Luisa Díaz Gutiérrez, una empresaria llena de 'rock and roll'

Luisa Díaz Gutiérrez, una empresaria llena de 'rock and roll'

La empresaria santanderina, al frente de la inmobiliaria Inmoinder e Inder Espacio, un epicentro cultural y galería de arte, comparte su historia

Gemma Alonso Monedero
GEMMA ALONSO MONEDERO

Conozco a Luisa Díaz Gutiérrez (Santander, 1956) desde hace tiempo porque coincidimos a menudo en las actividades culturales que se organizan en Santander, tanto en su galería como en otros espacios. Tenemos amigos comunes con los que compartimos rutas, comidas, teatros y mil cosas más que nos hacen la vida más agradable. Siempre me he sentido atraída por su personalidad, pero reconozco que no la conozco mucho. Es de esas mujeres que sabes a ciencia cierta que han vivido muchas vidas y que tienen muchas cosas que contar.

Y, por fin, ha llegado el momento de descorrer la cortina de Luisa y conocerla más de cerca. Por supuesto vengo sin guión. Con ella estoy segura de que es lo mejor... Y dejar que la conversación nos meza y nos lleve por los rincones de nuestra protagonista de hoy.

Me cuenta que lleva 25 años en el mundo inmobiliario y que su enfoque actual en este espacio desde donde gestiona su empresa ha sido una total reinvención. Cuando vio el local hace ya algo más de tres años se dio cuenta de sus posibilidades, de que podría conseguir con él el aunar su empresa con una de sus pasiones. «Yo escribo poemas y relato corto. Me encanta todo lo que tiene que ver con el arte y la cultura y con este espacio consigo mantenerlos juntos y vivirlos de cerca».

Le dedica mucho tiempo a su negocio, tanto a la coordinación de su empresa inmobiliaria, en que la que tiene a 6 trabajadores, como a su galería, en donde coordina las distintas y variadas actividades que se llevan a cabo. Las muestras de obras, las perfomances, las clases de fotografía con uno de los mejores fotógrafos de Europa, Jorge Represa, los cursos de crecimiento personal, los de interpretación de sueños. Le señalo lo impresionante que es que llegue a tantos sectores y que todo tenga cabida en ella como profesional. «Cada año me pongo un reto», asegura.

Recuerdos

«Empecé con el negocio de barcos de mi padre y en 1990, en pleno e histórico período especial en Cuba monté un negocio de importación y exportación», comparte. «En aquel tiempo, la situación económica era desoladora, agravada por el colapso de la URSS y por el embargo de Estados Unidos, lo que provocó una de las más grandes crisis en periodo de paz, vivida por Cuba, el llamado período especial. Yo me convertí en proveedora de los hoteles de Cuba a los que hacía falta de todo. Estuve hasta el año 94. Tenía treinta y tantos años y estaba embarazada. De un solo contacto, fui consiguiendo conocer a personas importantes en el mundo económico cubano y durante cuatro años mantuve relaciones comerciales con ellos. Al mismo tiempo, acudía a la Feria de Automóviles de los Ángeles, eran 20.000 coches usados cada año los que salían a la venta y estaba gestionada por la mafia. Los importaba a España y durante unos años, esos dos negocios se convirtieron en mi vida», recuerda.

Llegadas a este punto, confirmo que Luisa es todo un descubrimiento. Una mujer arrojada y valiente, una gran emprendedora en estos tiempos en los que el emprendimiento es muy valorado. En el año 94, dejó sus negocios de fuera y se centró en emprender en su país. «Yo siempre lo que he hecho ha sido vender, así que cuando volví a trabajar aquí, empecé vendiendo colchones, unos colchones especiales con imanes que ahora se han vuelto a poner de moda», explica. «Fue el destino el que hizo que una de mis clientas me ofreciera un trabajo en su inmobiliaria y, poco después, me puse por mi cuenta». Se define como «una persona inquieta y autodidacta, y siempre creo que las cosas se pueden conseguir».

Sus estudios de Derecho le resultaron muy útiles en su nuevo negocio y durante los buenos años y también los de la crisis, estuvo volcada. Pero ella no se detuvo ahí. En 2009 llevó a cabo estudios de coaching y se certificó como coach. «Todos los lunes hacemos coaching con los empleados y aprendemos a aplicarlo en la empresa», cuenta. También se ha dedicado a dar cursos a diferentes empresas, aunque ahora no tiene tiempo para ello porque se lo dedica todo al Espacio Inder.

Esencia inquieta

Ella maneja las redes sociales de la empresa: Facebook, Twitter, Instagram, junto con la chica que coordina la galería. Su perfil lo plantea desde el coaching. «En mis redes se ve mi esencia, mi apertura, mi asertividad. No tengo miedo a que la gente me descubra como soy», explica. Parte de su plena aceptación como persona con virtudes y defectos y siempre con un planteamiento positivo de la vida. «Mi vida empresarial y también la personal han sido vidas complicadas», confiesa. Se ríe al afirmar que ha sido «una persona muy volcánica». Casada dos veces y divorciada otras dos, tiene tres hijos; una chica que vive con ella y dos chicos. Uno vive fuera y el otro, dedicado a la Informática, trabaja con ella.

«Somos el producto de las decisiones que tomamos. He luchado mucho y de algunas decisiones me he arrepentido, pero me gusto y me quiero mucho. Ese es mi logro personal», expone. No niega haber «pasado por caminos, desierto, cordilleras y hay que ser honesta consigo misma por encima de todo».

Terminamos. Es una maravilla poder hablar con alguien con todo ese bagaje, con toda esta historia, alguien de quien se puede aprender tanto y que, al mismo tiempo, es tan humana. Alguien a quien tenemos tan cerca y de la que podemos disfrutar. La miro con mirada nueva y contenta de haber podido comprobar que yo tenía razón. Que sus vidas han sido apasionadamente interesantes y que es una mujer que le proporciona a Santander el prestigio y la madurez que ella misma ha querido siempre para sus empresas, y para las personas que están cerca de ella.

Le comento lo emocionante que me ha parecido todo lo que me ha contado y entre risas, me dice, «la vida es eso. La vida es 'rock and roll'».

Síguenos en: