Fútbol / Gimnástica

Los blanquiazules suman su primera victoria de la temporada

Los blanquiazules suman su primera victoria de la temporada
Luis Palomeque

El Gernika terminó el partido con diez jugadores

Adela Sanz
ADELA SANZTorrelavega

Por fin llegó el día más esperado. Tenía que ser justamente el de la celebración del 111 Aniversario del club. Qué mejor momento para sumar los tres puntos y romper la racha de derrotas consecutivas que amenazaba con sumir a la Gimnástica en el pozo de la clasificación. No importa que haya sido por un gol y de penalti, porque de lo que se trataba aquí era de cambiar la dinámica del fracaso e invertir el sentido de los acontecimientos, un impulso tan oportuno como necesario.

Los blanquiazules le ganaron al Gernika y este hecho puede suponer más que un simple escalón en la tabla. Puede marcar la diferencia de un equipo perdedor que se resigna a la derrota a otro que restaña una identidad dañada a base de golpes y frustración. Este partido ha supuesto un fin y puede suponer un principio.

El fin de una cadena de seis partidos sin ganar, cuatro derrotas seguidas, otros cuatro choques marcando primero, dejándose remontar, y dos partidos consecutivos perdidos en casa. El comienzo de una nueva etapa sin urgencias apremiantes, sin barreras invisibles pero sólidas que derribar, la oportunidad perfecta para volver a empezar de nuevo.

Luis Alberto, en el centro

Pablo Lago afrontó el encuentro con una alineación en la que la novedad más llamativa fue la presencia de Luis Alberto en el eje del centro del campo junto a Cusi, No debido a que el central no haya jugado en esa posición a lo largo de su carrera, que lo ha hecho y tiene la calidad suficiente para desenvolverse en esa zona sin problemas, sino porque situarlo ahí supuso dejar en el banquillo a Víctor y a Alberto.

Cualquiera de los dos futbolistas hubiera podido cubrir el lugar de Rubén Palazuelos en el centro, pero tal vez el asturiano prefirió a Lucho por sus mejores dotes defensivas. Por lo demás, el otro aspecto destacado fue alinear juntos por primera vez de inicio a los centrales Bardanca y Cristian, que hasta ahora se habían turnado en el once.

El encuentro comenzó sin que ninguno de los dos equipos tomase la iniciativa del juego, con la Gimnástica, eso sí, bastante centrada desde el principio y buscando constantemente la portería rival con un fútbol tal vez más directo de lo acostumbrado. Su actitud ofensiva quedó patente en la primera acción, un remate de Primo que se fue por la línea de fondo, una declaración de intenciones más que una jugada de verdadero peligro.

Hugo Vitienes, poco después, protagonizó una acción que fue muy protestada por todos los blanquiazules en el césped y en la grada. El interior diestro recogió un rechace en la frontal del área en un saque de esquina y, sin dejar que el balón tocase la hierba, lo golpeó y lo puso en la escuadra. Hubiera sido un hermoso tanto en un buen momento del encuentro de haber sido válido, sin embargo el árbitro lo anuló por fuera de juego, provocando el enfado de los aficionados locales.

Los torrelaveguenses, a pesar del tanto anulado, siguieron a lo suyo, buscando con ahínco el área rival. Camus puso a prueba los reflejos de Altamira con un potente lanzamiento y poco después Cusi ejecutó un lanzamiento de falta que se fue desviado. Lo importante, más allá del resultado, que seguía a cero, era la actitud de los jugadores, a quienes se veía convencidos de lo que estaban haciendo y armados de la fe necesaria para sacar adelante el partido ante el Gernika.

Un gol, tres puntos

Y tras varios minutos de juego sin ocasiones, llegó la primera de las acciones decisivas del partido, el penalti a favor de la Gimnástica que Borja Camus, encargado de su ejecución, transformó, poniendo a su equipo en ventaja. Buena noticia, que duda cabe, pero no una garantía de que los puntos se iban a quedar en casa porque, echando la vista atrás, había marcado siempre el primer gol en cuatro de los seis encuentros disputados anteriormente -Real Unión, Tudelano, Amorebieta y Leioa-, que terminaron en un empate y tres derrotas.

1 Gimnástica

Álex Ruiz, Fer, Bardanca, Camus, Cristian, Cusi, Hugo Vitienes (Alberto), Luis Alberto, Nacho Rodríguez, Rozas (Fermín) y Primo (Víctor).

0 Gernika

Altamira, Aimar (Guarrotxena), Idoiaga, Koldo, Ander, Lander, Enziondo, Gorka, Pradera (Etxabe), Abaroa (Garmendia) y Santamaría

Goles
1-0 minuto 26, Borja Camus
El público
El Malecón reunió a aproximadamente 2.000 espectadores que no se perdieron los actos de celebración del aniversario gimnástico y la primera victoria de la temporada de su equipo. Los aficionados que estaban en el estadio brindaron la ovación de la tarde a sus jugadores por la victoria tras el pitido final del colegiado y al pugil de la capital del Besaya antes del inicio del partido cuando saltó al césped para el saque de honor.

Tras el gol de Camus, el Gernika se mostró algo más comprometido en las acciones de ataque, pero la Gimnástica, con las líneas juntas, cerró bien los huecos y no cometió errores. No solo se mostró atenta en defensa, sino que además protagonizó un par de acciones en ataque que hubieran podido suponer el segundo tanto blanquiazul. La primera de ellas, una jugada de Vitienes muy similar a la del gol anulado, aunque esta vez el balón se fue fuera; la segunda, un uno contra uno de Diego Rozas con Altamira, que el guardameta le ganó al centrocampista cuando éste, en el segundo palo, estaba en una buena posición para marcar.

Tras el descanso el Gernika salió al campo con una actitud diferente. Sabedor de que con su planteamiento inicial no iba a lograr gran cosa, Urtzi Arrondo apostó por un juego más abierto y ofensivo. Necesitaba marcar y echándose atrás buscando el fallo de la Gimnástica no lo iba a conseguir. El equipo de la villa foral protagonizó la primera llegada del segundo tiempo, un lanzamiento de falta de Enziondo que sacó de puños Álex Ruiz.

La Gimnástica, por su parte, parecía sentirse a gusto en su labor defensiva, empezando por la presión ejercida por sus delanteros, ya que Nacho Rodríguez y especialmente Primo se mostraron muy solidarios y le dieron más de un dolor de cabeza a los centrales visitantes.

Una de las consecuencias de este cambio de ritmo en el partido respecto a la primera parte fue una apuesta por un juego basado en los centros en largo que derivó en una menor presencia cerca de las áreas, un juego trabado y con menos ocasiones. La Gimnástica tardó un cuarto de hora en acercarse con opción de marcar, y lo hizo con un remate de Vitienes, que chutó demasiado alto tras recoger un nuevo rechace fuera del área.

El Gernika respondió poco después con una jugada de estrategia que desbarató Cusi. Se trató de una acción que no conllevó apenas peligro pero envalentonó a los vizcaínos, quienes acto seguido dispusieron de otra buena ocasión en un lanzamiento de falta que Santamaría no ejecutó bien, enviando el balón fuera. No se les veía muy seguros en ataque a los vizcaínos que poco a poco, con el correr de los minutos, perdieron confianza en sí mismos. Encima debían afrontar el tramo final del choque con uno menos tras la expulsión por doble amarilla de Enziondo. La Gimnástica, esta vez sí, lo tenía todo a favor para estrenar su casillero de triunfos.

A pesar de que lo intentó hasta el final, el conjunto visitante no pudo abrir una brecha en el entramado defensivo dispuesto por Lago -a pesar del tiro al palo en el último minuto, esa fatalidad blanquiazul que no podía faltar tampoco esta vez- a quien, en esta ocasión, el plan le salió como esperaba. Necesitaban los torrelaveguenses de una victoria que, por fin, llegó y que puede suponer el punto de inflexión en una temporada que de momento les ha traído más decepciones que alegrías. A partir de ahora, a pesar de que la situación sigue siendo complicada, el contador puede partir de cero. Y como en todo renacimiento, es tiempo de esperanza.

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