Racing

Una siesta camino del play off

Una siesta camino del play off
Roberto Ruiz

El Racing suma un triste empate frente al Real Unión en un partido muy pobre de los de Ania

Sergio Herrero
SERGIO HERREROSantander

Como toda las temporadas y como todos los equipos del mundo mundial, el Racing se colocó allá por el mes de agosto a la cola de la taquilla para comprar los billetes de cara a los objetivos correspondientes. El equipo cántabro se puso pronto el primero. Destino: el play off. Con la distancia cómoda sobre los perseguidores y con mucho margen aún, este domingo fue el personal de la taquilla el que salió a buscar al conjunto cántabro ayer. No hizo falta ni pedir. La derrota de la Real Sociedad B y los empates de Oviedo B y Bilbao Athletic les otorgaron a los de Iván Ania un boleto para hacer al menos un viaje por España entre finales de mayo y principios de junio. Ahora sólo falta que el trayecto sea en 'bussines class'. El privilegio del campeón. Aunque eso de momento tendrá que esperar. Los jugadores del Racing se quedaron mirando el billete para el play off y dejaron de lado lo demás. El equipo cántabro cosechó ayer en los Campos de Sport un triste empate frente a un rival agobiado en la parte baja de la tabla en un partido tremendamente aburrido. Un choque que será recetado a partir de ahora para todos aquellos que padezcan de insomnio.

0 Racing

Iván Crespo, Buñuel, Julen Castañeda, Olaortua, Figueras, Sergio Ruiz (Dani Segovia, min. 77), Nico Hidalgo (Cayarga, min. 67), Mario Ortiz, Barral, Cejudo (Noguera, min. 60) y Enzo Lombardo.

0 Real Unión

Irazusta, Garro (Yoel Sola, min. 51), Estrada, Ceberio, Etxabeguren, Esnaola, Alain Eizmendi, Senar, Galán (Etxaburu, min. 74), Beitia y Eneko Eizmendi (Lizárraga, min. 86).

El detalle
Los jugadores del Racing salieron al campo con una camiseta de apoyo al lesionado Jon Ander. Además, la Gradona mostró una pancarta de ánimo al delantero vasco, que se perderá lo que resta de temporada.
Árbitro
Ripoll Solano (Comité Balear). Amonestó a los visitantes Estrada, Etxabeguren y Eneko Eizmendi.
Incidencias
Campos de Sport de El Sardinero. Césped en buen estado en una tarde soleada.
El público
8.676 espectadores en las gradas del estadio verdiblanco según los datos facilitados por el club. Entre ellos, los aficionados que recibieron una entrada tras su participación en el trail organizado por la Fundación y celebrado en la mañana de ayer.

La profundidad y calidad del equipaje racinguista permite al técnico asturiano cambiarse de ropa cada domingo. Sea en casa o lejos de Santander. Haga frío, llueva o sople Sur. El problema es que esas renovaciones de indumentaria no dan para crear un estilo propio. Para marcar tendencia. Un once base. El entrenador verdiblanco volvió a meter variaciones para recibir a un rival en apuros. Mantuvo a Olaortua en el centro de la defensa en detrimento de Óscar Gil. En la línea de tres cuartos Cayarga se cayó y Noguera se mantiene a la espera, algo que permitió una nueva oportunidad de reinvidicación para Enzo Lombardo. Y arriba Barral se asentó como '9' a la espera de lo que Chuti Molina encuentre en el mercado para sustituir a Jon Ander y poner como compañero de viaje del delantero gaditano. Rafa de Vicente y Redru volvieron a ver el partido desde la grada. De vuelta a Jon Ander, aunque se perderá lo que resta de temporada y tendrá que viajar al momento decisivo como mero acompañante, sus compañeros y los Campos de Sport se acordaron del que, de momento y al menos durante un tiempo, es el máximo goleador racinguista.

Lo cierto es que el cuadro cántabro arrancó el partido con un ritmo poco ágil y falto de ideas. Y siguió así hasta el final. Con poca chispa en ataque y más dudas de la cuenta en defensa. Un flojo Real Unión ganó con demasiada facilidad la espalda a los laterales verdiblancos, pese a que el susto no llegó a mucho más. En el otro área, un centro de Nico Hidalgo al que no llegó Barral en boca de gol y un posible penalti de Etxabeguren sobre el delantero fueron las acciones más destacadas. Hasta el minuto 23. El guarismo que llevaba Michael Jordan en su camiseta. O, salvando las distancias, por tirar de lo de casa, Iván de la Peña. Pura magia, cada uno con su balón. Enzo Lombardo, que viajaba dormido desde hace un tiempo y apenas había noticias de él, despertó de repente. Ylo hizo inspirado. El francés gambeteó. Primero hacia afuera. Después hacia adentró. Crujió a un zaguero con regate espléndido en la frontal del área y el meta Irazusta tuvo que mandar el disparo por encima del travesaño. Qué bueno que volviste. El problema es que el regreso fue tan brillante como fugaz.

Las claves

Ataque romo
Un tiro de Enzo Lombardo y el penalti fallado fueron las únicas ocasiones verdiblancas.
Penalti fallado
En el tiempo añadido de la primera mitad, Barral erró una pena máxima que pudo cambiar el choque.
Perdonó el rival
El Real Unión tuvo una única ocasión, muy clara, al inicio de la segunda parte.
Sin sentido
Ania acumuló hombres en el área rival, pero el Racing fue incapaz de colgar balones al área.

Error

El final de la primera mitad tuvo el mismo guión que el de siete días antes en Calahorra. Bueno, casi. Con el tiempo cumplido, el colegiado señaló el punto de los once metros. Esta vez no hubo dudas. Etxabeguren, en su pique con Barral, agarró al gaditano y casi se lo lleva puesto. No pudo rematar el andaluz el centro de Nico Hidalgo. Penalti. Fue el propio delantero el que se encargó de lanzar la pena máxima pero, a diferencia de en La Planilla, esta vez el arquero evitó el tanto racinguista. Era lo único que podía alegrar unos 45 minutos cercanos al bostezo.

Tras la parada para estirar las piernas, ir al baño y reponer fuerzas, el Racing no sólo no mejoró sino que le dio alas a un Real Unión que empezó a dominar por momentos. Algún rondo ejecutaron los irundarras, que además pudieron marcar pasado el minuto 50 en un remate enganchado por Beitia que se marchó cerca del poste derecho de la meta de Crespo. Espera, que todavía tenemos un disgusto. El Racing recuperó el control del partido, pero hasta el Oso Cacho se debió de volver a hibernar del sopor. Ni siquiera los cambios ejecutados por Iván Ania le dieron otro aire al equipo verdiblanco, que tocaba y tocaba pero nunca llegaba. Noguera sustituyó a Cejudo y Cayarga a Nico Hidalgo. Más de lo mismo.

Así que Ania debió pensar que si por la vía habitual no era capaz quizá debía intentarlo por otra. El asturiano retiró a Sergio Ruiz y dio entrada a Dani Segovia para acumular hombres en las proximidades del área rival. El equipo cántabro ya ha demostrado esta temporada en alguna que otra ocasión que por cantidad e insistencia también se ganan los partidos. Tanto va el cántaro a la Fuente de Cacho... Sin embargo, ayer el grifo estaba atorado.

Como teoría es muy buena, pero sin colgar balones al área es imposible. Rematar el aire no cuenta en el fútbol y por número de pases tampoco hay triunfo a los puntos. Fue tal la pasividad verdiblanca que hasta en algún momento se escuchó música de viento desde la grada. Quizá los silbidos eran para despertar al del asiento de al lado porque los ronquidos ya empezaban a molestar.

Ceberio estuvo a punto de quedarse con la camiseta de Dani Segovia en una acción que pareció más que posible penalti, pero probablemente el colegiado y sus asistentes también se habían quedado sobados con semejante somnífero futbolístico. Tal vez tampoco hubiese hecho justicia otro lanzamiento casi decisivo. Dos tiros a puerta del Racing en todo el partido y otro por parte del Real Unión. Pues eso, empate a cero. A casi nada. Con este resultado, el líder pierde dos puntos de renta frente a un Mirandés que venció a la Gimnástica. Son diez los que forman el colchón verdiblanco. Un colchón para disfrutar y no para dormir.

En una campaña tan brillante y con tan pocos borrones en el expediente, se puede perdonar un sesteo esporádico. A estas alturas es aceptable. Más adelante, nunca. Así que ya lo saben. El 26 de mayo habrá elecciones, alguna que otra comunión y el primer partido del Racing en la lucha por el ascenso. El equipo verdiblanco esta temporada avisa con tiempo, para que vayan reservando la fecha.