Miguel Ángel Revilla se va a hacer las Américas

Centro Botín. Andrés Manuel López Obrador, su mujer y Miguel Ángel Revilla visitaron el edificio. /Daniel Pedriza
Centro Botín. Andrés Manuel López Obrador, su mujer y Miguel Ángel Revilla visitaron el edificio. / Daniel Pedriza

El presidente viajará a México como invitado especial de López Obrador para su toma de posesión | El regionalista y Aurora Díaz pasarán cuatro días junto al matrimonio presidencial en su rancho de Palenque, 'La Chingada', para «convivir y compartir tiempo juntos» antes de la investidura

Enrique Munárriz
ENRIQUE MUNÁRRIZSantander

A 9.000 kilómetros de distancia es una «conjunción astral» entrelazar una amistad personal y familiar como la que tienen Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y Miguel Ángel Revilla. Nadie hubiera dado un duro por ella cuando el presidente envió una carta junto con sus libros, a través de un empresario cántabro, al por entonces eterno aspirante a la Presidencia de México y líder de Morena para invitarle a pasar unos días en Cantabria, conocer Ampuero, la tierra de su abuelo, y «reencontrarse con sus raíces». El político no se lo pensó dos veces y vino en septiembre de 2017 con su mujer, Beatriz Gutiérrez, en un periplo que «cambió nuestras vidas», según ha repetido el mexicano en más de una ocasión al regionalista. Se hicieron uña y carne, y convirtieron una incipiente relación política en una fuerte amistad, que les permitirá asistir como «invitados especiales» a su toma de posesión -algo que no es nada habitual para un mandatario autonómico- y compartir cuatro días junto al matrimonio presidencial en su rancho 'La Chingada' «para convivir y pasar tiempo juntos».

Miguel Ángel Revilla y Aurora Díaz ya tienen los billetes para México. La pareja aterrizará el día 28 de noviembre en Palenque (Chiapas), donde se alojará con otros dos matrimonios para descansar antes de la toma de posesión que tendrá lugar el 1 de diciembre en el Palacio Legislativo, donde tocará su amigo Silvio Rodríguez.

El rancho está en la entrada de Palenque, llegando desde Tabasco, en el tramo carretero Pakal-Na-Palenque, cuenta con una extensión de más de tres hectáreas, se encuentra sembrado de coco, tiene una laguna y un portón negro que impide la mirada de curiosos y que en muy raras ocasiones se abre. Tras la puerta se aprecia un camino rústico que lleva a una casa rodeada por frondosos árboles de mango. El alojamiento donde estarán el presidente y Díaz ha sido utilizado como casa de descanso por López Obrador desde que la heredó en el año 2000 y le ha servido de set para sus 'spots' políticos.

Este será el primer viaje internacional de Revilla durante la presente legislatura. El jefe del Ejecutivo, además de conocer el lugar de descanso de López Obrador, aprovechará el 3O de noviembre para visitar la Casa de Cantabria en México y reunirse con todos sus socios. El día 1 de diciembre ya asistirá como invitado personal del presidente a su toma de posesión, que se celebrará a las once de la mañana, y después acudirá a la comida que organizan en el Palacio Nacional, a las dos de la tarde. El regionalista coincidirá con Felipe VI y con el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, que le acompañará en representación del Gobierno central.

Un día después, el presidente cántabro mantendrá un encuentro con importantes empresarios, muchos con raíces cántabras, en el Mesón Puerto Chico, donde degustarán cocina española. Si todo sale según lo previsto, Miguel Ángel Revilla acudirá con López Obrador al que será uno de sus primeros actos tras su investidura. «Voy a animar a los asistentes a que sigan invirtiendo y apoyen a mi amigo AMLO», explica el regionalista mientras ultima los detalles de un viaje que le hace especial ilusión porque supone el triunfo de un «hombre honrado, íntegro, demócrata, pacifista y con unos valores extraordinarios», cuyo mandato «será positivo para el país». «Le admiro porque es un luchador, que ha llegado donde ha llegado enfrentándose él solo contra todos los elementos», prosigue.

Arriba,los dos matrimonios fueron a Ampuero a conocer el pueblo del abuelo y sus raíces. Abajo, López Obrador en su visita en septiembre de 2017 el Monasterio de Santo Toribio y junto a Revilla ante la estatua de Don Pelayo en Cosgaya durante su visita a Liébana. / Daniel Pedriza

La visita a Cantabria

Revilla devolverá la visita de tres días que López Obrador hizo hace un año con su mujer, que coincidió con un fuerte terremoto en su país. «Se alojaron en el Vinci; participó en un foro de El Diario Montañés, fuimos a Liébana, a ganar el Jubileo y a ver la estatua de Pelayo; estuvimos en Ampuero, en la casa en la que nació su abuelo, ahora convertida en la Casa de Cultura; dio una charla en la Universidad de Cantabria; visitamos La Casona de José María de Cossío en Tudanca y paseamos por el Centro Botín de Santander», recuerda Revilla. Incluso tuvieron una cena privada con Ana Botín, como ellos han confesado esta semana en sus redes con motivo de la visita de la presidenta del Banco Santander, junto con otros empresarios. «Algo que no fue fácil», recuerda Revilla, porque en aquel momento nadie quería salir a su lado porque decían que «iba a acabar con México».

La asistencia a la toma de posesión es la segunda invitación que Revilla recibe de AMLO. La primera fue para abrir el congreso nacional de Morena, el partido por el que se presentó a las elecciones, pero le fue imposible porque estaba inmerso en el debate de los Presupuestos. Sin embargo, eso no le impidió participar. El regionalista ejerció de estrella inaugural a través de un vídeo en el que les animaba y explicaba que México es el país que más quiere después de España. «La prueba está en que he salido solo de España seis veces y cuatro lo he hecho a este país. Por eso me duele tanto la falta de seguridad que existe fruto de tantas personas que hay en el umbral de la pobreza y de tanto joven sin horizonte», dijo para todos los asistentes.

La defensa de Revilla no se quedó ahí. Su campaña a favor de López Obrador le llevó por los platós de La Sexta y El Hormiguero, donde aprovechó sus apariciones mensuales para vender sus bondades, y le sirvió hasta «para su campaña electoral». De hecho, fue una de las primeras personas a la que llamó AMLO tras la victoria en las urnas. Una conversación para agradecerle su apoyo y los «consejos electorales» que fue interrumpida por otra línea por la llamada del presidente de EE UU, Donald Trump, que le quería felicitar.

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