«No buscamos dinero público para la mina de zinc, nos gusta el riesgo»

El presidente de Emerita Resources, Joaquín Merino, en su reciente visita a Santander para presentar el proyecto de la mina del Besaya/Javier Cotera
El presidente de Emerita Resources, Joaquín Merino, en su reciente visita a Santander para presentar el proyecto de la mina del Besaya / Javier Cotera

Joaquín Merino, presidente y CEO de la empresa canadiense Emerita Resources: «La gran mayoría de los 2.000 empleos que se crearán se cubrirán con trabajadores de aquí, no creo que vengan muchos extranjeros»

Gonzalo Sellers
GONZALO SELLERSSantander

Joaquín Merino es un geólogo con dos décadas de experiencia en la industria minera y con un estilo de vida casi nómada, en busca de yacimientos en los que invertir por todo el mundo. Ahora ocupa el cargo de presidente en la empresa canadiense Emerita Resources, famosa en Cantabria desde que el Gobierno de Miguel Ángel Revilla anunciara el proyecto millonario para extraer zinc en la Cuenca del Besaya. Merino, acompañado por una delegación de directivos de su compañía y del fondo de inversiones Forbes & Manhattan, estuvo la semana pasada en Santander para presentar al Ejecutivo y a los alcaldes de la comarca su plan de negocio, que incluye una inversión de 600 millones de euros y la creación de 2.000 puestos de trabajo.

-¿Cómo supo de la existencia de este yacimiento en Cantabria?

-Me encomendaron trasladarme a España para buscar proyectos de zinc en Europa porque su valor iba a subir. Siempre empezamos buscando en lugares donde ya existe una tradición minera, así que vine aquí con mi equipo técnico en 2015 y nos encontramos con la sorpresa de que existía mucha documentación histórica que se ha preservado y estaba disponible. Había datos de sondeos que demostraban que, efectivamente, el mineral está ahí.

-Entonces, ¿por qué Asturiana del Zinc cerró la mina de Reocín?

-Si tenemos en cuenta la evolución del precio del mineral, quizás esta compañía no tomó las decisiones adecuadas en los mejores momentos. Por ejemplo, hicieron una gran inversión en un pozo vertical para desarrollar la minería interior, pero lo empezaron a construir cuando subía el precio del zinc y lo terminaron cuando empezó a bajar. Si hubieran predicho mejor la evolución del mercado, quizás nunca hubieran cerrado la mina. Hay muchas variables para que este negocio sea rentable y una de ellas, evidentemente, es el precio en el mercado. Reocín estuvo 150 años funcionando y se llegaron a extraer más de 60 millones de toneladas de mineral. Durante ese tiempo el precio no fue estable. Supieron aprovechar los valles, las subidas... hasta que te pilla en fuera de juego, quieres rectificar y ya es tarde.

«Nuestro modelo minero es verde e invisible: ni lo ves, ni lo oyes ni huele»

-Cantabria tiene malas experiencias en grandes proyectos empresariales fallidos, como la Ciudad del Cine que se iba a construir en Cuchía, y existe mucha incredulidad en torno a esta mina.

-La seriedad se demuestra andando. Entiendo que esas malas experiencias puedan generar suspicacias, pero creo que deben interesarse de verdad por lo que venimos a hacer. ¿Cuantas ciudades del cine hay en el mundo? Puede ser una idea colosal, pero en el plano real... Nosotros venimos con un proyecto serio, sabemos que el mineral está ahí abajo, llevamos años trabajando y vamos a invertir ya 17 millones para las prospecciones. El mineral está ahí, ahora tenemos que decidir si entramos por el sur o por el norte, estudiar si está repartido en dos, tres o cuatro vetas... y luego, después de aprobarse el proyecto, ya llegará la extracción. Es un proyecto industrial, no hemos venido a reabrir nada, venimos a renacer la industria minera.

-Su proyecto llega acompañado de cifras estratosféricas, como la creación de 2.000 empleos. ¿Se contratarán trabajadores de la región o tienen su propio personal?

-Casi todos de aquí. La gran mayoría. No creo que vengan muchos extranjeros. Estamos en contacto con la Universidad de Cantabria, con la Escuela de Minas... los ingenieros necesitan desfogarse en el mundo minero porque, desgraciadamente, ellos no han tenido minas aquí para poner en práctica sus conocimientos.

-¿Qué perfiles de trabajadores van a buscar?

-En todos los eslabones de la cadena organizativa. Solemos poner en marcha un programa de nacionalización de los puestos de trabajo. Traemos a gente que enseñe a manejar la maquinaria con el compromiso de que, cuando los empleados estén preparados, reemplacen a los que han venido. Es tan importante el que maneja una pala excavadora como el que diseña un plan de minas.

«En Bolivia me llegaron a lanzar dinamita con tirachinas, Cantabria es un remanso de paz»

-La situación económica de su empresa, Emerita Resources, también ha generado dudas. Se habla de que tiene una deuda millonaria, escaso patrimonio, de que sólo vienen a especular con el terreno...

-Si una empresa no tiene fondos no mantiene un equipo en España durante cuatro años buscando oportunidades de negocio. Los proyectos mineros se vertebran con fondos propios (nosotros tenemos detrás a Forbes & Manhattan), con deuda bancaria y con inversiones privadas.

-¿Y cómo van a financiar, en concreto, los 600 millones de euros prometidos para esta mina?

-Tenemos fondos propios para los 17 millones de la fase de exploración. El 50% lo pone nuestro socio, la constructora española Aldesa. Cuando terminemos el proyecto, a finales de 2018, lo haremos 'bancable'. Canadá es un país con mucha tradición minera y los bancos entienden perfectamente la oportunidad de negocio si pones encima de la mesa un proyecto tan factible. Nos financiará un porcentaje y ese aval dará seguridad a los inversores privados para participar. Así funcionamos las empresas mineras. Eso sí, el primer empujón lo hacemos con fondos propios, pero 17 millones no son como para rasgarse las vestiduras teniendo en cuenta las posibilidades de beneficios que existen. Estamos hablando de 7.000 millones de euros en el mejor de los casos.

-¿No han solicitado ayudas públicas al Gobierno de Cantabria?

-Nada. Cero. Nunca buscamos dinero público. A mis inversores lo que les gusta es el riesgo, porque el riesgo, si acaba en éxito, siempre se traduce en beneficio. Si sale bien, este es un negocio tan atractivo que lo que nunca se hace es acudir al dinero público.

-¿Esperan un rechazo social al proyecto? Una mina siempre tiene connotaciones ambientales negativas.

-La primera reacción siempre es oponerse. Por si acaso. Le cuento una anécdota. Cuando trabajaba En Bolivia, en La Paz, siempre tenía reuniones en la sexta planta del Ministerio. Un día me subieron a la doce porque abajo había cooperativistas lanzando cartuchos de dinamita con tirachinas. Llegaban a estallar a nuestra altura y las ventanas se deformaban. Aquí puede haber muchas cosas, pero esto es un remanso de paz. Vamos a ser realistas y optimistas. Si el mineral tiene ese valor en el mercado es porque la sociedad lo necesita y alguien lo tendrá que sacar. El mineral está donde está. He llegado a rezar hasta en lo que no creo para que, por favor, moviese una veta desde el lado argentino al chileno, porque trabajar en Chile es mucho más fácil.

«Una inversión inicial de 17 millones de euros no es como para rasgarse las vestiduras»

-Presentan un modelo de mina ecológica para el Besaya que suena casi utópico.

-¿Alguna vez ha visto una mina echar humo? Pues el tema de contaminación atmosférica eliminado...

-Sí, pero están los vertidos en el agua, los ruidos...

-El mineral está en una roca caliza, así que cualquier posibilidad de generar ácido desaparece. El tema del agua no creo que sea un problema ni muchísimo menos. ¿Ha habido problemas de contaminación? Pues claro, pero en otro tipo de minería, en otro tipo de yacimientos y usando cianuro... El modelo pensado para Cantabria, que ya funciona en otros sitios, es de tipo subterráneo y la gente podrá visitarla para ver cómo se trabaja. Es una minería verde e invisible: ni la ves, ni la oyes ni se huele.

-Los alcaldes del Besaya sí están preocupados por posibles afecciones a la Cueva de Altamira.

-No vamos a afectar ni a ese Patrimonio de la Humanidad ni a la casa del paisano que viva en la zona. No vamos a ser un problema para nadie. Nuestra idea es sacar el mineral y rellenar los huecos en la roca de forma segura para todos y ambientalmente viable. Imagínese las consecuencias que implicaría para esta empresa, que cuenta con capital de inversores particulares, si afectara a algo.

«Cantabria está a la cabeza mundial de este tipo de yacimientos»

-Si los sondeos confirman las previsiones y hay un 11% de concentración de metal en la roca, ¿estaríamos hablando de una de las principales minas de europa?

–Hubo momentos en Reocín en que se sacaba el 25% de zinc de cada tonelada de mineral. Eso es una salvajada. Un 11% ya es un dato muy atractivo respecto a otras minas, aunque es muy importante la eficiencia en la operación para que el coste de extraerlo sea reducido. Solo por el hecho de ser alta ley, un mineral muy dulce y muy fácil de recuperar, Cantabria volverá a estar a la cabeza de este sector como lo estuvo Reocín en su tiempo.

–¿Del mundo? ¿No es exagerado?

–Mire, este tipo de depósitos son del tipo ‘Mississippi Valley’ (por el tipo de roca, su ubicación en cuencas sedimentarias...), que es uno de las más comunes en los yacimientos de zinc. Lo tenemos también en EE UU, Irlanda, Australia, España… Cantabria está entre los tres primeros depósitos mundiales de su categoría.

–¿Y qué posibilidades reales hay de que se cumplan las expectativas de los muestreos?

–No vamos a crear falsas expectativas, tenemos la confianza absoluta de que esto saldrá adelante. Si sólo hay la mitad de lo esperado ya es rentable construir la mina. Estas vetas existen antes de que la atmósfera fuera respirable, y el negocio de la minería, desde la prehistoria, es imbatible. No hay nada que genere tal riqueza, es el más lucrativo y puede dar la vuelta al escenario económico de una comarca. Ofrece un trabajo de calidad y con un impacto inmediato. El mineral hay que sacarlo de forma eficiente y con la mayor rapidez. No hay nada igual en el mundo de los negocios legales. Por ejemplo, en Las Vegas solo tienen minas de oro y casinos, no hay otra cosa, y viven muy bien, con un PIB considerable.

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