Los lobos matan otras dos ovejas en un rebaño de Lon

Estado en el que quedó la oveja tras el ataque de lobos en Lon.
Estado en el que quedó la oveja tras el ataque de lobos en Lon. / DM
  • Los grupos ecologistas exigen a la Consejería una reunión «urgente y con el mayor consenso posible» para buscar soluciones al conflicto que generan los ataques al ganado

Como si de un goteo incesante se tratara, ayer se produjo un nuevo ataque de lobos al ganado en la comarca lebaniega. El cuarto en lo que va de semana tras los acaecidos en Los Llanos, Pido y Bodia. Esta vez en Lon, una localidad del municipio de Camaleño cuyo alcalde piensa reaccionar ante el «poco caso» que se les presta desde las instituciones para poner fin a los daños que vienen padeciendo los ganaderos como ayer los sufrió Carlos Mier, que ha encontrado una oveja muerta y da por perdida otra más.

«El rebaño fue atacado a primera hora de la mañana. Un lobo grande entró al rebaño», cuenta este joven ganadero de Lon, que hace un mes también echó en falta otro ejemplar de su rebaño. «Las pérdidas son constantes», afirma. Mier incide en la idea de que los constantes ataques «acaban con el ganado y con la paciencia de los ganaderos», y apunta que hace unos meses en la zona había 1.500 cabras de ganaderos de los pueblos de Lon, Brez, Baró y Tanarrio. «Ahora no pasan de 20 ejemplares. Es una situación que nos afecta de lleno y para la que no nos están dando soluciones». Cuenta que él comenzó hace unos años con 300 ovejas, pero las pérdidas por los ataques le están mermando año tras año el ganado. «Ahora con el último ataque me quedan ya 28 ejemplares. Así no hay forma de vivir», e incide en la crítica contra la Consejería por la tardanza en cobrar las bajas: «Hay que dar una solución rápida a esta situación. Estamos desesperados».

Ese ambiente de desesperación de los ganaderos que viene de lejos y que se ha caldeado en las últimas semanas es el que ha movido al alcalde de Camaleño, Óscar Casares, a tomar la decisión de plantarse tras haber solicitado, sin éxito, que se atendieran sus solicitudes de batidas. «Nadie nos hace caso», afirma. «Se acabó el tiempo de quejarnos de forma educada y por los cauces habituales», y anuncia «movilizaciones y acciones» para luchar por los intereses de los ganaderos.

Califica de «vergonzoso» que nadie de la Consejería de Ganadería se haya puesto en contacto con ellos «para hablar del tema y buscar soluciones. No les importamos nada», afirma el alcalde apuntando que esa protesta no va contra los grupos ecologistas -«Ellos defienden equivocadamente lo que creen», dice Casares- sino contra la dirección del Parque Nacional de Picos de Europa y contra la Consejería, «que deben de velar por los intereses de los ganaderos».

No batidas, sí medidas

También los grupos conservacionistas salieron ayer a la palestra, pero en su caso para mostrar su disconformidad con la gestión del lobo que se está realizando en Cantabria. Para empezar, lamentan que la Consejería no haya puesto en marcha un plan de gestión del lobo, como solicitaron a principios de año, y que tampoco haya constituido una 'Mesa del lobo' con representantes de todas las partes afectadas. Esa ausencia de movimiento por parte de Ganadería, dicen los conservacionistas, «ha acabado provocando lo que era previsible, que estallara un conflicto en torno al lobo».

De ahí que los grupos ARCA, Ecologistas en Acción, Fundación Naturaleza y Hombre, Fundación Oso Pardo y Seo/BirdLife soliciten «una reunión urgente» con Ganadería en la que estén representados todos los afectados «para abordar el problema sin posiciones extremas y buscar soluciones con el mayor consenso posible». Entienden que «la solución no está en dar batidas» sino poniendo en marcha «medidas que permitan compatibilizar los intereses de los ganaderos con la conservación del lobo». Una, «imprescindible», que se aborde el pago de los daños con total rapidez. «Sin esa medida», dicen «no es posible gestionar una población de lobos sin conflicto».