Doce 'nodrizas' para criar a una elefanta

La cría de elefante rechazada por su madre se acostumbra a la compañía de la burra que le han buscado como compañera. :/Teresa Cobo
La cría de elefante rechazada por su madre se acostumbra a la compañía de la burra que le han buscado como compañera. : / Teresa Cobo

Una docena de profesionales se turna en Cabárceno para dar el biberón a la cría rechazada por su madre | El parque cántabro es «el único lugar del mundo» en el que logran salvar la vida a recién nacidos de esta especie en peligro de extinción cuando son abandonados tras el parto

Teresa Cobo
TERESA COBOSantander

Cabárceno es «el único lugar del mundo» en el que han conseguido salvar la vida a elefantes recién nacidos repudiados tras el parto. El personal del parque cántabro está entregado en estos momentos a la delicada labor de sacar adelante a la cría que nació el 24 de agosto y fue rechazada por su madre, la primeriza 'Kenia'. Sacrificio, imaginación y empeño son tres requisitos imprescindibles para criar a biberón a uno de estos mamíferos. Y la experiencia es una impagable ayuda. Doce personas se turnan para dar leche a la elefanta cada tres horas. Y le han buscado como compañera una burra para paliar la soledad que ya hacía mella en la salud psíquica del animal.

El elefante africano está en peligro de extinción y Cabárceno, con 16 ejemplares, es la mayor reserva mundial de la especie fuera de su continente de origen. El parque de la naturaleza es un centro de referencia en la reproducción de estos paquidermos. «Prácticamente no nacen elefantes en cautividad. Y cuando son rechazados por la madre tras el parto, todos se mueren. Nadie es capaz de criarlos, excepto nosotros. No sé decir exactamente por qué. Quizá por la dedicación. El caso es que se nos da bien hacerlo. Acertamos con la composición de la leche, con la frecuencia de las tomas, con las dosis», indica Santiago Borragán, coordinador de los servicios veterinarios.

Dar el biberón a una cría de elefante puede ser una tarea grata, aunque no tanto si toca a las seis y media de la mañana. Sin duda ese es el turno menos apetecible, por eso, la mayoría de las veces, lo cubre Borragán. Pero incluso el director del parque, también veterinario, Miguel Otí, se arremanga para participar en la ronda de madrugones. Durante el día, las tomas deben ser cada tres horas, de nueve y media de la mañana a seis y media de la tarde, y son los cuidadores del recinto de elefantes los que se encargan. Para los otros dos biberones, el de las diez y media de la noche y el de las seis y media de la mañana, se recurre a otros miembros de la plantilla.

Cuando se trata de un bebé elefante, hablar de biberón es referirse a una botella con capacidad para 2,5 litros, dotada de un asa y de una gran tetina. En Cabárceno utilizan leche de cordero en polvo disuelta en agua y enriquecida con grasa para que sea lo más parecida posible a la de la madre. Cada toma es de 2,2 litros. La leche debe estar a una temperatura de entre 36,5 y 37 grados. «Si está más caliente, protesta. No la quiere», revela Miguel Otí.

El preparado nutritivo de Cabárceno es un éxito, pero nunca será lo mismo que la leche materna. No hay más que ver la diferencia de tamaño y de comportamiento que hay entre la elefanta alimentada a mano y la que nació sólo 18 días antes. Esta última, hija de 'Hilda', está arropada por la manada, que funciona como un matriarcado. Lo habitual es que sean las hembras que ocupan el último lugar en la jerarquía del grupo, las llamadas 'tías', las que se dediquen al cuidado de las crías, que son un torbellino, mientras la madre permanece lo más tranquila posible para producir leche. Pero la manada de Cabárceno tiene la suerte de contar con 'Laura', una veterana elefanta con un poderoso instinto maternal que asume la custodia de todos los 'bebés' del clan.

Necesidades afectivas

La pequeña elefanta abandonada tiene demandas afectivas. Mientras succiona la tetina, suele agarrar con la trompa, su órgano sensitivo, la mano del cuidador que sostiene el biberón. «Los elefantes son animales bastante familiares. Necesitan vivir en grupo. Esta cría estaba mucho más nerviosa de lo normal, muy agresiva. Descartadas las causas físicas, pensamos que podía ser un trastorno psíquico, quizá porque se sentía sola», argumenta Borragán. Por eso se les ocurrió trasladar una burra de la granja del parque y juntarla en un cercado con la elefantita. Habrá que ver cómo resulta el experimento. De todas formas, el veterinario decidió medicarla con tranquilizantes y, desde entonces, «ha mejorado y ha vuelto a comer perfectamente».

La elefanta pesó 113 kilos al nacer y ya roza los 130. La lactancia en estos animales dura dos años, y en este tiempo puede alcanzar los 400 kilos. Cualquier empellón recibido de ella, aunque sea en juegos, puede resultar fatal, por eso se eligió como compañera una burra adulta en lugar de un endeble asnillo destetado.

'Pepe' fue el primero y 'Cristina' ha supuesto todo un aprendizaje

No es bueno que la cría de elefante se humanice, pero en su situación es inevitable. Ya ocurrió con 'Cristina', la última elefanta alimentada a mano. Hoy tiene once años. Hasta que no cumplió ocho, no fue aceptada en la manada y aún no está del todo cómoda. Durante mucho tiempo se creyó humana y sentía miedo de sus congéneres. Antes que a 'Cristina', Cabárceno sacó adelante a 'Pepe', el primer elefante del mundo criado a biberón. Nació en 1998 y era el orgullo del parque. Murió a los tres años por ingerir una bolsa de plástico abandonada por algún turista. Desolador. En diciembre de 2016, nació otra elefanta que fue rechazada. Fue un mazazo que muriera dos meses y medio después. La autopsia reveló que tenía un absceso de pus en un pulmón por una lesión interna de costilla, con toda probabilidad ocasionada por los golpes que recibió de la madre cuando la expulsó de su lado.

El abandono de las crías puede obedecer a «causas mil. A menudo tiene que ver con que la madre no está en una situación de tranquilidad adecuada», como, por ejemplo, cuando es atosigada por otras hembras dominantes, señala Borragán. Cabárceno gana cada vez más experiencia en su programa de conservación de la especie. En la actual manada, que tiene 25 hectáreas de terreno a su disposición, hay dos machos reproductores, 'Jums' y 'Jumar', que son padre e hijo. En el parque han nacido 19 elefantes «y solo en cuatro ocasiones se produjo el rechazo». En agosto hubo dos partos y pronto alumbrarán otras hembras preñadas. Cada cría es muy valiosa. El elefante africano es el animal de mayor tamaño sobre la superficie terrestre, viene al mundo después de un periodo de gestación de 24 meses, puede vivir 65 o más años y desarrolla una gran inteligencia.