Vuelven las denuncias contra la carrera de burros de Tanos

Imagen de la carrera de las pasadas fiestas de Tanos/María Gil Lastra
Imagen de la carrera de las pasadas fiestas de Tanos / María Gil Lastra

DAYA y Facue dicen que hubo maltrato animal, mientras que, a titulo personal, la concejala de Festejos de Torrelavega cree que es un espectáculo «obsoleto y desfasado»

Pilar Chato
PILAR CHATOTorrelavega

Las denuncias por las carreras de burros de Tanos van camino de convertirse en un clásico del verano. En esta ocasión parten de dos organizaciones: DAYA Cantabria (Defensa animal y ambiental de Cantabria) y Facue Cantabria (Familias por una Cultura ética) que hacen suyos los argumentos que hace dos años esgrimieron con nulos resultados los integrantes del Partido Animalista Pacma. En el Ayuntamiento de Torrelavega insisten en que las autorizaciones no son de su competencia, sino del Gobierno regional, aunque la concejala de Festejos, Patricia Portilla, a título personal, reconoce que considera este espectáculo «obsolteo y desfasado, porque ahora se potencia otra relación con los animales».

El articulo 6 de la Ley de Espectáculos Públicos de Cantabria prohíbe aquellos que impliquen crueldad o maltrato para los animales o puedan ocasionarles sufrimientos y, en el mismo sentido, el artículo 6 de la Ley de Protección Animal de Cantabria prohíbe también el uso de animales en espectáculos y otras actividades si ello puede ocasionarles sufrimiento o pueden ser objeto de burlas o tratamientos indignos. Lo que no es de burla, sufrimiento o tratamiento indigno es el nudo gordiano entre quienes denuncian y quienes defienden una fiesta que ha superado el medio siglo. Los organizadores siempre han insistido en el respeto con el que se realiza la cita, aunque este año han declinado entrar en polémicas, los denunciantes lo creen rechazable y desde la Concejalía de Festejos, su titular insiste en dos cuestiones: la primera que ellos no son competentes en permisos o autorizaciones relacionadas con este tipo de espectáculos, y la segunda, que objetivamente un burro puede soportar el peso de un jinete y no ha habido golpes o maltrato expreso. Sin embargo, a Patricia Portilla, personalmente, no le gustan estos espectáculos, no asiste nunca a esta carrera y cree que está desfasado y obsoleto en el tiempo ya que ahora «se potencia otra relación y trato a los animales».

Este martes, DAYA y Facue han emitido una nota de prensa en la que aseguran que estuvieron el pasado 5 de agosto en la carrera de burros de Tanos -incluso han difundido un vídeo- y que allí constataron «serias irregularidades que pusieron en grave peligro la seguridad, tanto para viandantes, entre los que se encontraban gran cantidad de menores, como para conductores y animales». A su juicio, las condiciones en las que se desarrollaron las fiestas supusieron «actos de maltrato animal que contravienen la legalidad vigente», tanto en materia de protección como de espectáculos públicos. Por esta razón presentaron denuncias ante el Ayuntamiento de Torrelavega y la Secretaría General de la Consejería de Presidencia, instituciones a las que exigen que «pongan fin a este festejo que, año tras año, acumula irregularidades varias».

La polémica cobró sus primeras páginas en las fiestas del año 2015 con la denuncia presentada por Pacma ante el Servicio de Protección de la Naturaleza-Seprona de la Guardia Civil. La carrera se celebró pese al intento de suspenderla, y el Ayuntamiento de Torrelavega, que negó que hubiera un maltrato, se amparó ya entonces en que la norma que regula estos espectáculos es regional para no responder a las denuncias. Miles de ojos se pusieron ese agosto sobre los jinetes y sus burros y la fiesta transcurrió sin incidentes.

Al año siguiente no medió denuncia, los organizadores de las fiestas volvieron a incluir la carrera -creada en 1960- en su programa de fiestas y unicamente se produjo una protesta por parte de ACPT.

Este año vuelve a surgir la denuncia y desde la organización de las fiestas se declina entrar en debates y polémicas. Al cierre de esta edición el Gobierno estaba pendiente de confirmar la existencia de la denuncia y los permisos otorgados.

La denuncia

Los animalistas han adjuntado vídeos que muestran las «ilegalidades» que relatan en su escrito. Según ellos, el trayecto de la carrera no estaba oportunamente delimitado ni cercado, pese a ser una carretera urbana. Tampoco había «unidades móviles sanitarias, ambulancias o puestos médicos». También echaron en falta agentes de la autoridad y otros servicios voluntarios, como Protección Civil, que cortaran el tráfico, por lo que «la carrera discurrió entre los cientos de personas y menores allí concentrados, los vehículos a motor sorprendidos muchos de ellos al verse obligados a salirse de la calzada y animales nerviosos a la par que asustados».

«Se pudo constatar –explican en otro apartado de su denuncia– como vehículos a motor circulaban a escasos metros de los animales pitando y dando acelerones, mofándose de los burros por su falta de motivación para correr e intentando asustar a los mismos».

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