Atracciones para asustar al vértigo

Atracciones para asustar al vértigo
Luis Palomeque

El recinto ferial de El Zapatón acoge una treintena de aparatos, además de casetas y tómbolas

David Carrera
DAVID CARRERATorrelavega

Como cada año el barrio de El Zapatón es el emplazamiento elegido por los feriantes para asentarse estas fiestas. Desde su apertura, hace una semana, hasta el lunes 20 –Día del Niño en el que habrá jornada de precios populares– familias, amigos y parejas pasean por aquí para empaparse del ambiente de fiestas. Las luces y colores de los globos y peluches y el olor de los algodones de azúcar y de los churros se juntan con los clásicos sonidos de las atracciones, que sumados al bullicio humano propio de estos saraos, crean el ambiente festivo que anima estos días Torrelavega. Aquí no todo son las atracciones infantiles, aunque sean los más pequeños quienes más reclaman ir a las ferias, los padres les acompañan y pasan una tarde agradable con atracciones, bares o puestos de vinos dulces.

El recinto, que por unos días se convierte en un mini parque temático, alberga una treintena de atracciones y dos tómbolas. Según apunta Isaac Bolado, director del Mercado Nacional de Ganados, este año hay novedades respecto a la ubicación de las ferias, ampliándose por la calle Marqués de Santillana (junto a la Casa de Cultura). En lo que a atracciones se refiere no hay muchos cambios.

No faltan las típicas churrerías, cuatro, ni los puestos de vino dulce, cinco, que se complementan con tres bares y tres hamburgueserías. El horario de acceso tampoco cambia respecto al del año pasado. Todo aquel que quiera divertirse en los coches de choque o en las tómbolas puede hacerlo a partir de las 18.00 horas, quedando el recinto disponible para todos los ciudadanos hasta la una de la mañana en días laborales, a excepción del Día del Niño, con cierre a las doce horas. También tienen protagonismo distintos colectivos que montan sus casetas en el recinto ferial.

Para el correcto funcionamiento del recorrido el espacio cuenta con servicios adyacentes de ambulancia, cumpliendo así con las disposiciones de seguridad para este tipo de eventos.

Junto a uno de los puestos de vinos dulces, popularmente conocidos como 'chatos', está José Luis Alonso, acompañado de su mujer e hijos. «Somos de Torrelavega y venimos todo lo posible. Los niños lo disfrutan más que nosotros, pero solemos encontrarnos con amigos y aprovechamos para acercanos a estos puestos», apunta.

Además, otras atracciones para adultos como los coches de choque, el barco Vikingo o la Ranita sirven para descargar adrenalina. El público de las barracas asiste a la feria a horas más tardías, agolpándose en colas que suelen ser largas sobre todo el fin de semana. Juan Antonio Díaz, uno de los feriantes y que desde hace varios años viene las fiestas de Torrelavega, está contento y satisfecho por la asistencia de público aunque reconoce que «la clave es el tiempo». «Como haga malo no hay nada que hacer. La lluvia nos mata».

Aunque entre semana viene menos gente, el primer fin de semana dicen que estuvo muy bien. «Vino mucha gente, sobre todo a partir de las once de la noche», comentaba Juan Antonio respecto la afluencia de público. El recinto, que lleva acogiendo la feria desde hace varios años –ya que anteriormente estuvo en la Plaza de a Llama y en La Lechera- se abre a las 18.00 horas y cierra según el día de la semana.

Diversión para todos

El barrio de El Zapatón es estos días el lugar idóneo para pasar una buena tarde. Para los que se marean en las atracciones más rápidas, hay otras opciones como las tómbolas, casetas de tiro con escopetas, dardos, gancho, pelotas, canastas, penaltis... La lista es larga y el bolsillo corto, como nos cuenta María, una joven que mira cómo sus amigas intentan pescar patitos. «Me lo paso muy bien en las ferias. Me subo a las atracciones, participo en el bingo, lanzo dardos, pero hoy ya me he gastado todo el dinero y no he sacado ningún premio», esto decía la joven mientras esperaba a sus amigas.

Hay quien vuelve a casa con las manos llenas de sandwicheras, packs de póker, bufandas de fútbol, peluches de Bob Esponja, etc. El primer fin de semana de las fiestas el público respondió con creces, aunque a lo largo de la semana haya menos gente que acuda a montar a las atracciones. No es una noticia que Torrelavega crece exponencialmente en fiestas y las ferias son muestra de ello. Las colas, barras de los chatos llenas y niños con globos es la estampa más típica en este lugar. Y cómo no, qué mejor que un selfie para inmortalizar ese momento de relax y disfrute que para muchos coincide con las vacaciones de verano. Todavía quedan tres días para disfrutar de la feria. Hasta que llegue el lunes, Día del Niño, cuando los feriantes rebajarán los precios de sus atracciones.

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