Fútbol | Segunda B

Un punto que no sabe a nada

Un punto que no sabe a nada
Roberto Ruiz

Una Gimnástica más ofensiva y atrevida cae en los viejos fallos individuales y cede un empate

Adela Sanz
ADELA SANZTorrelavega

Un punto vale más o menos según las circunstancias. Puede dar un título o la salvación, pero en algunas ocasiones apenas cuenta.Como ayer. No sirvió para nada. Y de paso el resultado rompía el sofismo aquel que dice que en el estreno del entrenador la victoria es segura. La urgencia acosa a un equipo que, ahora que trata de reconstruirse y tomar un último y definitivo impulso, necesita tranquilidad para poder hacerlo en condiciones y con perspectiva de éxito. Pero no hay manera. Este domingo parecía ser el día, cuando tenía el partido más o menos controlado ante el Leioa. Pero un error puntual echó abajo todo el trabajo y condenó a los blanquiazules al empate.

De más a menos fue el equipo de Dani Mori, que, a pesar de ceder la posesión a su rival, en la primera mitad generó ocasiones y logró marcar en los instantes finales. Pero tras el descanso cedió metros, se echó cada vez más atrás y, después de encajar el tanto del empate, se diluyó como un terrón de azúcar en el café. No perdió el asturiano en su estreno, pero tampoco logró cambiar la trayectoria gris de un conjunto que aún no ha ganado este año. Sí que se vieron algunas pinceladas de lo que quiere hacer y tal vez con el paso de las jornadas lo consiga; pero el tiempo apremia.

1 Gimnástica

Álex Ruiz; Fer, Ramiro, Luis Alberto, Fermín: Alberto (Vitienes, m. 74), Cusi, Rubén Palazuelos, Leandro (Salas, m. 86); Primo (Víctor, m. 57) Nacho

1 Leioa

Iturrioz, Imanol, Crespo (Juan Mera, m. 64, Córdoba, Mikel Fernández, Jon Iru, Monje, Egiluz (Yurrebaso, m. 64), Luariz, Fran Sota y Garai

Goles
1-0 m. 45, Primo. 1-1 m. 77, Luariz
Árbitro
Recio Moreno, del colegio navarro. Amonestó a los locales Palazuelos, Primo, Alberto y Víctor y al visitante Córdoba.
Incidencias
Campo de El Malecón en buen estado. Se guardó un minuto de silencio en memoria de Francisco Calderón Calle, 'Paco El Churrero', socio de la Gimnástica. La segunda parte comenzó con unos minutos de retraso, ya que hubo que remarcar con cal el punto de penalti de una de las áreas.

La primera alineación del nuevo técnico destacó por el retorno del equipo a una defensa de cuatro y la presencia arriba de Primo y Nacho Rodríguez, que no habían vuelto a jugar juntos de inicio desde mediados de octubre. Por lo demás, aparte de esta apuesta de corte ofensivo y la ausencia de Borja Camus y Vitienes, el resto del once no deparó apenas sorpresas. Ramiro y Luis Alberto, de centrales, acompañados en los laterales por Fer y Fermín, con Cusi y Palazuelos de mediocentros, y Alberto y Leandro, fijos en las últimas semanas, situados en ambas bandas.

La principal novedad que introdujo Mori respecto a las anteriores versiones de la Gimnástica no fue el esquema táctico, sino el mensaje subyacente que se podía leer entre líneas en su alineación y que invitaba a un moderado optimismo. Como si quisiera enviar a la afición el aviso de que su equipo no está dispuesto a claudicar y que aún tiene cosas que decir en esta Liga. Otro asunto es como se desarrollase a partir de ahí el guión, ya que una cosa son los proyectos sobre el papel, en los que todo siempre encaja, y otra muy diferente una realidad en la que influyen un buen puñado de factores, entre ellos la voluntad del oponente y el azar.

Una apuesta por el ataque

Jugar con tres futbolistas que saben manejar bien el balón y mantenerlo en su poder como son Cusi, Alberto y Palazuelos no equivale necesariamente a tomar el mando de la posesión. Porque si desde el principio quedó algo claro fue que el Leioa, que no por casualidad ocupa una de las plazas de la parte de arriba de la tabla, no se iba a limitar a dejar hacer y aguardar. Al contrario, casi desde el inicio los azulgranas se adueñaron de la pelota y pretendieron soportar ellos el peso del encuentro. La Gimnástica, por consiguiente, hubo de adaptarse a jugar a la contra, algo que, por otra parte, encaja con la plantilla que tiene, compuesta de jugadores que saben defender bien y desarmar a su oponente con pases largos y juego vertical.

Cada cual en su papel, fue el conjunto blanquiazul el que mayor rendimiento sacó a su forma de jugar en el primer tiempo, y suyas fueron las mejores ocasiones para desnivelar un marcador que, no obstante, no se movió hasta el minuto final del primer tiempo. El Leioa se acercó en un par de oportunidades al área, pero no llegó a inquietar siquiera a Álex Ruiz. La primera de ellas, un remate suave de Egiluz al principio del partido, y la segunda un centro al área de Fran Sota que no halló rematador. Bastante mejor lo hizo en ese sentido una Gimnástica que dispuso de su primera ocasión con un tiro desde fuera del área de Nacho Rodríguez que golpeó en un defensa y sacó con muchos apuros Iturrioz casi sobre la línea de meta. Fue el primer aviso serio a un Leioa cómodo con el balón, pero sin profundidad y pegada.

La entrada de Víctor y Vitienes favoreció el juego al contragolpe de los jugadores de Mori

El propio Nacho, pasada la media hora, volvió a probar fortuna, pero esta vez el balón se le fue arriba. Avisaba el equipo torrelaveguense a su rival, pero daba la sensación de que empezaba a dejar pasar las oportunidades. En cierta forma parecía esa historia ya muy vieja y sabida, la del equipo que perdona y al final termina pagando sus errores. Pero esta vez sucedió algo diferente. Primo, que ya había avisado en una acción anterior con un remate que se le marchó arriba, le dio a su equipo lo que necesitaba en el mejor momento. Prácticamente en la última jugada antes de que los dos equipos se retirasen al vestuario, el goleador blanquiazul, en un balón colgado al área, recogió el pase de cabeza que le dejó Nacho y no perdonó. Remató con toda su alma y obró lo que en otras situaciones hubiera sido un milagro: el gol. Por delante restaba medio encuentro todavía, pero lo más difícil ya estaba hecho.

La Gimnástica regresó al césped con el propósito, cuanto menos, de aguantar su ventaja. Tal vez demasiado cerrada atrás, soportó los primeros envites de un Leioa con más voluntad que peligro y que en el primer cuarto de hora no dispuso de opciones para empatar. Fran Sota, en un par de acciones, lo intentó, pero la primera se le fue desviada y la segunda, un lanzamiento de falta muy flojo, lo atajó Álex Ruiz.

Jon Ander Lambea, consciente de que el tiempo se le escurría entre los dedos sin que sucediese nada, decidió hacer cambios. Introdujo un par de futbolistas y le dio un retoque a su esquema, tratando de lograr mayor presencia en ataque acumulando futbolistas de corte ofensivo y apostando por un juego más directo. El recuerdo de sus tres últimas derrotas empezaba a tomar cuerpo en la memoria del técnico visitante, que no quería repetir idénticos errores. Dani Mori, que ya había relevado a Primo por Víctor poco antes, decidió sustituir a Alberto por Vitienes. Su propósito no era otro que armarse de la mejor forma posible para jugar a la contra.Pero situarse tan atrás conlleva bastante riesgo, como no tardó en comprobar. El Leioa le arrebató el balón a los blanquiazules en la zona media; Sota, rápido y contundente, centró al área y Luariz, en el segundo palo y con bastante fortuna, batió a Álex.

El Leioa creció aún más tras el empate y de ahí al final fue dueño y señor del partido. A los torrelaveguenses, tocados tras el gol, les costó recuperarse y, lejos de buscar el triunfo, tuvieron que conformarse con evitar la derrota y sumar un punto poco valioso.