El experimento del siglo arranca con éxito en busca de respuestas

El objetivo del LHC es «adquirir la comprensión sobre el comportamiento de la materia más fundamental», para «hacer descubrimientos espectaculares»

COLPISA
El túnel en forma de anillo completa una longitud de 27 kilómetros. / EFE/
El túnel en forma de anillo completa una longitud de 27 kilómetros. / EFE

El Gran Colisionador de Hadrones (LHC, siglas en inglés), el mayor acelerador de partículas del mundo, empezó a funcionar el miércoles en la frontera franco-suiza con la misión de dar respuesta a las grandes preguntas sobre el origen del Universo. Una primera ráfaga de partículas efectuó el miércoles por la mañana una vuelta completa al anillo de 27 km, enterrado a 100 metros bajo tierra, cerca de Ginebra.

El director general de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN), Robert Aymar, se refirió a un «día histórico» para la humanidad, que «quiere saber de dónde viene y adónde va, y si el universo tiene un fin». Entre sus principales objetivos, el LHC deberá detectar las partículas elementales de la materia -que predijo la física teórica pero jamás han sido observadas- y podría poner en evidencia las partículas denominadas «supersimétricas», que componen la materia negra.

Un primer haz de protones fue inyectado a primeras horas de la mañana en el LHC. «Tras la inyección del haz, se necesitaron cinco segundos para obtener datos», declaró el director del proyecto, Lyn Evans. Una luz en las pantallas de control indicó que el haz había entrado correctamente en la primera sección del anillo, provocando gritos de júbilo y aplausos de alivio de los científicos presentes en la sala.

Tras este inicio, siguió el lanzamiento de un segundo haz que giró en sentido contrario. Las primeras colisiones de protones -para las que habrá que esperar aún varias semanas- se producirán a energías de 450 gigaelectronvoltios (Gev), es decir cerca de la mitad de la potencia del Fermilab de Chicago, que hasta ahora era el mayor acelerador del partículas del mundo.

Sólo más tarde, probablemente a fines de octubre, las energías aplicadas en el LHC alcanzarán niveles de hasta 7 teraelectronvoltios (Tev), es decir cinco veces superiores a la potencia del Fermilab.

La finalidad

El objetivo del LHC es «adquirir la comprensión sobre el comportamiento de la materia más fundamental», declaró Daniel Denegri, un físico que trabaja en uno de los cuatro detectores de partículas instalados en torno al anillo. «Esperamos hacer descubrimientos que podrían ser muy espectaculares», agregó.

Las colisiones de protones que se provocarán en el interior del LHC producirán brevemente una temperatura 100.000 veces superior a la del Sol y deberían permitir detectar partículas elementales que no se han podido observar hasta hoy, entre ellas el bosón de Higgs, última pieza de la teoría del 'Modelo Estándar' que daría su masa a todas la otras.

«Creo que es bastante probable» que el LHC halle esta partícula, dijo el profesor Peter Higgs, de 79 años, pocas horas después de su puesta en marcha. Las altísimas energías aplicadas permitirán recrear durante una fracción de segundo el estado del universo durante la primera cienmilésima de segundo tras el Big Bang, es decir el nacimiento del Universo hace 13.700 millones de años.

Las colisiones podrían crear asimismo pequeños agujeros negros que los científicos del LHC aseguran que no comportarán ningún peligro debido a su efímera presencia. Rumores que circulaban por Internet desataron la preocupación por la posibilidad de que éstos absorbiesen toda la materia a su alrededor, provocando el fin del mundo.

Durante más de diez años, han participado en este proyecto «7.000 científicos del mundo entero», recordó la ministra francesa de Investigación, Valerie Pecresse, al saludar el miércoles su puesta en funcionamiento.

Estados Unidos, India, Rusia, Japón, y varios países europeos han contribuido a sufragar los 3.760 millones de euros que costó el acelerador que también cuenta con participación cántabra. En concreto, varios investigadores del Instituto de Física de Cantabria (IFCA), centro mixto del Consejo Superior de Inestigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad de Cantabria (UC), han colaborado en los trabajos que han dado lugar a la instalación y lo harán también en el análisis de los datos que aportará.

Hito europeo

El comienzo de esta histórica línea de investigación ha sentado muy bien en el seno de la Comisión Europea (CE), que celebró ayer con «orgullo» el éxito de la puesta en marcha de los experimentos, y ha destacado la aportación de los investigadores europeos al proyecto.

El comisario europeo de Ciencia e Investigación, Janez Potocnik, afirmó en un comunicado que «Europa puede estar muy orgullosa de ver que científicos europeos, trabajando juntos, han sido capaces de crear uno de los experimentos de física más avanzados del mundo». Según el comisario, el evento «ilustra perfectamente» la activa promoción y apoyo de la Comisión Europea al área de la investigación.