Bastaría con hacer una liposucción al paciente para tener un material inagotable y sin riesgo de rechazo para recuperar los ojos más dañados. El equipo del profesor Jorge Alió, en colaboración con el Hospital La Paz, utilizó grasa sobrante de liposucciones para obtener células madre que pudieran reparar la córnea, la principal lente del ojo. Una vez aisladas y purificadas, las células derivadas de tejido adiposo se cultivaron y expandieron en el laboratorio para obtener el concentrado celular necesario. Después las células no se depositaron directamente sobre la superficie ocular. Se realizó una incisión con láser, similar a la que se realiza en la cirugía de la miopía para llegar al estroma, una de las capas principales de la córnea.
En ese lecho se colocaron las células madre a la espera de que adquirieran características específicas del entorno y pudieran reparar la córnea. En el experimento, realizado con conejos y grasa sobrante de pacientes de liposucción, no hubo rechazo alguno. Se constató que las células humanas trasplantadas se transformaban en células corneales (queratocitos). El nuevo tejido mantenía una transparencia funcional, característica necesaria para recuperar la visión. Porque la córnea es una membrana transparente que enfoca las imágenes de la retina, y cuando se daña pierde su transparencia.
Los resultados de este experimento, publicados en la revista científica «Stem Cells», abre nuevas perspectivas al tratamiento de dolencias de la córnea.




