"Lo que nos parecía una catástrofe se ha convertido en un milagro"

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La nave de la ONG ‘La solidaridad es la fuerza’, llena de juguetes para familias desfavorecidas, ayer por la tarde. / Foto: A. Fernández | Vídeo: H. Díaz

  • La ONG cántabra a la que le robaron hace dos semanas 500 regalos para familias necesitadas en una nave de Pontejos ha recibido juguetes para más de 1.500 niños

Lo han conseguido antes de tiempo y eso que la cosa pintaba muy mal. El pasado 23 de diciembre la nave que la ONG ‘La solidaridad es la fuerza’ tiene en Pontejos amaneció totalmente desvalijada. Los ladrones se llevaron de madrugada los lotes de juguetes que la asociación había recolectado para entregar a familias desfavorecidas en Reyes. Se contaban entonces hasta 400 paquetes ya envueltos.

Quedaban menos de quince días para hacer la entrega y a María Luisa Roteche, la presidenta de la ONG, se le cayó el mundo encima. Su reacción resumía el sentir del colectivo. "Me tuve que meter a la cama porque era incapaz de articular palabra. Me veía que llegaban los Reyes y no tenía juguetes para mis niños».

La ONG no tardó ni un segundo en poner en marcha una urgente campaña de donación de juguetes. En juego estaba el compromiso adquirido con 500 niños a los que se lo habían prometido. Tenían de plazo hasta el 4 de enero para conseguir lo que habían tardado en recolectar "más de seis meses».

¿Y al final lo habéis conseguido? "Sí. Basta con que eches un vistazo al almacén». Roteche no miente, porque la nave de Pontejos estaba ayer, primer día que tenían las familias necesitadas para recoger los juguetes, llena de regalos. "Hemos más que doblado los 500 paquetes que nos robaron. Vamos a dar juguetes a más de 1.500 niños», señalaba con orgullo y agradecimiento.

Bicicletas, coches teledirigidos, muñecas, peluches, juegos de mesa, patinetes, libros... hay juguetes de todos los tipos y para todas las edades. Usados. Sin estrenar. Un gran bazar solidario.

La imagen no tiene nada que ver con la de hace quince días. ¡El almacén ya tiene hasta cámaras de vigilancia! "Fue uno de los primeros regalos que recibimos. Una de nuestras colaboradoras trabaja en una empresa de seguridad y no lo dudó ni un instante», explica Roteche. Y es que la presidenta de la ONG no tiene palabras "suficientes» para agradecer tanta solidaridad en tan poco tiempo. Sólo las lágrimas son capaces de cortar su discurso. "Ha sido una auténtica locura. Hemos recibido ayuda de todos los puntos de España. Madrid, Barcelona, Burgos, Pamplona... no quiero dejarme nadie fuera». Y también de Cantabria. "La región entera se ha volcado. Colectivos de todos los tipos, particulares que van desde la abuela que trae los regalos que iba a poner a sus nietos hasta los niños pequeños que han querido entregar su juguete favorito. Todos han querido ayudar", enumera emocionada.

"Me ha tocado la fibra"

Uno de esos particulares es José Antonio Moncada, un vecino de Astillero que el día que sucedió el robo pasaba por allí en bicicleta y se enteró de que se habían llevado juguetes que estaban donando para que "ningún niño cántabro se quedara sin regalo de Reyes". "He traído un poco de todo. Peluches, coches de control remoto, camiones... todo vale por sacarle una sonrisa a un niño. Todos hemos sido niños y qué hace más ilusión que tener algo que abrir a la mañana siguiente al día de Reyes", se pregunta.

Pero además de donar, ha querido colaborar de una manera "más intensa". Todos los días de esta última quincena ha sacado un rato para ir a la nave y arreglar juguetes. "Me tocó la fibra que robaran juguetes que eran para niños. Estamos hablando de ilusiones y con eso no se juega. Además, para mí es una terapia, porque me reconforta más ayudar a los que lo necesitan que estar toda la tarde viendo noticias desagradables en la televisión", reconoce mientras le pone las pilas a un robot.

"El robo nos ha ayudado"

Otra voluntaria a la que no se le olvida lo que hicieron los "malnacidos" es Pilar Segovia. "Les llamo malnacidos, pero les llamaría una cosa peor. Mira que robar regalos que son para niños", lamenta. De lo que no tiene queja es de la respuesta de la gente. "El robo ha despertado la generosidad de la gente. Todo el mundo se ha volcado".

Ella fue la encargada de llenar de letreros todos los portales de Cros, la zona de Camargo en la que vive, y la respuesta vino sola. "Ayer mismo tuve que ir a Torrelavega a recoger juguetes de una señora y recibí cuatro llamadas por el camino". Una de ellas era de la residencia de ancianos de su barrio. La cartelería había surtido efecto.

Al igual que las redes sociales. Madres de Castro Urdiales que organizaban quedadas para traer los juguetes hasta Pontejos, guarderías ofreciendo juguetes de sus armarios, peluquerías de Bezana haciendo llamamientos a través de internet, tiendas de stock y bazares ofreciendo algunos de sus productos, las peñas del Racing animando a sus socios... todos querían aportar su granito de arena. O más bien, sus juguetes.

La nave está estos días a rebosar. Y Marisa y el resto de voluntarios no dan crédito de la carga de trabajo que tienen entre manos. Unos recogen los juguetes. Otros los limpian. Otros verifican si están en perfecto estado. Otros arreglan los que se podían salvar. Otros los decoran con papel de regalo. Y Marisa, mientras tanto, sin despegar el móvil de la oreja entre tanta llamada.

Su semblante es otro. Solo ha necesitado quince días para que la solidaridad cántabra la haga sentir "pletórica". "No me canso de agradecer el favor que nos está haciendo la gente. Estamos llegando a más niños de los que nunca hubiéramos imaginado. Ahora ya no mira al 6 de enero con la agonía le produjo el robo del 23 de diciembre. "Lo que nos parecía una catástrofe hace quince días al final ha sido un gran milagro", expresa emocionada.

Con el objetivo cumplido en un tiempo "récord", poco le importa ahora si la Guardia Civil aún no ha dado con los autores del robo. Lo que les interesa es seguir ayudando a los más desfavorecidos. "Aún nos queda mucho por hacer", reconocen desde la ONG que nació hace cinco años y que en la actualidad da de comer "a 23 familias, vestimos con ropa y calzado a otras 2.700 y organizamos talleres y cursos para formarles".

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