Fomento aprueba un nuevo tramo y da otro paso en la autovía Aguilar-Burgos

Un camión trabaja en el tramo Pedrosa-Báscones, el único donde la obra está activa actualmente./María Gil Lastra
Un camión trabaja en el tramo Pedrosa-Báscones, el único donde la obra está activa actualmente. / María Gil Lastra

El Ministerio somete a información pública las expropiaciones de los 11 kilómetros entre Montorio y Quintanaortuño, cuya construcción costará cerca de 92 millones

Daniel Martínez
DANIEL MARTÍNEZSantander

La autovía A-73, que conectará las localidades de Aguilar de Campoo y Burgos, permitirá reducir el viaje entre Santander y Madrid en algo más 33 kilómetros y ahorrará alrededor de 20 minutos, sigue dando pasos en su lento proceso por convertirse en una realidad. Si se hubieran cumplido los plazos previstos inicialmente la obra tendría que estar ya en funcionamiento, en cambio sólo está en servicio el 15% del trazado, la parte más cercana a la capital castellana. Aún así, hay motivos para ser relativamente optimista. El primero, que los trabajos en el tramo entre Pedrosa y Báscones continúan a buen ritmo y deberían finalizar antes de 2020. El segundo, llegó ayer en el Boletín Oficial del Estado: el Ministerio de Fomento ha aprobado provisionalmente el proyecto Quintanaortuño-Montorio, el que conectaría con los dos ya acabados.

Este paso, que estaba pendiente desde comienzos de 2017, cuando salió a información pública la obra de 11,7 kilómetros y unos 92 millones de euros de presupuesto, implica que ha arrancado el proceso de expropiaciones. Los afectados pueden consultar ya qué parcelas quedarán en manos del Estado para llevar a cabo el proyecto. El informe de impacto ambiental recibió el visto bueno a finales de 2017 y el documento técnico se conocía desde julio de 2018. Implica la construcción de un viaducto para salvar el río Ubierna y estará al norte de la actual nacional N-627, por lo que se alejará de los núcleos de población.

LOS TRAMOS DE LA A-73

Burgos-Quintanaortuño
En realidad son dos tramos que suman unos 10 kilómetros. Se finalizaron hace ya cuatro años.
Quintanaortuño-Montorio
Fomento acaba de aprobar provisionalmente el proyecto. Salió a información pública en 2017.
Montorio-Santa Cruz del Tozo
Pendiente de licitar. Es el tramo central de la autovía y suma 17,1 kilómetros.
Santa Cruz del Tozo-Pedrosa
El anterior equipo de Fomento quería juntarlo con el anterior para su licitación. No se hizo.
Pedrosa-Báscones
En construcción. Ferrovial y subcontratas trabajan en la zona. La obra debe acabar a finales de año.
Báscones-Aguilar de Campoo
Pendiente de licitarse de nuevo porque la anterior empresa adjudicataria quebró durante la crisis.

La parte negativa es que el proceso administrativo va más lento en el resto de tramos. Mucho más de lo que el pasado diciembre pidió el Parlamento regional. En una moción del PP se solicitaba al Gobierno central que procediera a licitar la ejecución de la obra del tramo Aguilar de Campoo-Báscones de Valdivia. En realidad sería hacerlo por segunda vez, porque llegó a estar adjudicado, pero la empresa quebró.

También se reclamaba a Fomento «que se resuelva la tramitación administrativa de los tramos Pedrosa de Valdelucio-Santa Cruz del Tozo, Santa Cruz del Tozo-Montorio y Montorio-Quintanaortuño de manera que entre el segundo semestre de 2019 y el primero de 2020 puedan licitarse los trabajos». Por el momento, la petición ha sido escuchada sólo en parte. De tres puntos, uno.

Camino de obstáculos

La A-73, de 71 kilómetros, está siendo un verdadero camino de obstáculos. La crisis y la consecuente paralización de la obra pública en 2010 durante el segundo gobierno de Zapatero fue la primera piedra en el camino con la que tropezó la autovía. A partir de 2012, cuando Fomento volvió a dar impulso al proyecto, los problemas vinieron desde la parte contraria: la quiebra de las adjudicatarias. No paso una, sino en dos ocasiones.

En mayo de 2018, la propuesta del exministro Íñigo de la Serna fue unir en un único contrato los cuatro tramos que aún faltan para concluir la infraestructura. El actual equipo lo descartó hace medio año. Afirmaba que el modelo de pago ideado no era viable, aunque señalaba que el proyecto seguía su tramitación mientras se busca una nueva fórmula. Ahora, otro pequeño paso.