Andamios y grietas entre tumbas

El cementerio de Ciriego tiene una nave apuntalada desde mayo, el acceso a los nichos cortado y no estará resuelto para Todos los Santos

Roberto Ruiz
María de las Cuevas
MARÍA DE LAS CUEVASSantander

El estado en semi-ruina de la Nave Oeste 3 del cementerio de Ciriego ha despertado las quejas por partes de familiares de los fallecidos, en concreto los que ocupan los nichos del pabellón de la cara norte. Esta estructura está apuntalada desde mayo, con la cubierta en avanzado estado de deterioro y tiene el acceso cortado por seguridad, ya que se ha abierto un enorme socavón de dos metros en mitad de la plataforma de acceso a los nichos.

El tejado del pabellón que acoge las tumbas presenta grandes grietas que llegan hasta los nichos recorriendo la fachada. Las columnas que sostiene la cubierta también presentan visibles grietas. Además, se ha producido el desprendimiento del muro exterior, con varias piedras desplazadas y huecos abiertos.

Desde la Sociedad Cementerio Jardín se corroboró que «en mayo comenzaron los trabajos de apuntalamiento de la Nave Oeste 3» para evitar el desprendimiento del tejado y también informaron de que esperan «avanzar a lo largo de estos meses y que estén finalizado los trabajos de reparación a finales de año». Todo hace prever que la nave no estará lista para la festividad de Todos los Santos, que se celebra a primeros de noviembre, por lo que este pabellón permanecerá cerrado, sin permitir el acceso a los nichos.

La Nave Oeste 3 está en ruina, llena de grietas y un socavón de dos metros en el pasillo

Según informó el Ayuntamiento, estos trabajos de mejora cuentan con un presupuesto de cerca de 300.000 euros. «Hasta el momento la inversión ha ascendido a 206.000 euros», si bien la nave permanece a día de hoy en estado ruinoso y el paso cortado.

La tranquilidad es el día a día de los cementerios, salvo en fechas puntuales, y así estaba el cementerio jornadas atrás. Los días laborables hay entorno a una decena de operarios realizando diversos trabajos, como la reciente sustitución de algunos canalones de agua con una grúa o labores de jardinería. Sin embargo, en la Nave Oeste 3 no había visos de reparaciones recientes. Todo estaba paralizado, a pesar de la proximidad de la fecha de Todos los Santos, en la que miles de fieles acuden a visitar a sus muertos.

El Ayuntamiento explicó a este periódico que han sido las propias obras de mejora las que han provocado «algunos daños», por lo que «será necesario acometer trabajos complementarios en algunas partes del forjado y se va a proceder a la revisión y reparación de algunas zonas del muro y de las aceras». El Consistorio estima que estos trabajos complementarios tengan un coste de unos 93.000 euros.

La falta de mantenimiento en el cementerio de Santander se observa en otros puntos del campo santo, que tiene un aspecto general de desidia. Las calles presentan baches, y aunque hay barandillas renovadas, otras están viejas y oxidadas, al igual que las escaleras de acceso a los nichos; también hay numerosas lápidas rotas y panteones en estado de abandono.

Grave accidente en 2014

El mal estado de una barandilla fue la causa de un trágico accidente en el cementerio de Ciriego en 2014, cuando dos mujeres de 72 años que visitaban las tumbas de sus fallecidos se apoyaron y esta venció. Tras la fuerte caída sobre el asfalto, las víctimas fueron ingresadas en la UCI, con la perforación de un pulmón una de ellas y la otra, casi la pérdida de un ojo.

A raíz de este accidente, en 2017 se renovaron 600 metros de barandillas, con una inversión de 54.000 euros, y se adquirieron doce nuevas escaleras de acceso a los nichos y diecisiete carros de enterramiento, once de doble altura y seis sencillos, que costaron 22.000 euros.