«¡A seguir creando!», defienden las cantautoras cántabras

Mehnai, Adriana Blu e Inés Fonsecas, tres estilos y tres experiencias en el mundo de la música ante el 8M y el movimiento feminista

Adriana Blu, Mehnai e Inés Fonseca/
Adriana Blu, Mehnai e Inés Fonseca
Pilar González Ruiz
PILAR GONZÁLEZ RUIZSantander

Para Menhai, Joni Mitchell «lo es todo». De cantante a cantante la ve como un icono. «Moderna y transgresora cuando no existían esos términos y mucho menos aplicados a una mujer».

Carmen Bartolomé, el alter ego de Mehnai, no se ha sentido discriminada por su género a la hora de afrontar su profesión. Al subirse al escenario para interpretar las canciones que ella misma compone, sí se ha sentido, sin embargo, tratada de forma diferente, «con condescendencia, diría».

Su 'Red Dragon' vuela desde hace meses, con el reconocimiento de público y crítica. Una demostración práctica de su talento y fortaleza. Este 8M se ha sentido «tentada» de hacer la huelga general que considera «muy importante», pero sus circunstancias personales y laborales no se lo permiten, lamenta. Como en tantos otros casos.

Sin embargo, para este jornada señalada, quiere lanzar un «mensaje de esperanza» porque «veo actitudes muy evidentes en las nuevas generaciones y eso me hace muy feliz y optimista». «El cambio no esta a la vuelta de la esquina, ¡está sucediendo ya!».

Una de las voces más jóvenes pero no por ello menos experimentada es la de Adriana Blu. Cantante residente de la Sala Niágara, hace dos años cambió de lugar. Desde entonces vive en Londres, «una capital musical», dice con entusiasmo. «Allí puedes ver que el mundo de la música está manejado por hombres, desde los músicos hasta los empresarios, productores... y hay que ser ciertamente atrevida y tener mucha pasión para presentarse como artista sin entrar en el cliché de mujer objeto», señala. .

Al frente del combo Adriana and The Sugars, afirma que siempre ha tenido que ser «muy fuerte y decidida para sacar adelante mi carrera«, pero »también para contrarrestar la falta de credibilidad o valoración que existe hacia las mujeres artistas« en ese mundo eminentemente masculino que mencionaba. Dice haber encontrado con el paso del tiempo, que sus compañeros »se van dando cuenta del esfuerzo« que conlleva liderar un proyecto »y siendo una mujer joven ese esfuerzo es aún mayor«.

Tanto antes como ahora, que lo ve desde fuera, cree que Cantabria es una región llena de talento. «Vas a ensayar a los locales y te encuentras con un montón de bandas diferentes que están haciendo proyectos increíbles». La parte negativa está en que casi no hay salida para esas bandas ni trampolín para saltar al panorama nacional«. ¿La solución? »Hace falta más apoyo de pequeños y grandes locales, permisos para música en directo, protección y valoración al artista, que lleva mucho trabajo detrás de cada actuación u obra, por pequeña que parezca«

Mujeres y música

En el lado opuesto, representando la veteranía está Inés Fonseca, que este viernes, irá a la manifestación. «La huelga la hacen las personas que trabajan en sus casas de cuidadoras, en empresas, de autónomas -explica- Yo, como artista, trabajo todos los días en mi casa investigando, escuchando, creando...lo hago consciente del activismo cultural que ejerzo. Mañana cantaré, aunque sea un rato, para recordarme que no puedo abandonar a pesar de todo».

En sus años de experiencia se ha sentido discriminada muchas veces. «Demasiadas», insiste. «También es cierto que empecé en este mundo musical hace más de veinte años y entonces, nos lo ponían más difícil que ahora. Pero éso no sirvió para que abandonase, al contrario, me valió para seguir adelante a pesar de todo.

«Como ves, finalizo las frases a pesar de todo», dice, ejemplificando esa insistencia en no ceder.

Los referentes de Fonseca son mujeres de otros países. Muchas, así que hace una criba y se queda con unas pocas. De pequeña, en Bélgica, escuchaba canción francesa, recuerda. «Me peinaba como Mireille Mathieu e intentaba cantar a lo Edith Piaf». Más tarde, en España, de jovencita, escuchaba jazz y «Ella Fitzgerald era la voz que inundaba mi cuarto. Una voz estrella a la que pude escuchar en el Festival de jazz de Vitoria». Tenía toda su discografía, menciona. «Otra gran voz a la que sigo amando, es la de Zizi Possi. Pude escucharla en directo en Madrid. Hay muchas voces brasileñas cosidas a mi piel». Le encanta también la voz y las versiones de Cassandra Wilson, otra de las grandes y actuales. «Son mujeres con una gran formación musical y vocal». Éso se nota en sus arreglos y versiones, siempre muy personales, señala. « Todas ellas, francesas, brasileñas y americanas, forman parte de mi bagaje musical y sigo disfrutando de ellas».

Pensando en todas esas mujeres que la inspiran y en las que la rodean, lanzaría el mensaje que se lanza a sí misma: «¡A seguir creando, a pesar de todo!»