Cervantes ya convive con las obras

Vecinos y comerciantes tiran de paciencia debido al corte de la calle y al vallado

Cervantes ya convive con las obras
Alberto Aja
Mariana Cores
MARIANA CORESSantander

La calle Cervantes lleva ya cinco días conviviendo con las obras de remodelación de la zona, con sus aceras casi estranguladas entre los edificios y las vallas protectoras (apenas cabe un peatón). Hasta el mes de diciembre permanecerá cortada al tráfico rodado. Sin embargo, tanto vecinos como comerciantes son pacientes y entienden que «hay que sufrir por un bien mayor». Con lo que no están tan tranquilos unos y otros es con el futuro de su calle, si finalmente será semipeatonal o estará vetada la entrada a los vehículos. La mayoría está a favor de la primera opción.

En este inicio de trabajos «todo va con normalidad y sin contratiempos», señaló el jefe de producción de la contrata, consultado ayer a pie de obra. «Vamos a intentar abrir el paso de Jesús de Monasterio a los peatones cuanto antes, así no se desviará tanta gente por el cruce entre Manuel Artigas y Rubio», añadió.

El tráfico rodado de la zona se complica dependiendo de la hora del día. Dos controladoras de la OLA señalaron a este periódico que la mañana había transcurrido «con normalidad. Otra cosa será a partir del lunes, con todos los colegios abiertos. Entonces, en las horas punta, seguro que hay más lío».

Comerciantes como Laura Diego, de la Ecotienda, agradecieron «la amabilidad de la gente que trabaja en la obra. Es encantadora y nos facilitan el trabajo». En este sentido, el responsable de los trabajos señaló que intentan «ayudar en lo que podemos, por ejemplo, cortando el agua en horas en las que menos molestemos, como son las de la tarde. A la hora de colocar las losetas del suelo, como hemos hecho en otras ocasiones, avisaremos a los dueños de las tiendas, para coordinarnos lo máximo posible con los horarios de apertura».

Los trabajos de remodelación son integrales. Se ensancharán las aceras y se dejará un solo carril central. Lo que el Ayuntamiento no ha decidido aún es si por allí pasarán coches o no. En su día, el concejal César Díaz explicó que el proyecto inicial –una semipeatonalización– está en el aire, a la espera de ver cómo se comporta el tráfico en todo el área durante el tiempo que duren las obras.

Pero para Diego, que circulen los coches «es bueno, ya que su paso nos sirve de escaparate. Si no fuera así, espero que a los comerciantes nos den algo de juego y que, por lo menos, nos dejen tomar alguna iniciativa. En mi caso, podría poner alguna mesita fuera, que invitara al peatón a entrar».

Miguel Luis, de la tienda de ropa De la Ceca a la Meca, fue más explícito: «Como nos la hagan peatonal, nos matan la calle. Eso puede funcionar para vías de primera línea, como Juan de Herrera, con comercios y cafeterías potentes. Pero esta es una calle muy secundaria». De las obras dijo que «aún es pronto para valorar si nos van a dañar o no, pero está claro que algún sacrificio hay que hacer si queremos que toda la zona mejore».

«¡Hay que aguantarse!». Así de claro fue José Manuel Arroyo, de Zapatería Rápida. «Esta obra nos va a venir muy bien, porque van a dejar la calle mucho más bonita». Coincidió con Diego en afirmar que al pasar con el coche, al haber casi siempre tráfico lento, la gente se fija en los escaparates, y que «incluso algún cliente se paraba un segundo a dejarme una bolsa con los zapatos para arreglar».

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