El proyecto del soterramiento prevé construir la estación de autobuses en el parking de Feve

Vista de los terrenos del aparcamiento –a la derecha– ubicado junto a la estación de Feve, en el centro de Torrelavega
Vista de los terrenos del aparcamiento –a la derecha– ubicado junto a la estación de Feve, en el centro de Torrelavega / Luis Palomeque
  • El documento contempla un espacio intermodal que integre los servicios ferroviarios y la terminal de autocares en los terrenos que ahora ocupa el aparcamiento privado

El acuerdo a tres bandas entre el Ministerio de Fomento, el Gobierno cántabro y el Ayuntamiento de Torrelavega para soterrar las vías de tren a su paso por la ciudad ha vuelto a reabrir el debate sobre el futuro del terreno en superficie que quedará liberado. Unos 50.000 metros cuadros de suelo sobre los que el proyecto de 2011 del soterramiento contempla la construcción de una nueva estación de autobuses que se levantaría en el espacio que ahora ocupa el aparcamiento de pago de Feve que hay junto a la estación del tren.

El Plan Especial de Reforma Interior del Soterramiento (PERI) prevé que la estación de autobuses pueda construirse en el suelo que actualmente ocupa el parking de Feve, y que cuenta con doble entrada y salida a la Avenida de Menéndez Pelayo y a la calle Pablo Garnica. Los objetivos del Plan Especial contemplan además de la eliminación de la barrera ferroviaria que separa al barrio del Cerezo del resto de la ciudad, la liberación de suelo destinado a otros usos (terciario, industrial y residencial). El documento se refiere a la creación de una nueva estación intermodal en la que se puedan integrar los servicios ferroviarios y una terminal de autobuses en la superficie, de modo que los viajeros de Feve al llegar al centro de Torrelavega puedan tener conexión con líneas de autobuses, tanto comarcales como locales, en este caso con el Torrebús.

Asimismo, el proyecto plantea el mantenimiento del edificio de la actual estación de Feve en la Avenida Menéndez Pelayo (inmueble catalogado) aunque el equipo de gobierno (PSOE-PRC) no descarta que sea eliminado o destinado a otros usos una vez soterradas las vías de tren. La liberación del suelo en superficie permitirá dar continuidad a las calles de Paseo del Niño con Escultor Teodoro Calderón.

Además la nueva estación de buses contaría con un fácil acceso desde el Bulevar Ronda y la autovía, entrando por la calle Pablo Garnica. Este proyecto desestima la propuesta de una terminal de autobuses en la finca de La Carmencita, que no sería intermodal y que cuenta con el inconveniente de la alta densidad de tráfico en la rotonda de La Inmobiliaria. En las últimas legislaturas se ha generado un debate sobre la posibilidad de construir una nueva estación de autobuses en sustitución de la actual localizada en la Granja Poch, a unos 200 metros del casco urbano y del Mercado Nacional de Ganado.

La estación actual, construida a mitad de la primera década de este siglo, a través de una cesión urbanística a cambio de la construcción de viviendas en el mismo bloque, cuenta con unos 4.000 metros cuadrados de superficie, pero no ha incorporado todas las líneas que llegan a la ciudad que en unos casos distribuyen sus terminales en otros puntos del municipio. Ya por entonces se empezó a desarrollar el proyecto para construir una estación junto a la finca de La Carmencita. En 2007 el Gobierno de Cantabria presentó un proyecto con 26 dársenas complementadas con otras cuatro en superficie para los autocares urbanos; bajo la estación se dispondría de un aparcamiento de dos plantas, con plazas para residentes, usuarios y rotación.

La localización de ese proyecto y su denominación estaba vinculado con el ferrocarril de Feve y por tanto con el tratamiento de la barrera ferroviaria. También en el año 2014 el Gobierno regional, a través de la Consejería de Innovación, Industria, Turismo y Comercio, adjudicó la instalación de una nueva parada de autobuses interurbanos en la travesía del Grillo, frente a la estación de autobuses de la Granja Poch. Esta nueva parada consta de tres dársenas para autocares y una marquesina. Según recoge la memoria del proyecto del soterramiento de las vías, el diseño de la estación de autobuses de la Granja Poch no se adecúa a las necesidades propias de los servicios interurbanos que acoge. Cuenta con 14 dársenas que «resultan insuficientes» en horas punta, como por ejemplo durante el verano cuando se genera un mayor número de desplazamientos. En esos periodos estivales el Gobierno de Cantabria estima unas necesidades para esta infraestructura de unas 19 dársenas. Por ello, para paliar esta demanda se habilitó una marquesina protegida en la travesía del Grillo, con capacidad para tres autocares más.

En cuanto a la alternativa de una nueva estación de autobuses en La Carmencita el documento relativo al soterramiento señala que la ubicación en este emplazamiento requiere una revisión del esquema de circulación de vehículos en todo el ámbito, pues la estación generaría varios centenares de movimientos de buses diarios en el entorno del nudo de la carretera N-611 de entrada a la ciudad en la rotonda del ‘donuts’, con la calle José María de Pereda.

Agrega que para que la estación adquiera un carácter intermodal se necesitaría la implantación en su proximidad de un nuevo apeadero del ferrocarril, a una distancia de unos 400 metros de la estación principal de Torrelavega. Esta distancia es la misma que la existente entre dicha estación y el apeadero del centro comercial Altamira pero se necesitaría un estudio detallado sobre la demanda potencial para justificar la inversión y el cambio en la operación que supondría una nueva parada de los servicios de Feve.

Y es que el soterramiento de las vías de la antigua Feve afectará a unos 1.700 metros de trazado del ferrocarril, desde el paso del río Besaya, en Torres, hasta la finca de la Carmencita. En total se construirán unos 750 metros de túnel en los que el tren transitará en el subsuelo, desde el Bulevar Comercial Altamira, a la altura del depósito del agua, hasta una veintena de metros más allá del paso a nivel de la calle Pablo Garnica. Como resultado se despejarán de infraestructuras ferroviarias unos 50.000 metros cuadrados de suelo, el equivalente a cinco campos de fútbol. Una superficie franca cuyo destino deberá ser, a juicio del equipo de gobierno local objeto de estudio y debate, en cuanto se firme el convenio entre las tres partes que financiarán la obra. El Ayuntamiento de Torrelavega ya ha planificado como pagar su parte, 16 millones, que se aportarán a lo largo de los tres ejercicios que dure la obra, a razón de tres créditos de 3 millones de euros cada uno, y partidas presupuestarias de 2,5 millones en los presupuestos de 2019, 2020 y 2021.

El Ayuntamiento espera que en unos días Fomento remita el convenio

Veintinueve días han transcurrido desde que el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, se comprometiera con el Ayuntamiento de Torrelavega y el Gobierno de Cantabria a remitir el convenio que las tres administraciones firmarán para llevar a cabo el proyecto de soterramiento de las vías del tren. Aunque ya ha pasado casi un mes desde que el equipo de gobierno local –el alcalde, José Manuel Cruz Viadero y el primer teniente de alcalde, Javier López Estrada– se reunieran en Madrid con el ministro de Fomento y representantes de Adif, desde Torrelavega entienden que «se habla de quince días y al final los plazos siempre se extienden algo más», por lo que confían que en los próximos días el borrador del convenio esté en su poder.

La próxima forma del convenio es una de las principales conclusiones tras la reunión celebrada en Madrid y en la que también estuvo presente el consejero de Obras Públicas y Vivienda, José María Mazón. Todas las partes coincidieron en que el encuentro resultó «fructífero» ya que, además de abordarse el convenio entre las tres administraciones y cuya firma se espera llevar a cabo este mismo año, también se ha habló de la financiación que, tal y como ya estaba acordado, un 50% lo aportará Fomento, un 30% el Gobierno regional y el 20% restante el Ayuntamiento.

Durante el encuentro en Madrid también se acordó que, de forma proporcional a las aportaciones para la financiación del soterramiento, se hará también el reparto de los aprovechamientos urbanísticos. Y es que, en la reunión, se explicó que el proyecto se desarrollará en dos fases: primero se ejecutará el soterramiento y después se realizará la urbanización de la parte superior, que es de donde se sacarán esos aprovechamientos siendo los torrelaveguenses los que «definirán vía aprobación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU)» qué se hará en esos espacios.

Mazón aseguró que espera firmar el convenio «este mismo año», de tal forma que en 2018 esté aprobado técnicamente para que se pueda licitar «a la mayor brevedad posible». No obstante, apuntó que no hay un plazo concreto porque «depende del procedimiento ambiental y del tiempo de contestación de los organismos oficiales».

En cuanto a la financiación, las primeras cantidades que aportará el Ejecutivo cántabro al proyecto saldrán de los presupuestos generales de la Comunidad del próximo año 2019, que es cuando de acuerdo con el compromiso de Fomento se tiene que empezar a realizar el proyecto, «cuanto antes» y con un plazo de ejecución de 22 meses.

Tras el acuerdo con el Ministerio de Fomento, el propio presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, recordó que el soterramiento es una obra «competencia cien por cien del Gobierno de España». A pesar de ello, el presidente cántabro considera que el acuerdo alcanzado es «un acto de generosidad con los vecinos» de Torrelavega, que «no entienden de competencias», sino que quieren ver solucionado un problema «secular» como es el cruce de las vías del tren por mitad de la ciudad, que les «estrangula» y genera «cantidad de inconvenientes». De este modo, el siguiente paso es que Gobierno regional y Ayuntamiento reciban el borrador del convenio.

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