Ana Botín acapara el protagonismo en la recepción de Revilla en la Casa de Cantabria

Ana Botín acapara el protagonismo en la recepción de Revilla en la Casa de Cantabria

En la cita, previa al día de la comunidad en Fitur, no estuvieron ni la vicepresidenta regional ni el ministro de Fomento

Álvaro Machín
ÁLVARO MACHÍNMadrid

La puerta de la Casa de Cantabria en Madrid se abrió muchas veces anoche. Cientos de entradas y salidas. Pero hubo una de esas veces que eclipsó todas las demás. Eso se nota en el ambiente. En las reacciones, en los giros de las cabezas para mirar y en el sonido del disparo de las cámaras de fotos. Hubo políticos, empresarios, personajes del mundo de la televisión, del Derecho... Pero nadie suscitó tanto interés como la presidenta del Banco Santander. Ana Botín fue la gran protagonista de esa hora previa a los discursos en los que todos están pendientes de quien viene a la recepción que organiza Cantabria antes de su día grande en Fitur. Fue ella y Revilla, porque el acto en sí es una cuestión de ‘tirar de agenda’ del presidente y una cita hecha a su medida. Él recibe, él acompaña y él habla desde la tribuna (previa intervención mínima de protocolo del consejero de Turismo y del presidente de la propia Casa de Cantabria). Y lo que hace, a diferencia de otros discursos, es básicamente agradecer presencias a todos los que pasaron por la puerta. Algo que no hicieron dos personas muy significativos en la vida política de la región. Ni la vicepresidenta Eva Díaz Tezanos (sí estuvieron otros consejeros y el secretario general de los socialistas cántabros, Pablo Zuloaga) ni el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna (y tampoco la alcaldesa de Santander, Gema Igual).

Había cierto morbo por saber quién venía este año. Se miró mucho a las filas de los populares. Su representación quedó reducida a la diputada nacional Ana Madrazo, al regional Santiago Recio y a alguno de sus alcaldes. Ni María José Sáenz de Buruaga, ni Igual, ni De la Serna (el año pasado estuvo Ana Pastor, por ejemplo...). Pero la ausencia que más llamó la atención fue la de Díaz Tezanos. Además de Martín estaban –entre los consejeros– Rafael de la Sierra, Juan José Sota o Francisco Fernández Mañanes. Y una larga lista de directores generales, jefes de gabinete, alcaldes... Pero ella, no.

Entre los sí presentes, Botín fue la más reclamada. «He traído a mi marido, que es cántabro adoptivo», dijo nada más entrar. «Ya era hora», bromeó Revilla, al que acompañó por los estands montados en el recibidor por las empresas Siderit, Picos de Cabariezo, La Gallofa y Codesa. Se les unió en el recorrido la periodista Susanna Griso y el presidente de Viesgo, Miguel Antoñanzas. Televisión y negocios estuvieron muy presentes durante la noche. Entre los primeros, Iker Jiménez, Jesús Cintora, el padre Ángel... Revilla repitió hasta tres veces durante el discurso que, cuando terminaran de trabajar, vendrían «seguro» José Mota y Pablo Motos. Y la anécdota tuvo como protagonista al presentador de La Sexta Iñaki López. El presidente preguntó por él en varias ocasiones desde el escenario, hasta el punto de que le acabaron pasando una nota en la que ponía: «Están fuera, con el niño». Al poco, les hicieron pasar –a él, a su pareja y al niño, con carrito y todo–.

En el mundo empresarial, junto a Botín (también estaba Carlos Hazas, del Banco Santander) y Antoñanzas, hubo representación de directivos de firmas como Espasa (Ana Rosa Semprún), Saint Gobain (Félix de las Cuevas), Armando Álvarez (Gonzalo Gómez), Dynasol (Felipe Varela), ITM (José Luis Pita), Sadisa (Santiago Díaz –padre e hijo–)... Al presidente de Air Nostrum, Carlos Bertoméu, le cayó durante el discurso un pequeño ‘chorreo’ porque el avión de Revilla llegó «45 minutos tarde y he llegado con la lengua fuera». A todos ellos hay que sumar al presidente de la Autoridad Portuaria, Jaime González, al de la Asociación de Hostelería, Ángel Cuevas, o al presidente de Editorial Cantabria, Luis Revenga (acompañado por el director general de El Diario Montañés, Ignacio Pérez).

Alberto Aja

Otro de los ámbitos que contó con una nutrida representación fue el del derecho. Pedro Crespo de Lara, Elpidio Silva, José María Fuster Fabra, César Tolosa, Mariano Fernández Bermejo... Curioso fue el caso del nuevo fiscal general del Estado, Julián Sánchez Melgar. Tenía asiento reservado en la primera fila y su mujer estaba presente en la silla asignada, pero su viaje desde Lisboa también se retrasó más de la cuenta y no llegó a las intervenciones.

Economistas como José Carlos Díez, periodistas como Fernando Jáuregui, el diputado de Ciudadanos Félix Álvarez (junto al portavoz del partido en Cantabria Rubén Gómez) o célebres personajes del deporte (el exfutbolista y entrenador Vicente Miera)... Todos estaban en una lista en la que también figuró el alcalde de Valladolid, Óscar Puente;el exjefe del Estado Mayor de la Armada, Sebastián Zaragoza (a quien Revilla atribuyó que un buque lleve el nombre de Cantabria), o los embajadores de China y de Rusia (ambos sentados en la primera fila).

Casi todos aparecieron en el discurso de Revilla. Porque fue eso, un repaso de invitados y de historietas vinculadas a ellos y a Cantabria. El consejero Martín tuvo un recuerdo para la directora general de Turismo, Eva Bartolomé, que no acudió por el reciente fallecimiento de su padre, y el presidente de la Casa de Cantabria reconoció que albergar el acto en el «oasis cántabro de Madrid» es un «honor fantástico».

Más allá de los nombres propios y de sus habituales chascarrillos, el presidente de Cantabria se detuvo en la importancia de los cocineros cántabros para el turismo y en tres datos de la marcha de la región. Terminó diciendo que Cantabria «es la que más ha reducido el paro este año», «la que más ha crecido en industria» o que se «ha batido el récord de turistas» (dijo que el Año Jubilar ya ha llevado a Liébana casi 800.000 personas). «Hay nubarrones, pero será un buen año», casi concluyó. Porque le faltaba pedirle al embajador chino que le trajera un compatriota por cada millón de habitantes del país. «Si yo supiera chino y me dieran un programa de televisión, les traigo». Lo dicho. Una noche a la medida de Revilla.