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Cantabria: resignación o ilusión

María José Sáenz de Buruaga
MARÍA JOSÉ SÁENZ DE BURUAGA

Cantabria respira últimamente un cierto aire de decadencia. Nada invita a la ilusión. Nada invita al optimismo. La recuperación económica, que en otras zonas de España avanza con fuerza y se proyecta en la creación de empleo, en Cantabria se comporta de manera tímida, perezosa e insegura. El pesimismo se ha instalado en la sociedad. Los indicadores, todos, se comportan de manera negativa, porque todos son peores en Cantabria que en el resto del país. Cuando la economía crece en España un 3,2%, en Cantabria lo hace sólo un 2,3%. Cuando en el conjunto del país se crean 521.000 empleos, en Cantabria se destruyen 3.400 (última EPA). En todo estamos a la cola. El proceso de superación de la crisis no acaba de llegar a Cantabria y nadie acierta a entrever la salida de este bosque. Cada día, la región pierde peso en la economía nacional, con cada balance, con cada indicador. Y muchos cántabros se preguntan: ¿Dónde está el Gobierno? ¿Dónde está el presidente? ¿Hay alguien gobernando en Cantabria? ¿Hay alguien a quien le preocupe el futuro de esta tierra?