Misma esencia, distinta perspectiva

Vetusta Morla presentó este jueves su último disco en los conciertos de La Campa, acompañados por Egon Soda y Laredo

Misma esencia, distinta perspectiva
Roberto Ruiz
MADA MARTÍNEZ y PILAR GONZÁLEZ RUIZSantander

«Gracias por vuestro abrazo inmenso, Santander!», escribían Vetusta Morla en su perfil de Twitter poco después del concierto ofrecido en La Magdalena. El agradecimiento iba a acompañado de una foto de la Campa iluminada por los focos y convertida en un mar de brazos levantados y en pleno estribillo.

La banda madrileña convertida ya en un merecido fenómeno, presentó el jueves en Santander su quinto y último disco, 'Mismo sitio, distinto lugar' (Pequeño salto mortal, 2017), y, a pesar del cambio de día del concierto -la cita pasó de viernes a jueves por incompatibilidades con el montaje de la actuación de David Guetta, que es hoy-, el público respondió en número - en torno a de 3.000 personas- y en entusiasmo.

Vetusta Morla recorrieron su último disco con paradas en 'El discurso del rey', 'Palmeras en La Mancha', 'Guerra civil', '23 de Junio', 'Te lo digo a ti' (con alguna complicación técnica y atrezzo que incluyó hasta una peluca rubia sobre la testa del cantante), 'Punto sin retorno' o 'Consejo de sabios', esta última ya en el tiempo de los bises.

«Soy lo que ves, soy un indicio/ No reconozco mi propio carné/ Soy lo que ves, solo el principio/ Busco las riendas de un nuevo corcel», canta el incombustible Pucho en 'Deséame suerte', el tema que abre este último disco. De alguna forma, esta estrofa sintetiza a Vetusta Morla en 2018: la esencia sigue intacta -por ejemplo, sus letras inspiradoras -que no sencillas- a modo de lemas redondos-, pero la perspectiva, la forma de acercarse o concretar la realidad ha cambiado.

En total, ofrecieron más de dos horas de directo, en las que lo más nuevo convivió con éxitos anteriores, como 'Al respirar' y 'Copenhague' (pertenecientes a uno de sus primeros trabajos, 'Un día en el mundo', de 2008); 'Maldita dulzura', El hombre del saco, o 'Los días raros' (del álbum 'Mapas', lanzado en 2011); o 'La deriva', 'Golpe maestro', 'La mosca en tu pared', 'Fuego' o 'Cuarteles de invierno' (todos ellos temas incluidos en el álbum 'La Deriva', de 2014). El público, entregado, coreó todas y cada una de las canciones en una especie de ceremonia perfecta sobre la capa de paja de la campa, ya más seca, ya más firme.

La entrevista

Y además de música, en el espectáculo de los Vetusta, aderezado con un apoyo audiovisual notable, hubo mensajes, quizá el más directo, el feminista. 'Sólo sí es un sí', reivindicó Pucho desde el escenario. La banda ya tiró de este lema en su último concierto en Madrid, donde la banda consiguió reunir a más de 38.000 personas en la explanada de la Caja Mágica.

Vetusta Morla, cómodos en su nuevo estado, cómplices como la banda que «ha renovado sus votos» no llegaron a una campa en frío. Antes de que la banda de Tres Cantos saltara el escenario, ya lo habían hecho el dúo cántabro Laredo y la banda Egon Soda.

Laredo, proyecto de Manu Piñón y Pablo Pérez presentaron en formato banda su primer álbum 'El miedo y la verdad', grabado por Fernando Macaya en Moon River Studio. «No tengo prisa por encontrar/ una salida a este lugar / Asomado afuera, sé que dentro estoy mejor», cantan en 'Ver salir el sol', el segundo tema que interpretaron en La Campa de La Magdalena, junto con 'Pasos de baile', 'Los demás', 'Negar la mayor', 'Tres o cuatro amigos', 'La verdad' o 'Todo va a ir bien', entre otros. Con un sonido que tiene como referente la americana a partir de los 70, han lanzado un trabajo reposado en el que el rodaje previo queda patente sobre el escenario.

Después de Laredo, Egon Soda llegaron a las diez de la noche y arrasaron con su cuarto álbum 'El Rojo y el Negro'. La banda catalana de Ricky Falkner y compañía -Ferrán Pontón, Josep María Baldom, Xavi Molero, Ricky Lavado y Pablo Garrido, en esta ocasión sin Charly Bautista en ese complicado equilibrio que les suponen sus agenda- desplegaron sus letras críticas y sus ritmos funk, blues, jazz o «soul madurete». Temas como 'Espíritu de la transición, 'Glasnost' o 'Lucha de clases' funcionaron con un pequeño aguijón. «Perdido en la lucha de clases/ saber no deja de doler/ me dices que soy afortunado/ no puedo quejarme y lo sé/ lo sé». Menos metafóricos e igual de pegados a lo que ocurre en la esfera pública, Egon Soda llegaron a Santander con ganas de «hacer el bolo de nuestra vida». Larga vida a Egon Soda.

Entre el público, Quique González, haciendo un alto en su labor compositiva actual o La Sonrisa de Julia al completo, arropando a la banda de uno de los productores que les acompañan en su esperado regreso, Ricky Falkner. Una noche de disfrute general.

 

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