El Racing se disfraza de 'Primera' para apear al Sevilla

El conjunto cántabro ha dado la sorpresa dejando fuera a un equipo de Primera División con los goles de Miguélez y Koné | El Almería espera a los hombres de Paco Fernández

SERGIO HERRERO
David Concha marca a Jairo en el partido de ida. Foto: Javier Cotera./
David Concha marca a Jairo en el partido de ida. Foto: Javier Cotera.

A veces a uno se le olvida por qué es del Racing. Entre juicios, esperpento y malas noticias, pueden entrar dudas. Pero ser del Racing es el fruto del esfuerzo y en ocasiones del sufrimiento. El orgullo de las grandes noches. Como ésta. Como la de hace cinco años exactos, cuando se batió al poderoso Manchester City en los Campos de Sport. El conjunto cántabro, en medio de todo lo extradeportivo, con unos jugadores que hace tiempo que no ven recompensado su trabajo en lo económico, ha logrado apear a todo un Sevilla, equipo de Europa League. Los goles de Miguélez, de penalti, y Koné, ponen a los montañeses en octavos de final, donde espera el Almería.

Como si el tiempo se hubiese detenido años atrás, el Racing no sólo pareció, si no que fue, un equipo de Primera en el Ramón Sánchez Pizjuán. Los cántabros le dieron la vuelta a la eliminatoria y dejaron una imagen superlativa.

Parecía un partido de trámite para los sevillistas, que comenzaron el choque dominando. La diferencia de calidad era evidente. Pero en el fútbol, esa capacidad técnica se iguala con actitud. Con raza. Y así, el Racing fue equilibrando la balanza. El Sevilla había dominado, pero no había creado peligro. El primer susto en la desangelada grada del estadio nervionense lo iba a poner Ayina. El francés galopó desde su campo, regateó a un rival en la frontal, pero controló mal la pelota, dando tiempo a Javi Varas para tapar el hueco. El disparo, muy forzado, se estrelló en el cuerpo del guardameta.

El Sevilla tuvo su réplica. El rumano Rusescu, muy desacertado todo el encuentro, se plantó solo delante de Sotres, pero el lanzamiento lo estampó ante la buena salida del portero. Fue lo más destacado de la primera parte. Eso, y la seriedad del Racing, que no desmereció en ningún momento a su temible rival.

Tras la reanudación, el equipo de Paco Fernández siguió creciendo. De grande, a gigante. El buen inicio de segunda parte por el bando cántabro dejó preocupado a Emery, que dio entrada a Bacca y Carlos en ataque para tratar de finiquitar la eliminatoria y, de paso, tratar de cortar el ritmo a los visitantes con el doble cambio.

Eso no afectó al Racing, que iba a adelantarse en el marcador. Mariano se metió dentro del área, con todo a favor para marcar, y M'Bia lo atropelló. Penalti y expulsión. El encargado de anotar la pena máxima fue Miguélez, quien, con suspense, batió a Varas. La pelota golpeó en el portero y, lentamente, se coló en la meta sevillista.

El partido se ponía de cara para los cántabros, pero al Sevilla le dio un ataque de orgullo. O de rubor por caer ante un Segunda B disfrazado de equipo enorme. Fueron los mejores minutos para el conjunto local, con más corazón que cabeza. La fuerte intensidad defensiva y Dani Sotres evitaron males mayores. El desacierto apaciguó el embate andaluz, que poco a poco se fue difuminando.

La salida de Juanpe dio otra vez empaque al Racing en el centro del campo y los cántabros volvieron a recuperar terreno. Eran los minutos finales y Javi Varas volvía a ver de cerca la cara a sus posibles ejecutores. El partido avanzaba hacia la prórroga pero los hombres de Paco Fernández no estaban dispuesto a jugar treinta minutos de más. Había que cerrar el choque por la vía rápida. Y lo hizo sobre la bocina. Un centro de Nieto lo remató de cabeza Juanpe. Entre Varas y el larguero repelieron el balón, que se quedó muerto en el área pequeña. Allí entró Koné, el de siempre, para sacar el billete a octavos. "Uno para Almería", debió pensar el costamarfileño antes de introducir la pelota en las mallas locales. Fue el éxtasis.

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