La Lechera es el primer edificio industrial protegido como bien cultural en Cantabria

La Lechera comenzó siendo una fábrica de azúcar de remolacha en 1899/Luis Palomeque
La Lechera comenzó siendo una fábrica de azúcar de remolacha en 1899 / Luis Palomeque

El Ayuntamiento de Torrelavega puede optar ahora a las ayudas del 1,5% cultural del Ministerio de Fomento para rehabilitar el emblemático inmueble

José Ignacio Arminio
JOSÉ IGNACIO ARMINIOTorrelavega

El emblemático recinto de La Lechera, de Torrelavega, se ha convertido en el primer edificio de origen industrial que es protegido en Cantabria como Bien de Interés Cultural (BIC). El objetivo es preservar un legado singular que ha sido testigo de los primeros pasos del desarrollo industrial en la región y que, según los expertos, ha de ser debidamente protegido y conservado como herencia cultural y científica de su época.

La directora general de Patrimonio Cultural, Zoraida Hijosa, firmó ayer la declaración, que, según avanzó, también convierte a La Lechera en el primer BIC de Torrelavega. Hijosa precisó que se atiende así la petición cursada hace varios meses por el Ayuntamiento, que recibió un «apoyo grande» del consejero de Cultura, Pablo Zuloaga. También recordó que la catalogación se realiza a instancias de la Comisión de Patrimonio Cultural y Tecnológico.

«Es un procedimiento bastante riguroso -explicó-, la Ley de Patrimonio Cultural de Cantabria exige una serie de requisitos que hay que cumplir y esta dirección general, dentro de nuestra tarea de proteger el patrimonio material y edificado, ha estimado, junto con los técnicos, que La Lechera debe formar parte de ese patrimonio». Hijosa señaló que, a partir de ahora, el recinto y su entorno pasan a contar con una serie de protecciones, por lo que «no se podrá hacer nada sin la autorización de esta dirección general». Por último, indicó que ahora el Ayuntamiento podrá optar a las ayudas del 1,5% cultural del Ministerio de Fomento para la ansiada rehabilitación del edificio, que la Consejería y el Ayuntamiento quieren convertir en un gran centro cultural de ámbito regional.

Los técnicos creen que el recinto debe ser conservado como herencia de su época

El concurso de ideas para redactar el proyecto de rehabilitación de las naves de La Lechera y transformarlas en un gran centro cultural, con un presupuesto estimado de unos 700.00 euros, saldrá a licitación este mes. Así lo adelantó en julio Zuloaga, tras reunirse con el alcalde de Torrelavega, Javier López Estrada, en su primera visita oficial a la ciudad desde su toma de posesión como vicepresidente regional. Zuloaga señaló que el proyecto fue el asunto más importante tratado en la reunión.

El consejero anunció la intención del Ejecutivo de poner en marcha el plan de La Lechera «en un plazo muy breve», con el fin de llevar a cabo la rehabilitación de las naves, cuyo coste se estima en unos nueve millones. En este sentido, destacó el objetivo de convertir a La Lechera en el primer edificio industrial de Cantabria catalogado como Bien de Interés Cultural, lo que permitirá optar a las ayudas del Ministerio de Fomento para la rehabilitación del inmueble. El consejero de Cultura recordó que, entre otros contenidos, La Lechera albergará la Colección Norte de Arte Contemporáneo propiedad del Gobierno de Cantabria, que ahora no dispone de una sede fija para su exhibición. También está previsto que diversos colectivos de Torrelavega pasen a tener su sede en el gran recinto, infrautilizado desde hace varios años.

Azucarera, lechera, almacén y feriade muestras

El recinto de La Lechera ha superado no pocas vicisitudes a lo largo de su ya dilatada historia. Tras la pérdida de las últimas colonias en 1898, especialmente Cuba, en España se pusieron en marcha numerosas fábricas de azúcar de remolacha. Así surgió la de La Lechera, que se inauguró en diciembre de 1899, convirtiéndose en una de las grandes industrias de la capital del Besaya.

La Azucarera Montañesa, que así se llamaba la sociedad, contaba entre sus miembros fundadores con José María González Trevilla, entonces alcalde de Santander con diversos intereses empresariales en Torrelavega. La construcción de la fábrica fue dirigida por Talleres San Martín, con sede en la capital cántabra, suministradores de las columnas de hierro que permitieron levantar las naves y albergar las máquinas, llegadas de Alemania y Barcelona. También se construyó un gran espacio adosado, capaz de almacenar 40.000 sacos de azúcar y 4.000 toneladas de residuo de remolacha (melaza).

El recinto fue después una industria lechera (de ahí su nombre) y le compró Sniace para almacenes a mediados del siglo pasado. En 1982 el Ayuntamiento adquirió el complejo y habilitó el pabellón principal como Feria de Muestras, hoy también desaparecida.