JANE BIRKIN: 'THE MUNKEY DIARIES'

Nunca buscó una fama que marcaría toda su vida, plena de excesos junto a Serge Gainsbourg y que ahora se relata con la publicación de sus diarios

JANE BIRKIN: 'THE MUNKEY DIARIES'
Felipe Cabrerizo
FELIPE CABRERIZO

Siendo apenas una adolescente Jane Birkin viaja a París para aprender francés. El azar quiere que se aloje en una residencia de estudiantes del 67 de Boulevard Lannes, la misma casa en la que, dos pisos más abajo, agoniza Édith Piaf. Cuando la noticia de su muerte se hace pública una multitud se agolpa ante el portal. Como todos los días Jane sale a la calle, pero la gente la persigue entre gritos. Jane, aterrorizada, descubre que la han confundido con una tal Françoise Hardy, una chica de la que nunca ha oído hablar y que no tardará en convertirse en una de sus grandes amigas.

Lo azaroso de este episodio es símbolo de una fama que Jane nunca buscó pero que marcaría toda su vida y que tiene su reflejo en unos diarios cuya existencia era considerada una leyenda urbana por los adoradores de la música francesa. Pero el otoño literario acaba de ofrecer la sorpresa: Jane había dado a imprenta, sin ningún retoque ni revisión, un dietario que se extiende desde 1957 hasta 1982. Un auténtico festín para los completistas de la vida de Jane y sobre todo de la de su pareja durante más de una década, Serge Gainsbourg, para muchos el compositor de mayor calado que ha dado el siglo XX europeo.

Maniático del orden hasta límites enfermizos, Serge siempre acusó a Jane de caótica y despistada. A juzgar por sus diarios no carecía de razón, pues falta en ellos lo sucedido en 1969, una ausencia particularmente dolorosa por ser éste el año en el que Jane debuta en el terreno discográfico con 'Je t'aime… moi non plus', la lúbrica composición de Gainsbourg construida sobre una serie de gemidos que la fantasía popular convertiría en grabación verité de la pareja haciendo el amor. Pero Jane ha perdido el cuaderno en el que recogía aquel año crucial. Lo que no falta en el libro es el torbellino que le seguiría: el éxito planetario, la censura del Vaticano, los viajes que hace reclamada hasta en los rincones más recónditos del planeta, desde Tokyo, esa «ciudad de Batman en el año 2000», hasta el Tibet, donde la pareja prueba por primera vez el hachís y termina en una consulta médica asustada por sus efectos.

La vida en común, núcleo central del libro, estallará en mil pedazos a finales de los setenta

Para entonces Jane ya ha conocido el Swingin' London, ha tenido un matrimonio frustrado con el compositor de la música de las películas de James Bond, ha dado a luz a una niña, nos ha descubierto los primeros pasos de una gran historia de amor. Narra minuciosamente el encuentro con Gainsbourg, el enamoramiento fulminante, el primer gatillazo provocado por el disparatado consumo de alcohol, las noches de jarana con Mick Jagger o Roman Polanski, el rodaje de la película 'La piscina' para el que Serge se hace con una pistola en previsión de cualquier acercamiento de su partenaire, Alain Delon. Una historia de amor entendida tradicionalmente como una reedición del cuento de la bella y la bestia: él, que pasa los cuarenta, un hombre pervertido, sádico y misógino inmerso en los secretos de la noche parisina; ella, ingenua e inocente, que descubre asustada un mundo que le aterra. Sus diarios confirman lo equivocado de esta idea: es ella quien lo arrastra a un burdel de Pigalle en el que dar rienda suelta a sus fantasías eróticas, es ella quien se defiende de Gainsbourg en una noche de borrachera quemándole un cigarrillo en el pecho, es ella quien insiste en bautizar como Judas a su hijo cuando vuelve a quedar embarazada.

La vida en común, núcleo central del libro, estallará en mil pedazos a finales de los setenta, cuando el éxito masivo del primer disco reggae de Gainsbourg lo lance a una sucesión infinita de noches autodestructivas. Pero para entonces la diversión hacía tiempo que había terminado. Con dos niñas a su cargo, sumida en la depresión que le provoca la muerte de su amiga y confidente Ava, frustrada ante los papeles de comedia ligera con tonos erótico a los que le ha condenado el éxito de 'Je t'aime', Jane cae rendida ante Jacques Doillon, el primer director que le ofrece un papel dramático. Duda y durante un tiempo sueña con una improbable relación triangular. Pero la realidad la sitúa ante el espejo. Cuando viaja a África para tomar distancia y ordenar pensamientos busca inconscientemente en el hotel a Serge. No en la habitación, sino en el bar. La vida al lado de un alcohólico terminal se había transformado en un infierno.

Al igual que sucedía con las memorias de su compañera Françoise Hardy, son éstas escalas en un diario que atiende más a la vida personal que a la profesional. No faltan en el libro sesiones de grabación y rodajes, pero si algo interesa a Jane son las vivencias que de ellos extrae. Íntimo es hasta el propio título del libro, 'The Munkey diaries', dedicado al mono de peluche que Jane ganó de niña en una tómbola, el mismo que sujeta en la portada de esa joya del pop barroco que es 'Histoire de Melody Nelson', el mismo que depositó «como un faraón» en el féretro de Serge cuando éste terminara reventando en 1991. Munkey es el destinatario de tantos secretos que nos ofrece Jane en este libro y que tendrá continuidad el año que viene con un segundo volumen que se interrumpirá bruscamente en 2013, cuando el inesperado suicidio de su hija mayor la hizo entrar «en una etapa en la que sólo vivo en paralelo» y abandonar la escritura. A su espera, este primero nos deja un texto de lectura ligera, en ocasiones intrascendente pero siempre disfrutable, aderezado con unos deliciosos dibujos naif de la propia Jane que ilustran la vida de una pareja que encarnó como nadie la joie de vivre del pop francés más exquisito.

 

Fotos

Vídeos