Canciones de una vida: 'Gouge away' de Pixies.

Canciones de una vida: 'Gouge away' de Pixies.

Lo de cambiarnos la vida no es de coña. Si no nos hubiésemos enganchado al rock alternativo y a Pixies, seguramente no estaríamos aquí

Nani Castañeda
NANI CASTAÑEDA

Lo normal es que en este titular rezara 'Where is my mind?' y no 'Gouge away' pero es que la canción que a nosotros nos cambió la vida fue la segunda y luego vinieron cinco discos enteros de los de Boston a rescatarnos del abismo, justo en el momento en que no sabíamos muy bien cómo enfocar nuestra música y la mezcla de conceptos y referencias era tan hortera como depresiva. Lo de cambiarnos la vida no es de coña. Si no nos hubiésemos enganchado al rock alternativo y a Pixies, seguramente no estaríamos aquí.

Como hemos contado un par de millones de veces, el IES Mariana Pineda que nosotros nos encontramos en 1989 en nuestra Granada natal era un hervidero de talentos quinceañeros y allí hacía relojes hasta el conserje. El ambiente idóneo para montar una banda de rock. Como también hemos contado en mil ocasiones, con algunos de ellos (de los talentos, no de los conserjes), nos intercambiábamos música en cintas sin parar y una de ellas cambiaría nuestros horizontes musicales. Debía ser el año 91 y era una casete de Federico «el Peres» destinada al Stupidity de Dr. Feelgood, pero como sobraban un par de huecos en cada cara, tuvo la maravillosa idea de grabarnos un par de canciones de los Pixies: Nº13 baby y…

«Gouge away

You can gouge away

Stay all day

If you want to

Missy aggravation

Some sacred questions

You stroke my locks

Some marijuana

If you got some«

Y se acabó lo que se daba. Tras escucharla por primera vez todos queríamos hacer aquello. No sabíamos ni quiénes eran, pero en pocos días teníamos grabados en cinta todos sus discos y yo me había comprado el único disco que encontré en Granada, 'Trompe le monde', recién publicado y en vinilo, claro.

Es imposible decir nada de Pixies que no se haya dicho ya. Para mí son los Beatles dos décadas después y como ellos, cambiaron la música pop. Pero en aquel momento aún no sabíamos nada de esto, solo sabíamos que nos atrapaba aquella canción, que tenía algo especial que nos llenaba y ese algo, aún no lo habíamos escuchado nunca.

Inmediatamente la pasamos a la casete de canciones esenciales con las que debíamos empezar a aprender a hacer música (véase Primeras canciones), es decir, a hacer música juntos. Jamás llegamos a montar las canciones de aquella cinta, pero sí que montamos 'Gouge away'. Nos fascinaba todo. La sencillez increíble de la base rítmica y el contundente ritmo de Lovering, la forma de cantar de Black, los increíbles coros y bajo de Kim Deal, los «sencillos» y surrealistas arreglos de guitarra de Santiago que hemos imitado hasta la saciedad, la tranquilidad de la estrofa y el enorme tifón que se te cae encima en los dos estribillos, pero sobre todo en el final cuando Frank Black se pone a chillar cual marrano degollado. Nadie ha chillado tan guay como Black Francis en la historia del rock. Aquí no admito discusión.

Todo era perfecto. Se podía ser punk haciendo pop. Podías soltar toda la mala leche que uno tiene a los 15 años haciendo estribillos brillantes y melodías pegadizas. Y una vez abierta la brecha en nuestras mentes, entraron como un torbellino Gigantic, Vamos, Velouria, Isla de Encanta, Crackity Jones y cinco discos completos que llevamos en el ADN grabados a fuego, nosotros y toda una generación de músicos de los 90. Ellos inventaron, o como poco explotaron al máximo, un patrón incansable de estrofas contenidas y estribillos como tsunamis, que hasta que el Trap acabe con todos nosotros (para lo que no queda mucho), aquí está todavía.

Pixies debe ser el grupo «malo» más bueno que ha dado el planeta, y a mucha honra. Vive Le Rock!, (alternativo).