Carla ya es policía local

Reclamó en 2014 rebajar los requisitos de estatura mínima para optar a un puesto | «Yo valgo igual o más que una persona más alta», defendió entonces antes de emprender una lucha mediática que logró cambiar el reglamento

Carla García, junto a la alcaldesa de Santander, Gema Igual, y los nuevos agentes. /DM .
Carla García, junto a la alcaldesa de Santander, Gema Igual, y los nuevos agentes. / DM .
José Carlos Rojo
JOSÉ CARLOS ROJOSantander

Cuando Carla García tenía 24 años, allá por 2013, tan solo cuatro centímetros le impedían alcanzar su sueño. Justo la diferencia entre sus 1,61 metros de estatura y el mínimo que, por aquel entonces, requería el reglamento para optar al concurso de oposiciones de Policía Local de Santander, exactamente 1,65 metros. «Deben rebajar la altura mínima, creo que es absolutamente discriminatorio. Si quieren exigir más titulación, que lo hagan. Se consigue a base de esfuerzo;pero la estatura no la eliges, no puedo hacer nada por ser más alta», denunciaba ella entonces ante los medios de comunicación, a los que convirtió en aliados para una lucha de la que ha salido victoriosa ahora, cuatro años después, al lograr su puesto en el Cuerpo policial de la capital cántabra.

El consistorio santanderino publicaba ayer la imagen con los nuevos agentes, y en esa familia aparecía un rostro conocido, el de Carla. La chica que tras presentar una reclamación formal al Gobierno regional y después de un largo tiempo de espera, logró cambiar el reglamento. Ahora, una vez hecho, dice que prefiere permanecer en silencio. Opina que lo mejor es mantener el perfil bajo, sin hacer declaraciones, pero la suya es una historia que sirvió para cambiar las reglas.

Una vocación de verdad

Supo desde niña que su futuro estaría en el cuerpo local, al que también pertenece su padre. Reiteró en numerosas ocasiones que nunca llegó a plantearse nada diferente a ser policía,pero cuando en 2014 se publicaron los requerimientos para los procesos selectivos de la Policía Local de Santander y Torrelavega, Carla encontró el escollo: Cantabria exigía una estatura mínima de 1,65 a las mujeres según constaba en la Ley 5/2000 de Coordinación de las Policías Locales.

Era una medida anacrónica, quizá obsoleta, dado que ya en 2003 el Estado había rebajado esos parámetros para la Policía Nacional o la Guardia Civil, en los que se requiere una estatura de 1,60 para las mujeres y de 1,65 para los hombres. Además, sendas cifras encajan mejor con la talla media del español tipo: de 1,63 metros en el caso de las mujeres, y de 1,65 en el de los hombres.

La joven cántabra, en una entrevista que realizó para el periódico en 2014.
La joven cántabra, en una entrevista que realizó para el periódico en 2014. / Celedonio Martínez

«Yo valgo igual o más», defendió entonces, y comenzó una batalla en dos frentes. Uno más formal, liderado por su padre, que llegó a presentar un escrito en el Gobierno de Cantabria reclamando la rebaja de la estatura mínima;y otro en los medios de comunicación, donde Carla ofreció varias entrevistas para defender su causa.

La Asociación de Policía Local de Cantabria (APL) apoyó a la joven e incluso sumó nuevas reivindicaciones, como la supresión el límite de edad para concurrir a la oferta pública, que estaba fijado en los 30 años. «Si se superan las pruebas físicas y el resto de condiciones indicadas, no tiene por qué haber un límite de edad», defendió el colectivo de profesionales. Y en febrero de 2014 llegó la buena noticia.

Entonces la talla mínima exigida para las mujeres era de 1,65 y ahora se requiere 1,60

La consejera de Presidencia y Justicia, por entonces en manos de la popular Leticia Díaz, anunció las modificaciones en el reglamento. La reducción en cinco centímetros de la altura mínima para las mujeres, para eliminar cualquier posible discriminación; erradicar el requisito de edad; y el propósito de adecuar el régimen disciplinario de las policías locales al de la Nacional.

«Yo valgo igual que una persona más alta. Un policía, ante todo, tiene que ser capaz de ayudar al ciudadano en cualquier situación que sea necesaria, y se puede ganar el respeto por otras cualidades más allá que la altura. Reducir a un delincuente es algo que se aprende. Es cuestión de técnica y una persona baja puede hacerlo tal vez hasta mejor que una que simplemente es más alta», proclamó Carla García. Ahora tiene toda una carrera por delante para demostrar que efectivamente estaba en lo cierto.

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