El número de afiliadas a la Seguridad Social en Cantabria está en máximos históricos

El comercio minorista es el que mayor número de mujeres aporta a la Seguridad Social./Javier Cotera
El comercio minorista es el que mayor número de mujeres aporta a la Seguridad Social. / Javier Cotera

2018 cerró con 100.705 ocupadas, el 84% empleadas por cuenta ajena, un 10% menos que los hombres

María Ángeles Samperio Martín
MARÍA ÁNGELES SAMPERIO MARTÍNSantander

La igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres tiene en el mercado laboral un claro escenario en el que podemos apreciar que este derecho todavía está lejos de ser realidad al cien por cien, si bien los datos de 2018, recogidos en el Informe del Mercado de Trabajo del Observatorio de las Ocupaciones del Servicio de Empleo Público (SEPE) de Cantabria, reflejan que se ha mejorado durante el pasado año. Así, las cifras de afiliación de la Seguridad Social de las mujeres en la región se encuentran en máximos históricos, a pesar de que siguen siendo un 10% más bajas que las de los hombres.

Los datos reflejan que el 84 % trabaja por cuenta ajena y el 16 % restante, por cuenta propia. La última crisis de empleo en principio afectó menos a las mujeres que a los hombres, por distintas razones, pero esto ha ido revirtiendo.

Hay que tener en cuenta que en Cantabria, en 2018, las mujeres eran 298.655, de las que 100.705 estaban ocupadas y afiliadas a la Seguridad Social. Se firmaron 129.816 contratos para 38.767 mujeres y las demandantes de empleo/ paradas fueron 20.691 al cerrar el año.

Los datos

51%
es el porcentaje de mujeres sobre la población total de Cantabria. Los hombres, por tanto, suponen el 49%.
47%
de los afiliados a la Seguridad Social en Cantabria son mujeres frente al 53% restante que son hombres.

De otro lado, las mujeres realizaron similar número de contratos que los varones (algo más), durante la crisis hacían más, sin embargo intervienen menos mujeres distintas por lo que tienen un mayor índice de rotación, 3,35 contratos por mujer ante los 2,94 por hombre. Además, las mayores de 45 años apenas realizaron el 30 %.

El nivel formativo acreditado por las contratadas es mejor que el de los varones en sentido cuantitativo y cualitativo, son menos en los niveles bajos y mayoría en los altos. Las mujeres son las que realizan la mayor parte de los contratos con jornada a tiempo parcial, tanto indefinidos como temporales. Las tasas de estabilidad son peores a las los hombres (6,80/8,08) y bastante peor que la del colectivo en España (10,33). El 85 % de los contratos los realizan en actividades del sector servicios.

El SEPE estima que el colectivo de mujeres trasciende el concepto tradicional de 'colectivo para el empleo' ya que es más de la mitad de la población y, con matizaciones, se acerca a ese porcentaje con respecto al mercado de trabajo cántabro y nacional. Además, ha venido protagonizado una de las transformaciones más profundas que ha experimentado el mercado laboral con su incorporación masiva y su presencia transformadora en el mismo. Integración no exenta de polémicas que perduran como consecuencia, principalmente, de una desigual retribución por el trabajo y presencia en según qué niveles profesionales, así como de unas relaciones laborales polémicas que no dejan de ser actualidad y que han generado el enfoque de género como línea de análisis.

En su conjunto los datos de los principales indicadores procedentes de fuentes registrales han dejado de ser tan positivos como lo venían siendo en años anteriores, aunque con diferenciaciones. En 2018, la población ha conseguido mantenerse aunque la perdida en los últimos años ha sido continua. Entre las mujeres, con mayor esperanza de vida, la disminución en los últimos años ha sido menor. El dato negativo es que nacen menos y fallecen más como se aprecia en la composición de los tramos de edad y que la población activa, según la Encuesta de Población Activa (EPA), disminuye y la ocupada es inferior a la masculina, al contrario de lo que ocurre con el número de paradas.

De otro lado, la afiliación a la Seguridad Social crece (1,71 %) y lo hace ligeramente por encima de los varones (1,53 %), pero por debajo del incremento nacional (3,30 %).

La participación del colectivo en la contratación a lo largo del 2018 se incrementó apenas un 0,73 %, eso sí, dado que los varones no crecieron, fue todo el incremento que se produjo, y muy inferior al aumento que experimentó el colectivo en el conjunto de España (5,31 %).

Con respecto al dato del paro registrado (-1,27 %), el descenso fue inferior al de los hombres (-3,91 %) y al del colectivo en el conjunto de España que fue del -4,51 %.

Más de la mitad

Conviene recordar que más de la mitad de la población empadronada en Cantabria son mujeres y en términos absolutos sumaban 17.101 más que los varones en el año recién cerrado. Eso sí, el 53,50% de ellas tienen 45 o más años. La estimación de la EPA al cierre del año era que en torno a 121,5 mil son activas y 13,7 mil paradas. El porcentaje de mujeres en Cantabria sobre la población total es de 51% frente al 49% de mujeres.

En los datos de paro registrado sigue habiendo diferencias, al alza, significativas en detrimento de este colectivo. El 55,10 % son mujeres y de ellas el 37,65 % lleva más de un año desempleada y además el 49,53% son mayores de 45 años, tramos de edad y antigüedad que este año han reducido el paro.

Como en la contratación también acreditan un mejor nivel formativo, sobre todo a partir del bachiller. En relación con lo que se veía en la contratación, la inmensa mayoría proceden del sector servicios, especialmente relacionadas con el grupo ocupacional trabajadores de los servicios de restauración, personales, protección y vendedores.

En su conjunto, las ocupaciones en que son contratadas requieren, en principio, un menor nivel de cualificación. Cuestión que entra en contradicción con el hecho de que cada vez aportan un mayor nivel formativo, como en buena medida constata el que demanden ocupaciones con mayor nivel de cualificación al que son contratadas.

En este sentido, si se miran las actividades económicas con mayor afiliación femenina, destaca el comercio al por menor (15.324 afiliadas) seguida de la sanitaria (10.826 afiliadas); educación (9.200 afiliadas) y servicios de comidas y bebidas (8.500 afiliadas).

Brecha salarial

Aunque el informe del SEPE ya deja entrever que las mujeres tienen peores condiciones en el mercado laboral cántabro no aborda la cuestión de la brecha salarial. Las trabajadoras de Cantabria perciben de media un 27,74% menos de salario anual que los varones, la tercera mayor brecha salarial de género de España sólo superada por Asturias (-29,37%) y Navarra

(-28,02%), y aunque se ha reducido un punto, está cinco puntos por encima de la media nacional (-22,35%), según el informe 'Reducir la brecha salarial, una prioridad para UGT'.

El informe refleja datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2016, pero sirve para la reflexión. Así, el salario medio de las trabajadoras cántabras se situó en 18.217 euros anuales, 6.993 euros menos que los 25.210 euros percibidos por los varones, lo que implica que las mujeres tendrían que trabajar 101 días más que los hombres para equiparar su salario al de estos.

Empleada por cuenta ajena en servicios y con mejor nivel formativo

El perfil de la mujer trabajadora en Cantabria tiene algunas evidencias. La primera, que el 84% son empleadas por cuenta ejena y que el 85% de los contratos realizados se hicieron en el sector servicios. La segunda, que su nivel formativo es algo más alto que el de los varones.

En cuanto a la contratación por nivel formativo y sexo, en Educación Secundaria Obligatoria nos encontramos un 42,430% de mujeres frente a un 51,527% de hombres, pero si ya subimos a Bachillerato, las mujeres son un 14,101% frente a un 12,543 de hombres. También hay más mujeres que hombres tanto en el grado medio como en el superior de Formación Profesional.

De otro lado, las mujeres encadenan más contratos que los hombres. El índice de rotación (número de contratos por persona) está en ellas en el 3,35 mientras que en los hombres es del 2,94.

En cuanto a la edad, el colectivo de mujeres más amplio entre las afiliadas al régimen general de la Seguridad Social, es de la que tienen entre 25 y 44 años, seguido de las de 45 y más años. En el caso de las autónomas, el colectivo más numeroso es el de las mayores de 45 años.