Homenaje al cocido en Ucieda

El cocido se preparó en una tartera gigante de dos metros y medio de diámetro. ::                             JAVIER ROSENDO/
El cocido se preparó en una tartera gigante de dos metros y medio de diámetro. :: JAVIER ROSENDO

Cientos de personas acudieron a Ruente para degustar el típico plato montañés. La organización empleó 350 kilos de alubias, 180 manojos de berza, 75 kilos de patatas, 450 más de cerdo y 24 repollos para elaborar el guiso

LUCÍA ALCOLEAUCIEDA.

Al final de la fiesta, cuando cae la noche sobre Ucieda, la tartera gigante donde se ha preparado el cocido montañés está vacía. El año pasado se repartieron hasta 3.500 raciones. Este no tantas. «Por culpa del tiempo», dice Carlos, uno de los cocineros que ayer prepararon tan suculento plato en la campa de la Casa del Monte, donde, a pesar de las nubes amenazantes, volvieron a verse grandes colas para conseguir una ración. O dos. Música, baile, vino y, sobre todo, mucha comida.

La preparación del cocido montañés, protagonista de una fiesta declarada de Interés Turístico Regional, comienza el día anterior, cuando, a las ocho de la mañana, suenan los despertadores de aquellos que se levantan a picar berza, repollos, carne y patatas. «Lo dejamos todo preparado para empezar con el cocido hoy (por ayer) a las nueve de la mañana», dice Carlos. El sábado por la noche se repartió también borono bajo la actuación de una orquesta amenizada por Nacho Barquín.

El 'rey' de Ucieda, un manjar, lleva 350 kilos de alubias, 180 manojos de berza, 24 repollos, 75 kilos de patatas y otros 450 de cerdo. Todo ello en una tartera de dos metros y medio de diámetro y 70 centímetros de altura. Son números altos pero aún así el cocido se acaba. «La gente repite una y otra vez y viene con tarteras para poder llevarse más», asegura el cocinero. Fernando, de Helados La Polar, pasa por allí y lo confirma: «a veces viene gente que me pide la caja de plástico de los regalices para llevarse el cocido», dice el hombre, que lleva «42 años» acudiendo a esta fiesta tan popular.

Modesto, Carlos dice que el cocinero por excelencia es el alcalde de Ruente, Jaime Molleda, que ayer compartió mesa con algunos alcaldes de los municipios colindantes y diversas autoridades.

Los orígenes

Carlos reconoce que las expectativas no eran este año las mejores, aunque él lleva desde el sábado igualmente «metido en faena» de una fiesta muy popular que surgió cuando unos vecinos del pueblo decidieron invitar al resto a comerse un buen plato de cocido montañés con el dinero obtenido de su victoria en el Día de La Montaña de Cabezón de la Sal.

Desde aquel día, el cocido continúa repartiéndose gratis una vez al año entre todo aquel que quiera acercarse a disfrutar de un buen ambiente y mucha tradición.

Sea de Ucieda o sea de fuera. Como Luisa y Ana, que se han traído mesa, sillas, tortilla de patata, filetes de pescado, ensalada, embutidos, pan y vino. Estas dos mujeres han venido desde Santander, «aunque vivimos en Bilbao», dicen. Cada año, desde hace diez, van a la Campa de Ucieda «a disfrutar del paisaje». Y del cocido.

Que a las dos de la tarde todavía no se había comenzado a repartir. Ya para entonces, los asistentes aguardaban con las tarteras en la mano. «No lo hacemos, no lo compramos, no lo fregamos y es gratis», decía Carmen, que esperaba paciente su momento. Y entre la multitud, gaiteros, pandereteros, tamborileros y la actuación de grupos como 'El Tinglau' y 'Santa Bárbara'. El ambiente lo completaba un apetitoso olor a ese sabroso potaje que se hacía esperar y que, según aseguraban dos vecinos sentados sobre un tronco en medio de la campa, «está muy bueno».

Además, hubo deportes rurales, hinchables para los más pequeños, puestos con todo tipo de productos típicos de Cantabria, ropa, bisutería y los premonitorios paragüas, y, por supuesto, mucho folclore. María Josefa, de Comillas, y Antonia, de Pesués, acuden a la fiesta cada año con el traje de romería: «Nos encanta y el cocido está muy bueno», dicen protestando un poco por el mal tiempo: «Lo único que esperamos es que no llueva porque no se pueden hacer las actividades». Pero al final, por suerte, la lluvia no cayó ayer sobre Ucieda.

Entre todos los asistentes recordaron por qué merece tanto la pena celebrar esta fiesta. Y el espléndido cocido fue, un año más, el más fotografiado de la fiesta.

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