Debate sin consenso en torno a La Pasiega

De izquierda a derecha, César González, AranchaMartínez, João Zilhão, Jesús González y Javier León. /Roberto Ruiz
De izquierda a derecha, César González, AranchaMartínez, João Zilhão, Jesús González y Javier León. / Roberto Ruiz

La autoría neandertal de las pinturas que defienden sus promotores es cuestionada por otros arqueólogos

José Carlos Rojo
JOSÉ CARLOS ROJOSantander

«Estuve bien cerca de ser profesor de la Universidad de Cantabria (UC)en 2005, pero un fallo burocrático frustró aquel hecho». El investigador de la Universidad de Barcelona João Zilhão utilizó ayer este guiño para mostrar en Santander su cercanía a un campus que parecía haberlo invitado a realizar una presentación amable sobre su último trabajo. El estudio publicado el pasado febrero en la revista Science que atribuye a los neandertales la autoría de las pinturas rupestres de La Pasiega. Pero una vez hechas las presentaciones en el Parainfo universitario, llegó la sorpresa.

«O me decís que os estoy mintiendo o no podemos continuar el debate con esta desconfianza» João Zilhão | Universidad de Barcelona

«A mí me gustaría participar en esta mesa ofreciendo mi certeza sobre las garantías de este trabajo, pero no puedo hacer otra cosa que dudar de ello», advirtió César González Sainz, investigador del Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas (Iiipc) de la UC y experto en arte rupestre. «Normalmente, cuando se alcanza un resultado tan sorprendente, lo lógico es confirmar los resultados con otros modos de datación. Aquí solo se ha utilizado uno (uranio-torio) y en ciencia siempre conviene cruzar resultados», advirtió. En la mesa participaron también la experta en datación de la Universidad de Sevilla Arancha Martínez y el director del Iiipc Jesús González Urquijo.

«Hemos dibujado al neandertal como alguien inferior para explicar nuestro éxito evolutivo» Jesús González Urquijo | Director del Iiipc

El debate pareció mutar por momentos a una discusión a dos. «Conozco bien esas pinturas y creo que en algunos de los casos quizá se han utilizado muestras muy pequeñas de zonas que además pueden ofrecer poca fiabilidad en la datación debido a las condiciones geológicas», advirtió González Sainz. Pero Zilhão no se arredró: «Si nos ponemos a debatir en términos de autoridad, podría decir que nuestro equipo lleva haciendo esto más de diez años, y que ha investigado en 26 cuevas de cuatro países diferentes. Creo que sí sabemos lo que hacemos», replicó el experto portugués, autor del estudio que ha revolucionado el concepto que se tenía de los neandertales. «Es más, o me decís que os estoy engañando a todos, pero a todos quiero decir a todo el mundo, incluso a una revista como Science, o no puedo continuar el debate por esta vía», advirtió el portugués.

Los datos en la mano

Solo los datos pueden sacar de dudas:«La complejidad de la datación por el método del uranio-torio, que es el que se ha utilizado en este trabajo, puede dar lugar a la aparición de multitud de errores, pero si se utiliza bien, se ha demostrado como un método muy preciso, muy exacto», aclaró la experta de la Universidad de Sevilla.

«El método de datación del uranio-torio puede tener errores, pero bien usado es muy exacto» Arancha Martínez | Universidad de Sevilla

Según Zilhão, «ningún experto en datación, y cuando digo ninguno me refiero a profesionales de diferentes países, ha dicho nada respecto a los datos. Todos han confirmado su exactitud». El investigador de la Universidad de Barcelona volvió a lamentar que una parte de la comunidad científica continúe aferrada a modelos establecidos «y sean tan reacios a cambiar de opinión pese a que tengan la evidencia delante». «Los neandertales tenían capacidades intelectuales que desconocíamos. ¡Admitámoslo! No somos nosotros los que nos equivocamos, es el modelo establecido el que ya no funciona», quiso zanjar.

«Me gustaría tener garantías sobre este trabajo, aunque no puedo más que dudar de ello» César González Sainz | Investigador del Iiipc

El primer fósil de neandertal fue descubierto en el siglo XIX. Muchas han sido las distinciones que se han hecho desde entonces en comparativa con el hombre moderno. «Necesitábamos explicar la causa de su extinción, o por qué de alguna manera desaparecieron. Había que explicar por qué sobrevivimos nosotros y no ellos», aclaró González Urquijo. «Se los pintó como seres brutales y es ahora cuando empezamos a dibujarlos con una imagen que quiere acercarse mucho a la nuestra».