'Nevermind' sí importaba

'Nevermind' sí importaba

Se cumplen 25 años del disco con el que Nirvana y su sonido irrumpieron en el panorama musical mainstream, cambiándolo para siempre

J. MIKEL FONSECA

El pasado sábado, 'Nevermind', segundo disco de Nirvana, cumplía cinco lustros. Aquel 24 de septiembre de 1991, Kurt Cobain, Krist Novoselic y Dave Grohl daban a luz a doce canciones cargadas de una energía que nunca antes había emergido a la cultura musical mainstream, tan a rebosar de Whitney Houston y Maria Carey en los albores de los 90. Y como si de una profecía se tratase, en la portada del álbum, un bebé lanzado a una piscina persigue un dólar. Con 'Nevermind', el grunge -un género que en 1991 aún no tenía ni nombre- saltaba a las primeras posiciones de las listas de éxitos de todo el mundo, desbancando ni más ni menos que al rey del pop, Michael Jackson.

'Llevando el punk a las masas' es el título de la retrospectiva que el EMP Museum de Seattle dedicó a su hijo predilecto -con perdón de Jimi Hendrix- en 2011, cuando se cumplían 20 años del disco. Acertada, cuanto menos. La música era -y es- un producto controlado y regido por las leyes del mercado: ninguna discográfica apuesta por un grupo si no está segura de que va a obtener algún beneficio económico. En los 90 habían pasado años del estallido punk y el rollo desaliñado estaba pasado de moda. Por eso, nadie apostaba por Nirvana. Salvo el propio Cobain, que sólo dejaba de ensayar para enviar casetes a las discográficas.

Una de ellas cayó en manos de la neonata DGC Records, un sello 'alternativo' subsidiario de Geffen y por ende, de Universal Music Group. Les ofrecieron un contrato que aceptaron sin dudar: era un 'win-win'. La discográfica sumaba, por un bajo coste, otra banda a su plantilla y Cobain y los suyos grababan un disco en un estudio y se libraban de su anterior sello, Sub Pop, con el que no estaban nada conformes. Las pretensiones más optimistas de DGC pasaban por vender 250.000 copias, como su grupo estrella por entonces, Sonic Youth.

'Smells like teen spirit' o el himno de la generación X

«Quería escribir la canción de pop definitiva», dijo Kurt Cobain en una entrevista a Rolling Stone en 1993. Pretencioso, cuanto menos, para un chaval de 24 años que apenas tenía educación musical. Sorpresa: lo hizo. 'Smells like teen spirit', primer y más emblemático tema de 'Nevermind', es una de esas canciones que obligatoriamente aparecen en las listas de 'Mejores canciones de'. La prestigiosa revista NME la colocó la primera de 500 en su listado en 2014. La Rolling Stone, en novena posición. Nadie duda en calificar 'Smells like teen spirit' de himno generacional. Sus letras son una oda al perdedor (Its fun to lose / and to pretend'), su estribillo, un grito estomacal ('With the lights out / Its less dangerous') y su sonido tan ruidoso como impecable. El solo, en vez de ser un ascenso estridente por las notas más agudas del mástil, es una copia tonal de la melodía, como una estrofa más. Es cierto que, como admitiría sin tapujos Cobain, la canción está fuertemente inspirada (o copia flagrantemente, según el criterio) por el sonido de los Pixies, de los cuales el rubio de Seattle se confesaba fan incondicional («me hubiese gustado estar en los Pixies, o al menos, en una banda tributo a los Pixies» dijo en una entrevista). Después de entrar en la lista de 'Canciones que moldearon el rock' en 1997, la sombra de 'Smells like teen spirit' es alargada. Patti Smith, Tori Amos y Daniel Johns son tres de los muchos artistas que han hecho un 'cover' de este tema. Incluso consiguió colarse en la banda sonora de Moulin Rouge con una anacrónica versión can-can. En cuanto al título, cuenta la leyenda -promovida, como tantas otras, por el propio Cobain, al que le encantaba juguetear con los periodistas y engrandecer la mitología de su grupo- que hace referencia a un comentario que hizo Kathleen Hanna, del grupo Bikini Kill, respecto a su olor corporal, ya que la por entonces novia del cantante, Tobi Vail, usaba un desodorante de la marca 'teen spirit'. Ese era Kurt Cobain: una persona capaz de encontrar la belleza oculta en comentarios fútiles.

El disco se grabó en 16 días, todo un récord que se debe a la excelente labor de producción de Butch Vig. Al volver a su casa en Olympia, Seattle desde el estudio de grabación en Los Ángeles, Cobain se encontró con sus cosas en la puerta. El casero le había echado por impago. Tuvo que vivir una temporada en su furgoneta, algo por lo que ya había pasado. A día de hoy, 'Nevermind' ha vendido más de 30 millones de copias.

12 pistas irrepetibles

Desde el emblemático y repetido hasta la saciedad rasgado de guitarra inicial de 'Smells like teen spirit' al violonchelo lánguido de 'Something in the way', el álbum es un recorrido caleidoscópico por el punk agresivo y autodestructivo ('Territorial Pissings', 'Stay Away'), la psicodelia pop-rock ('Come as you are', 'Drain You' -cuyo 'bridge' incluye sonidos de la extensa colección de juguetes de Cobain-, 'Litium' ) o el hard potente y sin complicaciones ('In Bloom', 'Lounge Act', 'On a plain'). Y, en el ecuador del disco, 'Polly', una imprescindible toma acústica en la que Cobain relata, en primera persona, los pensamientos de un secuestrador cuya víctima finge el síndrome de Estocolmo para poder librarse de él. Tan enrevesada como bella, y basada en un suceso real.

La belleza de la música de Nirvana radica en su sencillez. Nada de progresiones armónicas policromáticas. Nada de virtuosos solos supercalifragilísticos. Tres acordes. Estrofa, estribillo, estrofa, estribillo. Una batería, milimétrica y rabiosa, y un bajo haciendo honor a su nombre. Y unas letras donde importa más el sentimiento que el propio sentido. El cóctel de Nirvana se sirve frío. Añádase actitud punk-rock al gusto.

Esto no significa que las letras de Nirvana fuesen malas; simplemente, carecen de estructura lógica. Cobain llegó declarar que cada vez que escribía unos versos profundos sentía la necesidad de poner una estupidez en el siguiente. Pero para Cobain, admirador en la intimidad de John Lennon, lo importante era crear un recorrido en sus líricas. Haciendo honor a su nombre, las letras de Nirvana se asemejan a los mantras sánscritos. Son monótonos, y apenas hay variaciones entre versos. Unos años más tarde, Cobain culminaría esta técnica con 'All apologies'. Pero esa es otra historia.

Después de 'Nervermind', vendría la fama, la heroína, Courtney Love y, finalmente, una escopeta Remington. Pero su música quedaría para siempre.

'Smells like teen spirit'