La oruga del boj ataca de nuevo

La oruga del boj ataca de nuevo
/ Daniel Pedriza
  • Causa daños a este arbusto centenario que forma parte del patrimonio natural y paisajístico de parques y jardines

Una voraz oruga verde con franjas oscuras, cuyo nombre científico es Cydalima Perspectalis, está resultando devastadora con los ejemplares de boj de Cantabria presentes en parques y jardines, como es el caso del recinto del Palacio de La Magdalena, en Santander, o la finca del Marqués de Valdecilla, en Solares.

La mala noticia es que en pocos días esta oruga de la polilla del boj es capaz de arrasar con un seto que puede ser centenario. La buena, que si se actúa con los productos específicos, el boj puede sobrevivir y, a pesar de quedar con una apariencia seca completamente, sus hojas volver a brotar.

«Hay que tratarlo cuanto antes, si no se está atento se va al garete el patrimonio natural. No sirven los productos ecológicos, tiene que ser el tratamiento específico. Se trata de una polilla muy proliferante que acumula nidos y las crías, al despertar en primavera, arrasan con las hojas. Podemos ver bolsas de nidos en el laberinto de boj junto a las Caballerizas del Palacio de La Magdalena y tres árboles del parque; también la hemos detectado en la Finca del Marqués de Valdecilla, en Solares», explica Alejandro Manteca, técnico agrícola.

Esta polilla también ha afectado gravemente al Jardín Histórico de la familia Botín, en Puente San Miguel. Sin embargo, el jardinero explicó que «hemos actuado con rapidez y se ha salvado tanto el laberinto de boj como la bola de este arbusto. Desde 2015 los revisamos dos veces por semana y en cuanto vemos nidos con hilo de seda, fumigamos con insecticida. Después, vuelven a brotar las hojas. Estamos muy pendientes de ello», aseguró. La plaga de la polilla del boj ha entrado desde Galicia y se ha asentado en Cantabria y por toda la cornisa hasta el País Vasco. Son orugas muy voraces que arrasan con el ecosistema, capaces de secar en dos semanas ejemplares históricos que superan el medio siglo de vida.

La oruga del boj ataca de nuevo

/ Daniel Pedriza

La lista de lugares afectados por la oruga en la región es larga. Se ha visto en jardines privados de Revilla de Camargo, Maliaño y Cueto; en una urbanización de Bezana, en jardines y parques en Solares, Santander o Torrelavega, muy visible en Torres.

Es fácil detectar su presencia porque las hojas aparecen mordidas o esqueléticas, hilos sedosos, bolitas verdes de excrementos, hojas enrolladas formando nidos o incluso orugas de distintos tamaños en plena actividad.

Esta especie invasora tiene su origen en Asia, desde donde entró a Alemania en 2006 para extenderse por toda Europa. Únicamente ataca al boj, el resto de plantas a su alrededor permanecen inalteradas y en condiciones normales no suele afectar a la corteza de esta planta, aunque la oruga tiene dos ciclos, en primavera y en verano; este último es más agresivo y si la oruga no encuentra alimento verde, empieza a comerse el tronco, a pesar de que la madera de boj se caracteriza por su fortaleza y se utiliza para tallar pipas de fumar o bastones.

Aún en los casos en los que la plaga no ataca a la corteza, existe un serio riesgo de que pueda acabar provocando la muerte de la planta, al privarla de la fotosíntesis.

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