Puente Viesgo lleva diez años esperando la obra del Centro de Arte Rupestre

Daniel Garrido, Óscar Villegas, Eugenio Ruiz, Ludovico Rodríguez y Raúl Gutiérrez, esta semana, en Puente Viesgo. /Luis Palomeque
Daniel Garrido, Óscar Villegas, Eugenio Ruiz, Ludovico Rodríguez y Raúl Gutiérrez, esta semana, en Puente Viesgo. / Luis Palomeque

El Ayuntamiento compró la finca en 2008, se la cedió al Gobierno para hacer «un edificio estratégico para la arqueología de la región», pero aún carece de proyecto y de plan museístico

Marta San Miguel
MARTA SAN MIGUELSantander

Frente a la puerta de la Cueva del Castillo se escuchan risas: «¿Queréis cenar lechuga?», grita un hombre. Entonces un grupo de críos se revuelve chillando que no, cogen impulso y tiran la lanza hacia una placa de poliespán donde hay un animal pintado. Las puntas de los proyectiles golpean la superficie, todas se caen, sólo una se queda clavada en la grupa del animal. «Tú esta noche cenas carne», dice el monitor señalando a alguien del grupo; los demás sienten el hambre que supone no cazar, las condiciones de vida de quienes vivían en la cueva que acaban de ver. Es raro contemplar el vuelo de las lanzas con el paisaje de Puente Viesgo de fondo: allí abajo, la estampa del Balneario, los tejados rojos, la carretera, un pueblo de 2.800 habitantes que lleva diez años esperando la construcción de un Centro de Interpretación que los refrende como potencia cultural por sus cuatro cuevas Patrimonio de la Unesco.

«El centro redistribuirá a los visitantes de arte rupestre por toda la región», dice Ontañón

Las instalaciones actuales son «reducidas», un aula estrecha, una sala de recepción, un pequeño prado donde los críos hacen talleres. Falta algo grande ahí arriba, algo que certifique el peso específico de la localidad cántabra como «capital mundial del arte rupestre», dice Ludovico Rodríguez, que tras 35 años trabajando como guía, ha sacado una conclusión: «Se merece más respeto el arte rupestre en la región, es una pena que con todo lo relacionado con las cuevas se esté dando largas; si no es el Mupac, es esto». Y 'esto' es el Centro de Interpretación del Arte Rupestre de Puente Viesgo, una infraestructura proyectada en 2007 por el alcalde Rafael Lombilla y el consejero de Cultura, Javier López Marcano, ambos del PRC, que unieron intenciones para levantar un edificio «estratégico», y que culminó en mayo de 2008 con la compra por parte del Ayuntamiento del terreno de 11.000 metros cuadrados donde construirlo. Ese mismo año, en agosto, se aprobó en un pleno la cesión de la finca al Gobierno de Cantabria, pero hoy, una década después, y con un Plan General de Urbanismo que lo contempla, el terreno sigue vacío. Verde. Limpio.

85.000 personas visitaron las cuevas de Castillo y Monedas de Puente Viesgo en 2017

Legislaturas y gobiernos mediante de todo signo político, el Centro de Arte Rupestre carece en la actualidad de diseño arquitectónico y también de proyecto museístico. De hecho, la comisión asesora no se ha vuelto a reunir desde que cambió la dirección de la Consejería de Cultura el pasado verano. Lo único que se ha movido en esta década ha sido la convocatoria de un concurso para la redacción del proyecto, pero incluso esto está parado por un recurso contra los plazos en que han sido convocados.

«Cantabria no tiene un lugar digno para mostrar su enorme riqueza arqueológica al mundo» Óscar Villegas | Alcalde de Puente Viesgo

¿Por qué construirlo en Puente Viesgo, dónde radica su trascendencia? La riqueza de su patrimonio, con cuatro cuevas de la Unesco, es suficiente argumento, pero a esto hay que unir su localización. Es el epicentro de un brutal mapa arqueológico: por citar algunas, a 7 kilómetros está la cueva de Horno de la Peña, a 15 está Altamira y a otros 15 kilómetros la del El Pendo. La más alejada es Covalanas, a 60 kilómetros. «Su importancia radica en que redistribuiría a los visitantes de arte rupestre por toda la región», dice el director de las Cuevas Prehistóricas de Cantabria, Roberto Ontañón. «Estamos en la región de Prehistoria más importante del mundo y resulta que no potenciamos un centro que atraería muchísima gente», explica a su vez Ludovico Rodríguez, al frente del Comité de hermanamiento con la región francesa de Les Eyzies de Tayac, en Dordoña (Aquitania), donde los parques arqueológicos aúnan conservación y explotación turística, un reto pendiente aún en Cantabria. Por ahora, lo único firme es el horizonte de 2019 para el inicio de obras, según el consejero Fernández Mañanes, pero el alcalde de Puente Viesgo, Óscar Villegas, cree que será «muy complicado que empiecen esta legislatura».

Parque arqueológico

La trascendencia de esta obra va más allá del puro equipamiento cultural. Daniel Garrido, coordinador de las Cuevas de Cantabria y doctor en Prehistoria, lo argumenta con cifras: «El año pasado visitaron las cuevas del Castillo y Monedas 85.000 personas. Si no entran más es por un cupo de conservación», explica. «El nuevo centro va a permitir que, esas personas que al superar el cupo (por ejemplo en agosto, 600 personas al día y con reserva de una semana de antelación) se tienen que ir , puedan quedarse». La clave está en darles más, no sólo la visita de una hora a la cueva, como apunta Raúl Gutiérrez Rodríguez, conservador de Cuevas Prehistóricas en Puente Viesgo, sino de optimizar los recursos y las oportunidades existentes: «Cuando nueve meses al año las cuevas están cerradas los lunes y martes, mucha gente pasa por las oficinas preguntando si se puede ver algo». De haber un Centro, la respuesta sería sí. Y añade: «Se podría ofrecer contenido compatible con las visitas», sobre todo teniendo en cuenta que ampliaría los actuales espacios, con «más aulas para actividades y talleres, salas multiusos para exposiciones temporales o proyección de películas, o incluso exponer los resultados de un arqueólogo que investiga», añade Garrido.

«Es una pena que con todo lo relacionado con las cuevas se esté dando siempre largas: si no es el museo, es esto» Ludovico Rodríguez | Guía de cuevas y Comité hermanamiento Les Ezyeies

«El parque arqueológico va a permitir ampliar el espacio expositivo del fenómeno del arte rupestre en la región al compaginar otras propuestas de Cantabria, así como el Mupac y Altamira».«Cantabria no tiene un lugar digno para mostrar su enorme riqueza arqueológica al mundo», dice el alcalde, y todos concluyen en que resolver eso «es una decisión política». En ese sentido, es la política la que puede convertir al Centro en algo más, un proyecto más ambicioso. ¿Cómo? Con la Ley de Patrimonio de Cantabria y una figura que hasta ahora nunca se ha usado, a pesar de que la ley es de 1998. «Hay que involucrar a todas las administraciones para que sea una Parque Arqueológico», dice Ontañón en alusión a una herramienta que posibilita la gestión integral del patrimonio al poner el acento «no sólo en la conservación sino en la explotación del conjunto arqueológico como valor turístico», advierte Ontañón, y cita de nuevo a Francia, a la Dordoña donde está la cueva de Lascaux, como el resto de expertos consultados por este periódico para comprobar lo que Cantabria lleva diez años perdiéndose.

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