Racing | Segunda B

Sin chutar es imposible

Por más que lo intentó, el Racing fue incapaz de doblegar al conjunto burgalés./Daniel Pedriza
Por más que lo intentó, el Racing fue incapaz de doblegar al conjunto burgalés. / Daniel Pedriza

El Racing domina ante el Mirandés, pero es incapaz de llevarse el triunfo

M. MENOCAL | S. HERREROMiranda de Ebro

Dicen de Miranda de Ebro que es un cruce de caminos. Tanto es así, que desde Anduva el exracinguista y exentrenador del Mirandés Pablo Alfaro se calzaba las zapatillas, echaba a correr y en un trazado de apenas diez kilómetros atravesaba tres comunidades autónomas distintas. El calendario ha querido que para el Racing, esta campaña, la ciudad burgalesa sea prácticamente punto de partida. Segundo paso de la cuarta tentativa consecutiva por el ascenso. Ante un más que hipotético rival directo por el título. Pisar fuerte asegura estabilidad. El equipo cántabro fue superior a su enemigo. Pero a los de Iván Ania les sobran quince metros del campo. Los que van desde la línea frontal del área rival hasta la de fondo. Eso es un agujero negro. Ahí se apaga la luz. Se mueren las ideas. O quizá haya miedo a algo. Como si el portero contrario fuese un temible ojáncano o algo aún más feo. El caso es que, sin chutar, es imposible. Un tiro a puerta, un gol. Para igualar ante un Mirandés que marcó en una jugada en la que el árbitro obvió una falta sobre Iván Crespo. No todos los días toca la flauta.

Para enfrentarse al Mirandés, Iván Ania repitió la alineación del choque contra la Real Sociedad hasta donde pudo. Porque Cejudo se cayó de la convocatoria. ¿Por qué? Esperen hasta el lunes, que será cuando el club informe al respecto. Eso obligó al asturiano a dar entrada a Rulo en la banda izquierda y mandar a Enzo Lombardo a la mediapunta. El francés, en su nueva ubicación, no iba a tardar en ser protagonista.

1 Mirandés

Limones, Paris, Kijera, Melli, Sergio González, Antonio Romero, Yanis, Rúper, Matheus (Ernest, min. 72), Álvaro Rey (Hugo Rama, min. 66) y Miguel Díaz (Claudio Medina, min. 80).

1 Racing

Crespo, Buñuel, Julen, Óscar Gil, Jordi Figueras, Sergio Ruiz, Cayarga (Quique Rivero, min. 80), Kitoko, Jon Ander (Dani Segovia, min. 73), Enzo Lombardo y Rulo (Nico Hidalgo, min. 56).

Goles
0-1, min. 8: Enzo Lombardo. 1-1, min. 38:Miguel Díaz.
Árbitro
Rezola Etxeberría (Comité Vasco). Amonestó a los locales Rúper, Hugo Rama y Melli y a los visitantes Buñuel, Jon Ander, Julen Castañeda, Kitoko, Óscar Gil y Jordi Figueras.
incidencias
Anduva. Césped en buen estado en una tarde soleada.
El detalle
Dos de los fichajes racinguistas, Dani Segovia y Nico Hidalgo, dispusieron de sus primeros minutos con la camiseta verdiblanca. Ambos saltaron al terreno de juego en la segunda mitad.

El partido empezó duro por ambas partes. Un codazo de Kitoko y dos feas entradas del conjunto burgalés fueron las tarjetas de visita presentadas por los contendientes al poco de iniciarse las hostilidades. La tensión y las caricias siguieron siendo tónica a lo largo del encuentro. Pero, entretanto, el Racing retomó ese papel que tanto le gusta de hombre del mazo. De castigador. El primer error del Mirandés le costó caro a los locales. Minuto 8. Saque de banda a favor del Racing. La zaga se hace el lío y el balón le cae a Enzo Lombardo, que administró el regalo a su antojo dentro del área hasta encontrar el momento idóneo para marcar.

Este Racing de Iván Ania probablemente nunca estará en una sala del Centro Botín dentro una performance sobre fútbol bonito en el pozo. No es especialmente efectista a los ojos. Pero, hasta bien avanzada la primera mitad, dio la grata impresión de ser fiable, rocoso e intenso. Muy intenso. Un ensayo sobre la solidez. Porque, aunque le cuesta un mundo crear ocasiones –una rémora demasiado grande que no se ha podido compensar con la llegada de un delantero en el mercado estival–, al rival le supone bastante más esfuerzo hacerle sentir el peligro a los verdiblancos. El Mirandés merodeaba la frontal del área. Botó varios córners. Pero no daba la sensación de estar cerca de empatar. Un disparo lejano de Álvaro Rey fue su propuesta ofensiva más destacada. Jon Ander, de cabeza, tuvo una opción un poco antes para haber puesto la tarde muy de cara. Sin embargo, una acción tumbó todo lo construido por el equipo cántabro hasta entonces. Un saque de esquina desde la derecha del ataque cántabro lo remató Miguel Díaz al fondo de las mallas, en una jugada en la que hubo una clara falta en ataque sobre Iván Crespo. En Segunda B el único bar que hay en los estadios es el que dispensa cervezas, así que... 1-1 en el marcador. Volver a empezar.

El equipo de Iván Ania se puso por delante cuando apenas se llevaban ocho minutos

Entonces fue cuando el equipo cántabro empezó a dar síntomas de debilidad. Y a Iván Ania le entró el baile de San Vito en un área técnica que se le queda muy pequeña. El día menos pensado le da vueltas la cabeza como a la niña de 'El Exhorcista'. Lo vive con la máxima tensión. Al míster le iba a tocar hacer garabatos nuevos en la pizarra del vestuario de Anduva para recuperar a su equipo de cara a la segunda mitad.

Síntomas recurrentes

En el reparto de roles tras el descanso, el Racing quiso coger la responsabilidad de mandar –hasta donde le dejan las capacidades– y al Mirandés no pareció desgradarle el hecho de esperar su turno. Como en la primera media hora, el partido volvió a jugarse en campo burgalés, aunque a una marcha menos que en el inicio. En busca de algo diferente, Iván Ania retiró del campo a un Rulo que nunca se encontró cómodo y dio entrada al debutante Nico Hidalgo. El de Motril se colocó en el extremo derecho y Cayarga se trasladó al flanco izquierdo. Dejó buenos detalles.

Pero el Racing presentaba los mismos síntomas que ante la Real Sociedad B y en todo lo que llevaba de partido en Miranda de Ebro. Hasta tres cuartos de campo, bastante bien. Sin embargo, a partir de ahí, o el último pase resultaba defectuoso o no había nadie que le echase mano para sacar algo de provecho en el área rival.

En ese rectángulo de cal y hierba donde se ganan los partidos. Por momentos dio la sensación de que nadie se atrevía a ponerle el campano a la tudanca. Como en una jugada en la que entre Cayarga, Nico Hidalgo y Enzo Lombardo, coqueteando en la frontal del área, ninguno se decidió a chutar a portería.

Unos 900 aficionados verdiblancos se desplazaron hasta Anduva

Y el comodín del gol de rebote ya lo gastó Buñuel en la primera jornada del campeonato. Así que Iván Ania miró a la zona donde se encontraban calentando y llamó a Dani Segovia, a ver si el madrileño tenía alguna receta contra la sequía. Tampoco. Un remate de cabeza muy desviado a la salida de un córner fue su única ocasión. La verdad es que con un tipo de casi dos metros dentro del área, el equipo cántabro ni siquiera probó a colgar algún balón.

La frustración ante la portería rival fue minando al Racing, que perdió el control y poco a poco también la consistencia. Una circunstancia que estuvo muy cerca de aprovechar el debutante Claudio Medina para el Mirandés. El exjugador del Sporting B se plantó en el área y su disparo, buscando el palo largo, se marchó fuera por centímetros. Si no eres capaz de ganar, al menos no pierdas, dicen los conformistas.

Al borde del pasivo

El Racing seguía con sus eternas posesiones en la frontal del área. El árbitro debió estar tentado de pitar pasivo ante tal parsimonia. Al final el único que fue valiente fue un Quique Rivero que se sacó un buen disparo lejano que se marchó silbando el poste derecho de la portería de Limones. Y agrio como el cítrico fue el empate para el Racing, en un partido que dominó prácticamente de principio a fin sin ser capaz de inquietar la portería burgalesa salvo en contadas ocasiones. Insuficiente para un aspirante a todo. Mucho que mejorar.

Los caprichos del calendario han querido que en apenas unos días haya revancha. Desempate. El miércoles, el Racing volverá a visitar Anduva en la primera eliminatoria de Copa del Rey. Una competición diferente, en la que ambos candidatos al título liguero volverán a medir sus fuerzas en un ambiente completamente diferente.

Al equipo cántabro el otoño se le puede hacer muy largo con estos problemas ofensivos. La no llegada de un delantero en el mercado estival deja a Iván Ania con los mimbres que tenía. Sin un futbolista diferencial que marque el ritmo hacia el ascenso. Y, salvo sorpresa convertida en un fichaje de un jugador en la cola del paro, el asturiano tendrá que buscar soluciones dentro del vestuario. Por fortuna, es pronto aún y el campeonato ha comenzado con dos de los miuras de la categoría. Habrá que ver la evolución y después sacar conclusiones. Esto del fútbol ya se sabe que es evaluación continua hasta que lleguen los exámenes finales.

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