezaron a ocupar la bodega del barco justo después de que la nutrida comitiva de autoridades lo fuera desalojando. «A tenor de esto que hemos visto salir –por los coches (él se subió en uno)– va a venir gente de alto nivel adquisitivo», bromeó Revilla. El presidente de Cantabria habló de nexos históricos entre España e Irlanda, de estudiantes aprendiendo inglés y hasta de Seve Ballesteros. Y también de la importancia del flujo de transporte de mercancías «al ser la única conexión» con el país. Pero, además, dejó caer algo. «Estoy seguro de que será un éxito y habrá más cosas importantes en el futuro si esto va bien, que irá seguro».

Objetivo: siete escalas

En eso mismo profundizó el presidente de la Autoridad Portuaria, Jaime González. «Cuando llegué al cargo hace dos años y medio dije que uno de mis objetivos era conseguir una escala del ferri diaria. Ahora tenemos seis a la semana y trabajamos para consolidarlas y hasta para que los barcos que vengan a medio plazo sean más grandes. Pero también pensando en los motivos que hagan que Brittany Ferries efectivamente haga esas siete escalas». Christophe Mathieu, director ejecutivo de la compañía, fue cauto al preguntarle por nuevas rutas –«vamos con un proyecto cada vez, lo primero es hacer de esto un éxito y luego iremos a por otro, seguro»–, pero muy preciso al hablar de números. «Este ferri necesita tiempo. Esperamos tener 40.000 pasajeros y 20.000 camiones. Es el objetivo para el primer año, pero no es fácil».

Cifras para la empresa y rédito para la ciudad. «Es importante ser puerto base porque con esto podremos hacer que se queden una noche antes los que salen de Santander o que se queden aquí toda su estancia», explicó Gema Igual, la alcaldesa de la capital, que también entregó un obsequio a los primeros pasajeros. Todos, en una comitiva en la que también estaba Modesto Piñeiro (de la consignataria y de la Cámara de Comercio), el consejero Francisco Martín o el responsable de Brittany Ferries en Cantabria, Manuel Pascual. Un grupo grande. Como el del recibimiento a los Rolls Royce hace cuarenta años.

 

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