La Pasión se vive en Castro

La XXXV edición del evento, que se ha podido celebrar sin lluvia, ha congregado a miles de personas en la explanada de Santa María

Representación de Jesús, camino del Gólgota, con el palo horizontal de su cruz (patibulum) a cuestas y la corona de espinas en su cabeza./Sane
Representación de Jesús, camino del Gólgota, con el palo horizontal de su cruz (patibulum) a cuestas y la corona de espinas en su cabeza. / Sane
Samira Hidalgo
SAMIRA HIDALGOCastro Urdiales

A pesar de que había probabilidades de lluvia, ésta no cayó y dio una tregua a la XXXV edición de la Pasión Viviente de Castro Urdiales. Incluso hasta salió el sol en algunos momentos de las cinco horas de duración de la representación de este año, que fue seguida por miles de personas.

A las 10.30 horas arrancaba la primera escena de la Pasión en la explanada de la iglesia de Santa María, ante centenares de espectadores que observaban el discurrir de la Última Cena, donde Jesús, encarnado por Álex Izurieta, contaba a sus discípulos que llegaba su final. Después, el grupo se dirigió al olivar para dar lugar a la Oración Getsemaní, mientras los romanos criticaban a los sacerdotes judíos, que salían de la iglesia de Santa María, así como al pueblo. Sobre el escenario, los romanos Julia y Druso señalaban a María, María Magdalena y a Verónica, quienes se mostraban tristes porque tenían un mal presentimiento. A continuación, entraba en escena Pilatos y, después, los pobres leprosos, únicamente queridos por Jesús. La visita daba paso a la próxima escena, la oración de Jesús a Dios, llorando en el huerto de los olivos. Los soldados aparecieron para apresar a Jesús y Judas recibía el dinero por su traición y, después, tuvo lugar la interpretación del Beso de Judas y el Prendimiento, en el que Jesús no se resistió, llevándole ante Caifás para comenzar el Juicio del Senado Judío en el interior de la iglesia de Santa María, lugar al que entraron algunos de los espectadores, ya que el aforo es limitado. Una riada de gente se abría entre la multitud para entrar al templo castreño y ver cómo Jesús de Nazaret era juzgado por blasfemia y por querer ser proclamado como el Mesías mientras sucedían las tres negaciones de Pedro de conocer a Cristo.

A las 11.50 horas los sacerdotes judíos salían del templo y llegaba Judas de entre el público, tirando las monedas y arrepintiéndose tras su traición a Cristo, escuchando las voces de Dios que le recriminaban sus actos. Entonces se dirigió al árbol para «pagar su traición», ahorcándose ante el público que se sobrecogía. Jesús entraba en escena ensangrentado, custodiado por los verdugos. Caifás acudía a Pilatos y los tambores y trompetas sonaban con fuerza para «hacer justicia», condenando a muerte a Cristo a pesar de los ruegos de Claudia, de que éste era inocente. «En su mirada solo hay nobleza» indicaba Pilatos a punto de dejar a Jesús libre, animando a que fuese Herodes quien le juzgase, así los sacerdotes insistían en su culpabilidad y, finalmente, el de Nazaret era llevado ante el rey Herodes, quien comenzaba su juicio a las 12.15 horas.

Arriba Jesús es azotado. Abajo, María Magdalena y Verónica le ayudan a levantarse tras una de sus caídas y al lado, Jesús muerto en la cruz. / Antonio 'Sane'

A continuación, a las 12.40 horas, los sacerdotes judíos ordenaban que Jesús regresase donde Pilatos, animándole a que acabasen con la vida de Cristo. Éste daba la opción a los judíos de perdonar la vida de Jesús a cambio de matar al delincuente Barrabás. Los judíos decidían entonces soltar al malhechor y Pilatos volvía a juzgar de nuevo a Jesús, convencido por los sacerdotes, ante la presencia del pueblo judío. Jesús era llevado al centro de la explanada para ser azotado ante la mirada de los espectadores, dando lugar a una de las escenas más impactantes de la Pasión.

Los ancianos del Sanedrín aportaban después una serie de pruebas ante Pilatos, el pueblo de Jerusalén y ante el propio Jesús, ensangrentado y con la corona de espinas, para que el gobernador le sentenciara a muerte. Jesús de Nazaret sería crucificado como rey de los judíos, pero antes, las calles del casco antiguo eran testigo de las escenas del Vía Crucis, en las que se producían las tres caídas, además de los encuentros con María, Magdalena y Verónica; el encuentro con Cirineo y con las mujeres de Jerusalén, todo ello ante las miradas de los asistentes que, con el corazón escogido, observaban a Cristo, atado y maltratado. Mientras una parte de los espectadores se agolpaban a ambos lados de las vallas en el entorno del Ayuntamiento y las calles del casco antiguo, otros decidían adelantarse a la Atalaya, último escenario de la Pasión, y así poder observar el final de la representación en primera fila.

A las 14.00 horas irrumpía el carro en la Atalaya, cargado con la cruz, y los caballos con los legionarios. A continuación, llegaba Cristo acompañado de Pilatos y los soldados para ser crucificado junto a los ladrones Dimas y Gestas ante el pueblo de Jerusalén. Otro de los momentos estrella fue cuando María tenía a Jesús ya muerto entre sus brazos a los pies de la cruz bajo la atenta mirada de Juan y de miles de emocionados espectadores, tras lo cual era llevado al sepulcro. Después, a las 15.00 horas, el pueblo regresaba a escena lleno de júbilo, agitando sus ramas de laurel. Arrodillados, los de Jerusalén veían cómo Cristo se elevaba ante ellos, dando por finalizada la última escena de la XXXV edición de la Pasión Viviente castreña.

La DYA de Castro atendió a 16 heridos, algunos sólo contusionados, entre ellos el actor que representó a Jesús de Nazaret. / DYA Castro

La representación se desarrolló con normalidad y desde la DYA informaron que durante el evento se llevaron a cabo un total de 16 atenciones correspondientes a cinco contusiones, un problema muscular y diez mareos, siendo todos los heridos leves y atendidos en el lugar. Así se vivía la Pasión Viviente castreña este viernes santo, donde los asistentes pudieron disfrutar de un evento único que hace que afloren las emociones y que concluía, un año más, con un multitudinario aplauso.

Últimos retoques al vestuario y el maquillaje, antes de salir a las calles de Castro. / Sane
Preparativos antes de salir a escena

En la representación participan más de 700 personas (todos los detalles de los ensayos, pinchando aquí). Ya desde el amanecer los vecinos se preparaban para representar su papel en la escenificación de las últimas horas de Jesús de Nazaret, con una cuidada caracterización.

Alejandro Izurieta interpreta a Jesucristo (aquí, su entrevista), mientras que Edurne Pérez encarnará el papel de la Virgen María.

El origen de esta fiesta se remonta a 1984, cuando el sacerdote Luis Campuzano, conocido como el padre 'Sandalio', reunió a un grupo de amigos en un campamento de verano que dirigía para poner en marcha esta iniciativa que se escenificó por primera vez en 1985.

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