Doce detenidos y un club cerrado en una operación contra la explotación sexual

Redada de la Policía Nacional en uno de los clubes de alterne. / CNP

Gracias a una chica que logró escapar, se ha podido desarticular esta red en Cicero. Hay otros once detenidos más en Vizcaya y Castilla y León

Mariña Álvarez
MARIÑA ÁLVAREZSantander

Gracias al valor de una joven que consiguió escapar de sus captores y denunciar su infierno, la Policía Nacional ha desarticulado una red criminal dedicada a la trata de seres humanos con fines de explotación sexual. Hay 23 detenidos –doce de ellos en Cantabria–, dos clubes de alterne clausurados por orden judicial, en la localidad cántabra de Cicero y en la vizcaína de Trápaga, y tres mujeres liberadas que ya están bajo protección y gozan de la asistencia social y las ayudas previstas para estas víctimas.

Esta trama surgió en el Night Club Las Marismas de Cicero (pueblo que da el nombre a la operación policial 'Cicerone'). Hasta aquí eran traídas en cuanto aterrizaban en España chicas procedentes de Sudamérica, principalmente de Venezuela, Paraguay y República Dominicana. Eran captadas allí por el método 'loverboy': hombres que se encargan de enamorar a la chica para que abandone su país y obligarla después a ejercer la prostitución. Lo hacían intermediarios de la red, o bien residentes en España con vínculos en esas zonas, que buscaban mujeres jóvenes y vulnerables por su situación económica y familiar en países con crisis humanitarias.

Club de alterne 'Las Marismas', en Bárcena de Cicero.
Club de alterne 'Las Marismas', en Bárcena de Cicero.

No era difícil convencerlas. «A poco que les ofrecieran decían que sí», explica Pedro Bernardo, responsable de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras, uno de los artífices de esta operación que ayer explicó los pormenores en una rueda de prensa junto al Jefe Superior de Policía en Cantabria, Héctor Moreno, y al delegado del Gobierno, Pablo Zuloaga.

Si algunas sabían a lo que venían, lo que es seguro es que todas ignoraban las condiciones inhumanas que iban a tener que soportar: jornadas de trabajo de doce horas diarias o más, todos los días de la semana, con un mínimo de tres encuentros sexuales diarios, teniendo en ocasiones que realizar servicios fiados a clientes 'vip' que no llegaban a pagar, además de sufrir abusos sexuales de sus jefes. Todo lo que ganaban se destinaba a sufragar la deuda supuestamente contraída con la organización por el viaje, que podía alcanzar los 6.000 euros, y además las obligaban a pagar 55 euros diarios en concepto de alojamiento y luz.

Hace un año, cuando la investigación comenzó, la actividad de esta red se centraba en el club de Cicero, ubicado en el término municipal de Bárcena de Cicero. Pero tuvo lugar una «guerra interna» entre los líderes y el grupo se separó, yéndose parte de ellos a otro establecimiento de Trápaga (Vizcaya). Aun siendo dos negocios diferentes, siguieron intercambiando mujeres y sus vínculos no se rompieron, hasta que hace un mes los dos bandos se enfrentaron en una reyerta ocurrida en Santander, en la que varias personas resultaron heridas de gravedad. Este hecho precipitó las detenciones, que se llevaron a cabo una semana después. En la actualidad, seis de los 23 detenidos continúan en prisión. Además, «gracias a la consistencia de los elementos probatorios» recabados por los investigadores, los dos clubes, el de Cicero y el de Trápaga, han sido clausurados por orden judicial.

Claves

Detenidos. Doce en Cantabria, seis en Vizcaya, tres en Burgos, uno en Palencia y uno en Valladolid. Seis de ellos siguen en prisión.

Clubes. La organización manejaba el club 'Las Marismas', en Cicero, y otro en Trápaga (Vizcaya). Ambos han sido clausurados por orden judicial.

Víctimas. De momento ya hay tres mujeres liberadas que están bajo protección.

Investigación. Sigue abierta para identificar a más víctimas de esta red y también para analizar los complejos sistemas financieros y societarios que empleaban, utilizando a testaferros para blanquear sus beneficios.

Aunque la red se da por desarticulada, la investigación continúa, porque se están analizando los complejos sistemas financieros y societarios de esta red, que usaba a testaferros y a terceros expertos en la materia para blanquear sus beneficios. Además, ahora se intenta identificar a más víctimas. Se sabe que ha habido al menos otras once mujeres explotadas por esta organización. Pero esta es, tal vez, la parte más difícil: «Lo más duro es convencerlas para que colaboren con nosotros o, al menos, que nos cuenten qué pasó; y más con estas organizaciones que anulan todas las libertades fundamentales de la persona, el uso del móvil, el horario...», mil impedimentos para poder ayudarlas. ¿El futuro que les espera una vez liberadas?: «Se les dan dos opciones, regresar a su país o facilitarles permiso de residencia y de trabajo en España», asegura Pedro Bernardo, que ofrece a ciudadanos que quieran denunciar o a víctimas que busquen ayuda el teléfono de la Policía 900105090 o el correo electrónico trata@policia.es, con la garantía de que la denuncia es anónima, confidencial y la llamada no queda reflejada en la factura.

«En Cantabria no vamos a dejar que se instalen estas redes que trafican con personas», dijo Zuloaga, para quien acabar con la prostitución «depende de todos». Y a los que sigan diciendo que es la 'profesión más vieja del mundo' les contesta que, más bien, «es la forma de esclavitud más antigua de nuestra historia».

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