La sonada enzarzada por la Ley del Suelo

  • José Ramón Blanco, de Podemos, increpa al regionalista Pedro Hernando durante el debate este lunes en el Parlamento: "No tengo la culpa de que Ascán os esté volviendo locos"

Lunes, en la bancada del Parlamento de Cantabria. José Ramón Blanco, diputado de Podemos, baja de la tribuna de oradores, se cruza con el regionalista Pedro Hernando el regresar a su escaño y estalla por las «tonterías» que, a su entender, tanto el PRC como el PSOE han dicho en los últimos días desde que la oposición en bloque hiciese valer su mayoría e imponer la reforma de la Ley del Suelo para garantizar el ‘derecho al realojo’ de afectados por actuaciones urbanísticas que requieran desalojo de la vivienda habitual. «No tengo la culpa de que Ascán os estén volviendo locos. A tus espaldas llevas a los afectados de El Pilón», increpó al regionalista.

Lejos de amilanarse, el regionalista le interpeló desde su asiento. Una respuesta que desquició a Blanco, que no dudó en recurrir a las descalificaciones en su contestación: «Vete a tomar por el culo. No te quiero escuchar más. Si tienes cojones, llevas la Ley al Tribunal Constitucional». Ante este enfrentamiento, el portavoz regionalista se levantó y se acercó a sentarse junto a la diputada morada Verónica Ordóñez, con quien intercambió criterios de forma más pausada mientras Blanco abandonaba la sala por unos minutos.

Desde el partido morado aseguraron al término del pleno que tanto miembros del PRC como del PSOE, incluidos algunos directores generales, han estado presionando a Ciudadanos y al PP para que no apoyasen la modificación de la ley y consideraron que les están poniendo «piedras en el camino para que no salga adelante». Incluso desde la oposición reconocen haber recibido llamadas de algún promotor. Sin embargo, desde el PRC niegan la mayor. Aunque es cierto que ellos eran partidarios de esperar a la futura Ley del Suelo es probable que finalmente se abstengan. En cualquier caso, reprocharon el comportamiento del diputado morado y lo consideraron una «falta de respeto» y «fuera de lugar».