Salsa tártara

En la elaboración de la salsa tártara los pepinillos y las alcaparras son imprescindibles./DM
En la elaboración de la salsa tártara los pepinillos y las alcaparras son imprescindibles. / DM

Merece el título de una de las 'reinas ' de los acompañamientos de pescados, carnes o ensaladas

Isabel González Casares
ISABEL GONZÁLEZ CASARESTorrelavega

La mahonesa y la mostaza son los ingredientes fundamentales para la elaboración de la salsa tártara que debe su nombre a las tribus tártaras de Mongolia, aunque el término «tártaro» viene del francés y significa «crudo».

Alcaparras, aceitunas, cebollas y rábano, en algunas ocasiones, perejil, son otros de los ingredientes que se emplean en la elaboración de esta salsa que no debe confundirse con la crema tártara.

Uno de los títulos que se la pueden dar es el de la antigüedad, sumado al de tradición, gracias a su versatilidad, dado que combina a la perfección con todo tipo de platos, tanto de carne como de pescado o verduras. Es el acompañamiento perfecto para utilizarla en recetas que lleven esos productos.

Para su elaboración, imprescindible la mahonesa, huevo, alcaparras, pepinillos, cebolla, mostaza y perejil. Primero, se cuece el huevo en un cazo (un rato antes para tenerlo ya listo y que esté frío a la hora de agregarlo con el resto de ingredientes). Seguidamente, hay que escurrir las alcaparras y picarlas muy finamente, junto con los pepinillos en vinagre, la cebolla y el huevo. Estos ingredientes se incorporan a la mahonesa y se añade el perejil picado y la mostaza. Se mezcla todo el conjunto muy bien y se guarda en un recipiente en la nevera, antes de servirla, bien fría. Un consejo, si se ha empleado casera lo mejor es consumirla no más allá de los dos o tres días posteriores a su preparación. Claro está que no hay una fórmula magistral de esta salsa, más allá del toque personal que se le quiera dar. Aquí se abre la puerta al gusto de cada cual, agregando o restando ingredientes en función de lo que apetezca o no. Se trata de que el resultado final, guste, aunque ello enerve al inventor de esta salsa.

Curiosidades y características

A qué debe su nombre
A las tribus tártaras de Mongolia, aunque en francés, «tártaro» significa « crudo».
La más antigua
Está considerada como una de las salsas más antiguas, así como una de las más suculentas. Es ideal para servir acompañada ya sea de pescado (azul o blanco), o una buena carne, así que es una de las salsas más utilizadas en gastronomía.
Ingredientes
En su elaboración es fundamental la mahonesa y la mostaza. Puede ser mahonesa casera o ya elaborada, al igual que la mostaza.
Otros imprescindibles
Para aportarla ese sabor tan característico no pueden faltar ni las alcaparras, ni las cebollas ni el rábano. Para gustos, el perejil. Claro está que también se puede adaptar al paladar de cada comensal.
Presentación
Fría, en un recipiente adecuado.
Conservación
Puede durar, bien guardada en la nevera, entre tres y cinco días, dependiendo de si la mahonesa que se ha utilizada para su elaboración es casera o no.
Un buen aperitivo
Es una salsa tan suculenta que inclusive saboreándola con unos palillos, o pan tostado, es perfecta.

Si es un complemento ideal para acompañar cualquier comida, inclusive es apetecible y deliciosa degustándola simplemente con unos palillos, a modo de aperitivo, la salsa tártara es perfecta para los pescados azules o blancos. Una buena propuesta para los calurosos días de verano, aprovechando, además, la excepcional temporada de un pescado muy nuestro, como es el bonito, es bonito confitado con tártara y una ensalada de acompañamiento. En su elaboración se utilizan dos rebanadas de pan de molde, 1/4 de pimiento rojo y un lomo de bonito. Primero, retirar la corteza del pan y tostarlo en una sartén sin nada de aceite. Se aplastan las rebanadas y se reservan. Elaboramos la salsa tártara (con los ingredientes reseñados ya indicados) y la dejamos a un lado para preparar el bonito, cortándolo en cuatro trozos, salpimentándolo y confitándolo en un cazo con abundante aceite . Se sirve sobre el pan, acompañado de la salsa y con la ensalada, al gusto.

Sin duda, una más que suculenta y apetitosa propuesta para una cena o un almuerzo que ayude a contrarrestar el calor.

Porque esta salsa, además de ser una de las más antiguas de la historia de la gastronomía, es apetitosa y fresca. Forma parte de la base de la cocina y está presente en platos que se sirven tanto de entrante como de contundencia. Todo buen cocinero ha de saber elaborarla, conocer la utilización de los ingredientes que componen un manjar para enriquecer pescados y carnes.