Lucía Lantero: «La situación en Haití es desesperante»

Lucía Lantero Cooperante

MARIANA CORESSantander
Lucía Lantero, junto a un cooperante y alumnos del primer colegio gratuito. ::                             DM/
Lucía Lantero, junto a un cooperante y alumnos del primer colegio gratuito. :: DM

La santanderina Lucía Lantero vuelve a llamar a las puertas de los cántabros para despertar su lado más solidario. El huracán Sandy no sólo ha dejado sin metro y luz a los neoyorquinos. En Haití ha arrasado casas, todo tipo de infraestructuras y muchas vidas. Y todo ello cuando aún no se han recuperado, ni de lejos, del terremoto que asoló el país hace tres años. Hace ya casi dos años que esta joven de 28 años salió de Santander para colaborar en un proyecto de agricultura ecológica y reforestación con los haitianos. Y ya no volvió. Gracias a la colaboración de los cántabros, principalmente, ha montado un orfanato que ha supuesto la diferencia entre la vida y la muerte de 48 niños de entre 2 y 17 años.

-¿Cómo está Haití en este momento?

-La situación es desesperante. La mayoría de las casas en el país están hechas de palos y adobe. No hay electricidad ni agua potable ni baños en las casas. La actuación de ayuda civil es prácticamente nula, ya que casi no hay policías ni medios para desalojar a las personas. Ni tan siquiera un sitio seguro donde alojarlas. Ríos en las calles, que traen la tierra fértil de las montañas, diques rotos que desbordan los ríos, llevándose casas por su nuevo camino hacia el mar. Árboles caídos, cerdos, cabras y alguna vaca muerta. Los campos destrozados. En la zona urbana, como Puerto Príncipe, casi 400.000 personas aún viven en las zonas de desplazados en tiendas de campaña después de casi tres años del terrible terremoto. Imagínate lo que ha sido.

-Pasado el huracán, ¿en qué situación está la población?

-Los datos sobre cuántas personas ha muerto son, cuando menos, poco fiables. No hay manera de saberlo. Ahora nos prepararnos para el cólera, probablemente aumentarán la malaria y el dengue debido a que las pozas de agua son criaderos de mosquitos. Es necesaria mucha ayuda médica, que no existe. Nosotros ayudamos a todo el que viene a casa, que son muchísimos, con un acetaminofen, llevándolo al hospital e, incluso, pagando operaciones. Pero no nos lo podemos permitir, apenas tenemos suficiente para continuar dando a nuestros niños (los del orfanato) una vida digna.

-¿Cómo están los niños?

-Ahora tenemos a 65 niños, 37 internos en casa, más un total de 84 a los que damos escolarización. Hemos abierto nuestra propia escuela hace unas semanas. El padre de la Iglesia Católica de Anse-a-Pitres nos prestó su antigua iglesia este año, ya que los niños, por culpa de la estigmatización tan fuerte que sufren, no eran aceptados en ninguna escuela. Hemos acondicionado cuatro aulas para los niveles de primaria de nuestros niños. Hemos decidido dar la oportunidad a muchos de nuestros niños vecinos para que también puedan acceder a la escuela. En Haití, el colegio no es gratuito y muchos de nuestros vecinos no pueden ni comprar jabón para lavar la ropa. El nuestro es el primer colegio totalmente gratuito de la región. Entre una donación de MRW y una organización llamada Planeta Feliz hemos conseguido mucho del material.

-¿Cuál es su objetivo más cercano?

-Lo primero, la construcción del centro de acogida. Aún estamos en una casa de alquiler. Esperamos encontrar fondos para construir el centro para los niños.

Fotos

Vídeos