Prisioneros del reloj

Gema Vega (a la izquierda), Sergio cabrero (aariba a la izquierda), Óscar Solana (arriba a la derecha) y David Blanco (abajo) trabajarán una hora más en la noche del sábado al domingo. /DM .
Gema Vega (a la izquierda), Sergio cabrero (aariba a la izquierda), Óscar Solana (arriba a la derecha) y David Blanco (abajo) trabajarán una hora más en la noche del sábado al domingo. / DM .

Los profesionales que se ven obligados a trabajar más tiempo esta noche por el cambio de hora abogan por eliminarlo, tal y como plantea la Unión Europea

José María Gutiérrez
JOSÉ MARÍA GUTIÉRREZSantander

Esta próxima noche hay que echar hacia atrás las agujas del reloj y a las tres de la madrugada volverán a ser las dos. Una hora extra de descanso, de fiesta... o de trabajo para todos aquellos que se tienen que enfrentar a jornadas o turnos nocturnos: policías, bomberos, vigilantes de seguridad, médicos, taxistas, hostelería... Por segunda vez este año llega el polémico y discutido cambio de hora. Vuelve el horario de invierno. Entre los objetivos, repetidos cada vez que se produce esta modificación, tener más luz natural a primera hora de la mañana y lograr así un -pequeño- ahorro energético. En contra, las molestias físicas que puede suponer y la argumentación de que ese ahorro es ficticio dado que el aumento de horas de luz por la mañana se convierte en disminución por las tardes, anocheciendo muy temprano, y los horarios laborales y comerciales no varían.

Siempre discutido, este cambio será uno de los últimos que se produzcan si sale adelante la propuesta realizada por la Unión Europea, que el pasado mes de agosto anunciaba su intención de suspender el cambio de hora en el conjunto del continente después de que el 84% de los 4,6 millones de europeos que participaron en una encuesta pública mostrase su disposición a eliminarlo para establecer un horario fijo a lo largo de todo el año. En el caso de España, fue el 93% de los encuestados el que se mostró en contra del habitual cambio que se viene realizando desde los años 70.

Dos semanas después, la Comisión Europea comunicó que quiere que el último cambio obligatorio sea a finales de marzo de 2019, cuando todos los países miembros regresarán al horario de verano, y que cada país decida libremente si desea aplicar el de invierno o el de verano de manera permanente, notificándolo, como muy tarde, en abril. De esta manera, los miembros de la UE que prefieran el horario de invierno realizarán una última modificación el 27 de octubre del próximo año para adaptarse al mismo. A partir de esa fecha no se podrán hacer más cambios y el horario permanecería invariable para todos.

Mismo horario todo el año

Eso sí, para que se pueda cumplir esta planificación es necesario que el Parlamento Europeo y los países den su visto bueno a la propuesta como muy tarde en marzo de 2019. «Es necesario acabar con el cambio de hora. Los Estados miembros deberán decidir por sí mismos si sus ciudadanos viven con la hora de verano o la de invierno, es una cuestión de subsidiariedad», ha manifestado al respecto el presidente comunitario, Jean-Claude Juncker.

La Comisión Europea ha pedido que los países miembros se coordinen para no romper la armonización que existe y que no haya países que unilateralmente se inclinen por una decisión u otra. Es decir, unidad para eliminar -o no- el cambio horario y libertad para elegir el de invierno o verano. Portugal, por ejemplo, ha mostrado ya su rechazo a suprimir la modificación horaria bianual.

Todos los profesionales consultados en este reportaje se muestran partidarios de imponer un mismo horario unificado todo el año, acabando con la situación que se vive desde hace más de 40 años. Fue en 1974, por indicación de lo que entonces era la Comunidad Económica Europea, cuando los países del viejo continente empezaron a cambiar dos veces al año el reloj: se adelanta una hora el último domingo de marzo y se retrasa esa hora el último domingo de octubre. La decisión se tomó para paliar en lo posible los efectos de la crisis del petróleo de 1973 aprovechando mejor las horas de luz. Pero no es algo universal: el 60% de los países del planeta no realiza el cambio horario.

En el caso de España, se ha constituido un grupo multidisciplinar de expertos que estudian tanto los beneficios como las desventajas de adoptar el horario de invierno o el de verano durante todo el año -existen múltiples estudios de todo tipo-, así como la posibilidad de mantener el cambio de hora como hasta el momento. ¿Queremos más luz al final de la tarde? ¿Queremos ahorrar energía? ¿Queremos no tener que entrar de noche al trabajo? Darán la respuesta definitiva la próxima primavera, después de seis meses de análisis. El de invierno se adaptaría más al huso horario que le corresponde geográficamente a España: el de Greenwich (Reino Unido, Portugal y Canarias) en vez del de Europa Central (el de Berlín), que es el que se utiliza desde hace casi 80 años... Sin embargo, es el de verano el que prefieren por unanimidad los protagonistas de este reportaje -y buena parte de la sociedad española-. Opiniones hay, como teorías, para todos los gustos.

Sergio Cabrero | Trabajador de Solvay «Hay que dosificar las energías porque la atención se resiente»

Sergio Cabrero es uno de los cinco millones de trabajadores que trabajan a turnos en España. En su caso, en la fábrica de Solvay, en Torrelavega, donde es responsable de uno de los turnos de la Unidad de Energía y Agua. Y le ha tocado 'en suerte' trabajar esta noche, en la que tendrá que afrontar nueve horas consecutivas de tareas. «Lo asumes con resignación. Después de 18 años currando a turnos, pues ya estás acostumbrado a trabajar en puentes, festivos, navidades...», relata.

Admite que esta hora de más hace la noche «muy larga». «El turno de noche es duro ya de por sí, y más en trabajos como éste que requieren mucha concentración porque trabajas con materiales delicados. Así que trabajar una hora más se convierte en un reto, hasta para los que lo llevamos bien, como yo, porque hay otros compañeros a quienes les afecta aún más», explica.

Cabrero detalla que en una jornada como la de hoy cambian algunas de las rutinas habituales. «Se es muy cuidadoso a la hora de dosificar más las energías de los trabajadores, sobre todo aquellos que desarrollan tareas más delicadas, porque esa hora de más afecta sobre todo a la atención, que se resiente», reflexiona.

En la parte positiva de la balanza, cobrarán como una hora extraordinaria ese esfuerzo añadido esta noche. Y en marzo, cuando se adelanta el reloj y trabajan sólo siete horas, le empresa no descuenta nada. «Al menos económicamente está doblemente premiado», reconoce.

Prefiere Cabrero un mismo horario unificado todo el año, sin cambios. «Como trabajador es difícil conciliar el sueño con los distintos horarios de un empleo a turnos y con el cambio de horario, aún más. Y como padre lo noto en mis hijos, que les cuesta adaptarse, es un cambio que trastoca todo», razona.

A la hora de elegir, en un país como España, se quedaría con el horario de verano, «más beneficioso», en su opinión, para conciliar la vida laboral y la familiar «porque así tendríamos un poco más de luz por las tardes en invierno» y se podría «aprovechar más el día». «Es deprimente que anochezca a las cinco de la tarde y que por la mañana sea de noche cuando vayas al colegio o al trabajo tampoco creo que afecte tanto. Y en verano, pues los días son largos», reflexiona.

Sergio Cabrero.
Sergio Cabrero. / Luis Palomeque

Gema Vega | Enfermera de Valdecilla «Trabajar una hora más en Urgencias es agotador»

Físicamente, una hora más de trabajo te afecta bastante. Trabajar ya diez horas, y de noche, es muy cansado, por lo que sumar una más, imagínate», asegura Gema Vega, enfermera en el hospital Valdecilla, que esta madrugada tiene que estar de guardia en el servicio de Urgencias. Entrará a las diez de la noche y saldrá a las ocho de la mañana, cambio de hora incluido. «Trabajar once horas de forma consecutiva en Urgencias, donde no paras ni un segundo, es agotador», incide.

Vega explica que la modificación no obliga, sin embargo, a variar mucho las rutinas con los pacientes. «Vamos acoplando el horario de la medicación, pero más o menos es lo mismo que cualquier otra noche», explica al respecto.

Reconoce que asumió con «resignación» cuando comprobó en la cartelera de trabajo que la tocaba estar de guardia esta noche. A lo largo de su trayectoria profesional, ya suma unas cuantas veces. «Pues qué le vas a hacer, te toca y te toca», indica.

La enfermera asegura que ni siquiera el plus económico que recibirán compensa el esfuerzo extra. «Lo que te pagan por esa hora de más es una miseria, en la línea del resto de la noche, está muy mal pagado», asevera.

Gema Vega es también partidaria de tener siempre el mismo horario a lo largo de todo el año «para evitar circunstancias» como las que vivirán hoy. «Por la parte que nos toca, nos afecta, está claro», responde. Y considera que las causas que justifican el cambio, como ese teórico ahorro de energía en invierno, «no son tan relevantes para paliar los trastornos que causa». Y a la hora de elegir, se queda, «sin duda», con el horario de verano.

Otro de los que trabajará esta noche en Valdecilla es Enrique Peraita, médico de familia y adjunto del servicio de Urgencias. «Depende de la cantidad de trabajo que tengamos, se hará más o menos duro», subraya. «Da rabia sobre todo en el momento en que tengamos que cambiar la hora de los relojes, pero por lo demás se trabajará como cualquier otra noche».

Él también considera que es «más lógico» y «consecuente» tener un sólo horario unificado todo el año y prefiere que España apueste por el de verano porque considera que «es más cercano a nuestro metabolismo y forma de vida».

Gema Vega
Gema Vega / Roberto Ruiz

Óscar Solana | Bartender y hostelero «Los cambios de hora no tienen ningún sentido, son un error»

Ni siquiera un representante de un gremio como la hostelería, que tendrá una hora más para hacer negocio, ve ventajas a este cambio horario. «A pesar de que se supone que puedes hacer un poco más de caja, no veo factores positivos al cambio de hora, no tiene ningún sentido, es un error que sólo depara inconvenientes», destaca el bartender cántabro Óscar Solana detrás de la barra de la Taberna La Solía, su negocio en Liaño (Villaescusa). «Yo lo del ahorro energético no lo veo por ningún lado», insiste.

Esta noche, a la hora habitual del cierre, las tres de la madrugada, no bajará las persianas del local, sino que retrasará el reloj para servir copas una hora más. «Al final lo que supone es más cansancio y eso se traduce en que la gente –en referencia a los trabajadores– esté más despistada y distraída», reflexiona. Y no tiene por qué traducirse en más clientes. «La gente no es consciente realmente del cambio hasta el domingo, creo que no tiene una repercusión directa sobre nuestros clientes. Ten en cuenta que en La Solía abrimos a las cuatro de la tarde, creo que ya son suficientes horas para tener que estar una más», reflexiona el dos veces campeón de Cantabria de coctelería y tres veces campeón de España, entre otros numerosos galardones, entre ellos el premio al mejor 'gin' del mundo con Siderit.

Cuando se le cuestiona por la propuesta de la Unión Europa, Solana se muestra «absolutamente partidario» de establecer un solo horario a la largo de todo el año, sin cambios. «Es lo mejor», sentencia. «Esa hora de más, o de menos cuando haces el cambio en marzo, te descoloca al día siguiente, no sabes muy bien en que hora vives», razona.

El bartender cántabro prefiere también que se establezca como fijo el horario de verano. «Por razones evidentes», destaca. «Así alargas un poco más los días en invierno para que la sensación de anochecer tan temprano sea un poco menos traumática. Hay que aprovechar uno de los grandes recursos de España, como es el sol, la luz, con la incidencia que tiene para el turismo, y alargar los días en vez de acortarlos», justifica Solana. «A mí, personalmente y laboralmente, me encajaría más», concluye.

Óscar Solana.
Óscar Solana. / Alberto Aja

David Blanco | Taxista de Santander «A ver si al menos tengo suerte y hago una buena carrera»

David Blanco es otro de los afectados por el cambio horario que trae de cabeza a numerosos profesionales, sobre todo éste que supone retrasar una hora el reloj y acumular una hora más de trabajo recorriendo las calles de Santander a bordo de su Toyota Auris híbrido. «La noche en un taxi es ya es de por sí bastante larga y dura, sobre todo los fines de semana, en los que algunos clientes no están en las mejores condiciones para viajar. Así que una hora más, es una paliza, el turno se hace eterno», asegura. Una paliza que se traducirá en trece horas de trabajo consecutivas. «El taxi te exige muchas horas, este gremio es así. Normalmente hago doce horas de media y hoy, pues una más», añade.

Las consecuencias, «más cansancio y estrés» y la consiguiente «disminución» de los reflejos en un empleo que exige «estar descansado y fresco» porque «estás al mando de un volante y transportando gente», refleja. Como antídoto contra el cansancio y la somnolencia, recurre «al café y a dar pequeños paseos por las paradas entre servicio y servicio que te ayudan a estar un poco más despierto».

Se consuela Blanco esperando una buena noche de trabajo, en cantidad y 'calidad'. «A ver si en esa hora de más tenemos al menos suerte de hacer una buena carrera», suspira, aunque admite que, fuera de la temporada de verano o en periodos determinados como puentes o Navidades, la noche santanderina «ya no es lo que era». El mal tiempo pronosticado para el fin de semana tampoco ayuda a incrementar las expectativas.

David Blanco, que lleva al volante de un taxi desde hace dos años después de haberse dedicado un lustro a conducir coches de empresa, se muestra «totalmente favorable» a tener el mismo horario todo el año, estandarizado, y no tocarle ni en otoño ni en primavera, «porque los cambios horarios afectan a la gente». «Yo no veo beneficios ni ventajas por ningún lado», critica. «El cuerpo se descompensa, trastoca el ritmo del sueño y las horas de descanso necesario...», expone. Él también es partidario de que España adopte el horario de verano de forma fija «para aprovechar mejor» las horas de luz. «Creo que influye mucho en el ánimo de la gente», afirma.

David Blanco.
David Blanco. / Alberto Aja