«La revolución de las mujeres está sucediendo y ¡ya era hora!»

«La revolución de las mujeres está sucediendo y ¡ya era hora!»
Jerónimo Álvarez

Vetusta Morla presenta esta noche en La Campa su último disco, 'Mismo Sitio, Distinto Lugar'

Pilar González Ruiz
PILAR GONZÁLEZ RUIZSantander

Nueve meses. Es el tiempo que 'Mismo Sitio Distinto Lugar' lleva volando solo, aupado por miles de manos y de oídos que lo han hecho suyo. Y es, también, el periodo que Vetusta Morla ha dedicado a recuperar la comodidad, a sentirse de nuevo a gusto en su propia bien, haciendo honor al nombre de su propia discográfica, tras dar un pequeño salto mortal. Juanma Latorre, guitarrista y compositor del grupo, charla con El Diario Montañés antes de su concierto de esta noche en La Campa de Santander.

- ¿Qué balance hacen de estos primeros meses desde que salió su disco?

- Tremendamente positivo. 'Mismo Sitio Distinto Lugar' es un disco muy importante para nosotros. Nos ha traído, no solo las alegrías habituales, sino también la sorpresa de que queda Vetusta Morla para rato. Es un álbum con el que hemos renovado los votos, por decirlo de alguna manera. Hemos conseguido encontrar una nueva identidad para la banda, recuperar las cosas que nos resultan esenciales y nos motivan a componer música y separar lo que es atrezzo circunstancial y no forma parte de nuestra esencia. Ese reencuentro ha sido muy emocionante.

-¿Y llevado al directo?

- En directo hemos encontrado que el público lo ha entendido perfectamente y ha entendido ese proceso. ¿Quién no se ha encontrado en situaciones similares a muchos niveles, de necesitar renovar la identidad para seguir adelante? Ha sido una conexion increible, más de lo que podíamos esperar, porque podía ser un disco difícil.

- ¿Tuvieron miedo de que no se entendiera lo que estaban planteando?

- No llegó a ser un temor porque cuando haces algo de lo que estás totalmente convencido, no te puedes equivocar. Hacemos lo que creemos mejor para nosotros. Cuando tienes esa convicción no tienes temor, pero te preocupa que pueda no entenderse. Se ha dado en multitud de ocasiones, pero lo desechamos rápidamente. Si no nos funciona, como otras cosas, hay que asumirlo y tirar para delante.

- ¿Poder elegir lo que quieren hacer es algo que se toman como un privilegio?

-Creo que el privilegio del que disfrutamos es que las decisiones conectan con el público. Quiero pensar que nosotros, si desde el punto de vista del negocio fuera mal, pensáramos que son las decisiones correctas, las seguiríamos tomando igual. Ha sido así siempre, cuando ha ido bien y cuando no. La música tiene una parte profesional que incluso reclamamos mayor, pero aun con esa parte de industria, no deja de ser un fin en sí mismo, no un medio para conseguir dinero o reconocimiento. Hacer música empieza y termina en el hecho de hacer música. Persiguiendo ese fin hemos encontrado un medio de vida que nos permite practicarlo con tranquilidad, sin otro trabajo y dedicándonos al cien por cien a ello. En eso está el privilegio.

-¿Puede ponerme ejemplos de decisiones arriesgadas de otras bandas que hayan visto de forma similar?

- Cuando lo haces con honestidad siempre funciona, aunque no sea al principio. Cuando los Beatles sacan 'Revolver' y hacen su apuesta por dejar de ser unos ídolos adolescentes para ser músicos serios y con profundidad de composición y arreglos más allá de los flequillos sí es un cambio importantísimo. O cuando Radiohead renuncian a su papel de estrellas y se lanzan a la experimentación . Portishead volvió tras once años sin sacar disco y con un álbum en el que no hacían nada de lo que les hizo famosos. Esos ejemplos han sido inspiradores

- Para lograr llegar a donde están habrá personas importantes alrededor. ¿Qué papel ha jugado Joaquín Martínez, su manager desde hace años?

- El papel de alguien como Kin ha sido fundamental. Él es un manager en el sentido casi antiguo de la palabra; piensa lo que es lo mejor para el grupo pero sin manipularlo. La banda le ofrece todas sus inquietudes musicales y él las encaja en el panorama, e interpreta la mejor manera de ponerlo en el mundo. Es nuestro patrón, nuestro padre espiritual y mucho más. Representa un orgullo contar con alguien como él y también con el resto del equipo. La música, como otras actividades, es un trabajo de equipo.

- ¿Cuánta gente forma parte del suyo?

- En la gira casi 50 personas. ¡Casi nada! Según la fase, cada equipo está más activo o menos. En las presentaciones ya Pucho nos tiene que agruparnos para los agradecimientos porque si no tendríamos que hacer un concierto aparte para mencionarlos.

- ¿Llegaron a pensar que gracias a su música vivirían ustedes y además, otro medio centenar de personas?

- No lo pensamos ni a día de hoy. Si no, sería demasiada responsabilidad. Es una maravilla que pase. Somos una pequeña gran familia y disfrutamos mucho de esta aventura todos juntos. Estar metido en una gira como esta y tener la satisfacción de hacer artísticamente lo que quieres, emocionarte y bajarte satisfecho del escenario es un rarísimo privilegio. Estábamos a un millón de años luz a poder imaginarlo.

- Mencionaba antes que les gustaría mayor profesionalización del sector musical. ¿No sería bueno también contar con una misma dirección a la que dirigirse?

- Sin duda ninguna. La falta de unión y la incapacidad de nuestro sector para sindicarse, unirse y establecer peticiones comunes es uno de nuestros males. Se produce a mi entender por una duplicidad de papeles. Es muy complicado y comprensible, no justificable. Por ejemplo, yo soy autor, productor, intérprete y dueño de un sello discográfico que licencio a una tercera compañía, que es Sony. Esa multiplicidad hace que tenga intereses contrapuestos conmigo mismo. Multiplícalo por todos los casos particulares. De ahí viene esa imposibilidad. Pero dicho esto, también deberíamos sacar los puntos comunes entendiendo la multitud de roles.

- Cuando uno está acostumbrado a que le solucionen y le gestionen el día a día, como ocurre en muchas bandas, no es sencillo tomar las riendas de algo, supongo

- Puede ser. En nuestro caso, estamos muy acostumbrados a mancharnos. Jorge, nuestro teclista intentó poner en marcha una iniciativa similar, ahora hay otra funcionando. No sé si obedece a eso. Identifico el problema en otro punto que es no ser capaces de trascender los roles. Pasa en la misma SGAE, que es de autores y editores que tienen en general intereses que no son coincidentes. También hay que tener en cuenta que la música siempre ha sido un arte desarrollado al margen del apoyo institucional y del más mínimo reconocimiento.

- ¿Y se puede reconducir esa realidad hacia otro nivel?

- Romper con eso es reponsabilidad de todos El músico tiene que luchar contra la idea de que el sistema establecido le ha dado siempre la espalda y le ha tratado como un delincuente. Es hacer política al fin y al cabo. Y la política, a la música popular, la ha despreciado. El otro día, el presidente fue vilipendiado por acudir a un festival de música, pero como bien dijo Carmen Calvo, fue a un acto cultural. Ese abandono permanente de la música popular es imposible que no nos pase factura a la hora de organizarnos y estar mejor sindicados.

- Kiko Veneno decía hace unos días que si en octubre, los músicos no toman el control de SGAE, el estado tendrá que intervenir

- Con el permiso de Kiko es una visión un poco reduccionista. Manejar la situación de la manera que se ha montado es algo muy complejo. Autores son los cineastas, directores audiovisuales, músicos...pero están unidos a los editores. No es tan sencillo como tomar la Bastilla. La Rueda es un tema complejísimo. Alguien tiene que defender los derechos de los aurores, estoy de acuerdo, pero no sé si todos deben estar en el mismo saco. Una entidad privada actúa sobre un derecho reconocido por la ley y ahí ha habido todo tipo de desmanes y cachondeos. A lo mejor no está mal la intervención. Si no ha sabido administrar ese derecho, algo habrá que hacer.

- En su multitudinario concierto en Madrid colgaron el lema «Solo sí es sí». ¿Por qué decidieron posicionarse en esa cuestión de género?

- Para nosotros, como para mucha gente, y entendiendo, sin querer meternos en las cuestiones de legislación que respetamos profundamente, determinados hechos nos causan espanto como seres humanos. No pensamos nada extraño de los jueces pero no podemos evitar sentir cierta estupefacción. Dado que el sistema no nos ofrece alternativa, porque implicaría cambios perjudiciales en otros áreas, nos queda la educación y la sensibilización. Que no haga falta que haga una ley nos lo prohiba, sino que a nadie se le ocurre siquiera forzar a sexualmente a otra persona sin consentimiento expreso. Somos una gotita en el océano, pero tenemos dos horas de gloria frente a la gente y al menos durante ese tiempo queremos manifestar qué pensamos sobre ese asunto.

- Y las mujeres se lo agradecemos

- La revolución de las mujeres está sucediendo y estamos muy a favor. ¡Ya era hora!

- ¿Y qué sintieron al terminar ese macro concierto?

- Nos sentimos muy felices. Fue un punto culminante de nuestra historia. Pensar de dónde vienes, todas las decisiones que has tomado, confiando en la música, en una especie de instinto y de fe, de impulso que casi no podemos refrenar y llegar al punto de que 38.000 personas hayan conectado y lo hayan integrado en sus vidas y lo hayan multiplicado y te lo devuelvan así nos hace estar felices y orgullosos. Diciendo: esto es cultura e industria, aquí estamos.

- En la anterior entrevista, Guille Galván decía que su aspiración era sentirse cómodos con el disco. ¿Lo han logrado?

- Sí, la verdad es que sí. Seguimos dando vueltas a las canciones, vamos al local con mucha ilusión, fluye, y estamos en un punto muy bueno. Volveremos a estar incómodos, sabemos que será así y ahora estamos como en un silloncito del salón muy a gusto y muy cómodos.

 

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