La pasión por la moda define cada diseño de la cántabra Trinidad Castillo

La creadora asegura que los profesionales del sector en la región están «muy separados» y defiende la necesidad de planificar acciones conjuntas

Sergio Sainz
SERGIO SAINZ

Las prendas tienen un lenguaje propio cuando llevan la firma de la diseñadora cántabra Trinidad Castillo. Esta loredana se recuerda de pequeña confeccionado trajes para sus Barbies, entregada a una pasión que la ha llevado a cumplir su sueño: tener su propio taller de costura. Sin perder sus raíces, pero dando pasos firmes en el complicado mundo de la moda. Hace más de diez años que inició la aventura empresarial, «enfocada entonces a hacer dos colecciones al año, por temporada, para vender a tiendas», recuerda. Aunque, con el tiempo y adaptándose al mercado, «hemos ido diversificando y ahora mismo estamos más centradas en la ropa a medida, más de alta costura, por los acabados manuales», explica. Sin perder esa esencia de patronaje auténtico, que define a la marca con su nombre y apellido. A la vez que conserva su concepto de origen, «no dejamos de lado nuestro amor por el diseño y hacemos pequeñas colecciones cápsula que vamos sacando también cada temporada».

Imagen de la última sesión de la diseñadora, realizada en el Solar de Bujadas (Suesa),
Imagen de la última sesión de la diseñadora, realizada en el Solar de Bujadas (Suesa), / BELÉN DE BENITO

Coincidimos con la creadora en un encuentro muy especial que compartió con Marián Pacheco, de Cocotte Tocados, y unas cuantas blogueras cántabras para mostrar sus últimos trabajos. En su caso, bajo el título de 'Pink Birdy' presentó una serie de prendas de esencia femenina y romántica que actualmente vende en su atelier y en la calle santanderina El Gato en el Balcón. «Esta colección ha surgido muy de dentro, era muy deseada. Al final es cierto que la ropa a medida te roba mucho tiempo. Tenía reservadas unas telas que me gustaban y quería hacer algo con ellas», comenta sincera. Es más, no oculta la catarsis de confeccionar este nuevo trabajo. «Ha surgido en un momento un poco de crisis personal, que ha hecho que me salga una colección más dulce. Muy en color rosa, porque la vida hay que verla a veces mucho más rosa y no tan en negro», comparte la diseñadora.

Patrones únicos

Hablando de las prendas se ha mostrado fiel «a lo que me acompaña siempre». Si hay algo que cuida siempre Trinidad Castillo es «el cuidado por los patrones. Además, he integrado muchas formas arquitectónicas y otras más suavizadas como capas, pero sí que predomina el volumen. Es algo que me apetecía». Sin olvidar otro matiz muy sensual y de tendencia, «con un juego de transparencias, de volantes entre cruzados, que enseñan y no enseñan…».

Trinidad Castillo colabaro en esta nueva colección con la diseñadora Marián Pacheco, que firma las joyas que aparecen en la sesión fotográfica.
Trinidad Castillo colabaro en esta nueva colección con la diseñadora Marián Pacheco, que firma las joyas que aparecen en la sesión fotográfica. / BELÉN DE BENITO

La modista loredana no oculta tener «un canon de mujer, como cualquier diseñador o persona que le gusta determinada belleza, pero está claro que cualquier persona que se identifique con la firma, se ponga algo y se sienta guapa para mí es la persona perfecta para llevar algo mío». Reconoce que ella no es siempre su mejor embajadora, «al final trabajo menos mi imagen porque tengo menos tiempo. Soy natural, no le doy demasiada importancia». De hecho, desmitifica un poco la idea de la industria de la moda. «Me levanto cada día para ir a trabajar, como cualquier persona. Sí que trabajo en el sector de la moda, en el que parece que tienes que estar siempre perfecta, pero es un trabajo más», explica.

Mucha gente recuerda su gran salto como creadora consiguiendo el premio de Jóvenes Diseñadores de Moda en 2005, con un proyecto basado en Sherlock Holmes en versión femenina. Desde entonces reconoce que «mi evolución ha sido muy positiva. Siempre he tenido muy claro que me quería dedicar a este mundo. Me encanta. He ido creciendo paso a paso». Y confiesa que «de aquella diseñadora que ganó un concurso queda todo. Sigo teniendo esa parte de niña y apasionada de la moda. Aunque haya momentos malos, se olvidan y compensan con los buenos».

Prendas femeninas, con patrones cuidados y formas geométicas confrman esta colección, 'Pink Birdy'.
Prendas femeninas, con patrones cuidados y formas geométicas confrman esta colección, 'Pink Birdy'. / BELÉN DE BENITO

Trinidad Castillo, que también fue profesora del Grado Oficial de Diseño de Moda en Cesine y actualmente sigue impartiendo alguna clase magistral en su máster, tiene la impresión de que «en el sector de la moda en Cantabria estamos todos muy separados, deberíamos unirnos más». Aunque asimila que «realmente no hay mucha gente que se dedique a ello, sí hay gente importante y relevante en la industria, incluso a nivel nacional e internacional». Así, su intención es poder convocar futuros encuentros con su compañera y amiga Marián Pacheco, con la que comparte muchos diseños personalizados, creando un espacio en el que hablar y dar valor a la moda hecha en nuestra región.

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