El Puerto de Santander negocia con el de Cork la puesta en marcha de una nueva ruta comercial

El Pont-Aven forma parte de la postal santanderina. El barco es precisamente el que cubre la línea entre Cork (Irlanda) y Roscoff (Francia). /Andrés Fernández
El Pont-Aven forma parte de la postal santanderina. El barco es precisamente el que cubre la línea entre Cork (Irlanda) y Roscoff (Francia). / Andrés Fernández

La conexión con la ciudad irlandesa, de cerrarse, se uniría a las que ya opera Brittany Ferries con Portsmouth y Plymouth. La naviera es la mejor colocada para operar la ruta, pero no la única con la que se ha contactado

Álvaro Machín
ÁLVARO MACHÍNSantander

El pueblo de Cobh está lleno de casas de colores y de esas callejuelas empedradas que abundan en las aldeas de marineros. Más allá de lo pintoresco -y de una llamativa catedral, la de San Colmán, situada en un alto-, la localidad se hizo famosa porque allí hizo su última escala el Titanic antes de irse a pique. Cobh forma parte del complejo portuario de Cork, en Irlanda, uno de los puertos naturales más grandes del mundo y una infraestructura que afronta un importante plan de expansión en los últimos tiempos. Los responsables de esta instalación llevan cinco meses negociando con los de la Autoridad Portuaria de Santander la puesta en marcha de una nueva ruta comercial de pasajeros y mercancías que se sumaría a las que la capital cántabra tiene desde hace años con Portsmouth y Plymouth (Inglaterra) a través de la compañía Brittany Ferries. La naviera francesa es, precisamente, la mejor colocada para operar la posible nueva ruta, si bien el acuerdo no está cerrado aún y se ha sondeado también a otras compañías. Esta misma semana se sabrá, en principio, si el proyecto llega -nunca mejor dicho- a buen puerto. De salir adelante, Santander daría un importante zarpazo a sus competidores marítimos en el norte de la península, Gijón y Bilbao.

Tanto la Autoridad Portuaria como el Gobierno de Cantabria han llevado el asunto con todo el sigilo. Ninguno ofrece datos sobre unas conversaciones de las que El Diario Montañés ha tenido conocimiento. No hay nada cerrado, pero la resolución en uno u otro sentido está cerca -tanto, que se espera una respuesta para los próximos días e, incluso, las próximas horas- y existe ya un importante trabajo hecho. Desde Irlanda entienden que la opción cántabra es la mejor y ambos organismos de dirección se han puesto manos a la obra conjuntamente para elaborar un plan comercial. Una aproximación de lo que podría suponer esta nueva ruta en cuanto a pasajeros, caravanas, mercancías... Porque la idea es tratar de no desaprovechar ninguna de las líneas de negocio a las que se puede sacar partido.

LO QUE HAY AHORA

217.000
pasajeros llegaron hasta Santander en barco a lo largo de 2016.
183.218
pasajeros trasladó Brittany Ferries entre enero y septiembre de 2017 en las rutas actuales que opera en Cantabria.
Santander-Portsmouth
Es la principal ruta que se opera en la actualidad. La travesía supone un viaje de 24 horas.
Salidas y horarios
Son tres salidas por semana desde la capital cántabra. Los lunes (a las 15.15 horas), los sábados (a las 20.30 horas) y los domingos (a las 17.15).
Barcos
Operan esta ruta el Pont-Aven, el Cap Finistere y el Baie de Seine (última incorporación de la flota).
Santander-Plymouth
Son 20 horas de travesía.
Salidas y horarios
Según dice la web de la compañía, una salida por semana (los miércoles, a las 21.15 horas).
Barcos
El que opera esta ruta es el Pont-Aven.

Para eso hacen falta los barcos adecuados. Los que permitan -en cierto modo como hacen ahora los de Brittany Ferries- el transporte de pasajeros combinado con el de caravanas y camiones cargados en 'las tripas' del buque. De ahí que se hayan producido contactos con la naviera que en Santander ya opera las líneas con Portsmouth y Plymouth. Con un dato añadido: ellos ya trabajan en la terminal marítima del puerto de Cork. Brittany Ferries cubre la ruta entre la ciudad irlandesa y la francesa de Roscoff. Una travesía de catorce horas con una salida semanal desde cada una de las dos paradas. Para más señas, el barco que se encarga de este recorrido es uno muy conocido en Santander, el Pont Aven. Una embarcación que forma parte de una de las postales más típicas del frente marítimo santanderino. Ahora, los responsables de la naviera bretona deben estudiar las opciones y, entre otras cosas, ver si disponen de un buque que les permita ofrecer el servicio (y que sea el que los dos puertos estiman oportuno). Pero no es -según pudo saber este periódico- la única compañía con la que se han mantenido contactos hasta ahora.

La Autoridad Portuaria y los responsables del Puerto de Cork llevan cinco meses negociando Establecer una ruta comercial que permita el transporte de pasajeros, caravanas y mercancías

Una aspiración

Toda la operación supone, en cualquier caso, un importante movimiento estratégico. Para el Puerto y también para el Gobierno de Cantabria. Negocio y política. Uno de los discursos más repetidos de Revilla ha sido el de incrementar las rutas marítimas, conseguir más escalas en Santander. Casi una diaria. Lo dijo el presidente y lo ha repetido en numerosas ocasiones el consejero Francisco Martín. Fue el propio responsable de Industria y Turismo el que reconoció hace meses que en esos planes se coló un suceso inesperado. El 'Brexit'. Por eso, su orientación cambió con el objetivo de conseguir, al menos, traer a la bahía barcos de mayor tamaño. Con los mismos que vienen ahora mover más viajeros. «Para lo que ya se hizo una ampliación de la rampa en su día. Seguimos -dijo el consejero- en los dos frentes, pero esta segunda opción, la de los barcos más grandes, sigue adelante con fuerza». Eso fue en octubre de 2016. Pero el propio Martín deslizó el pasado mes de diciembre un avance de lo que ahora se está negociando. «Igual esto es prematuro contarlo, pero quizás está la aparición de alguna conexión nueva en nuestro Puerto de Santander a través de unas líneas de ferry».

Esta es la respuesta. La vía de Cork abre un tercer escenario que permitiría, a falta de que se concrete y de conocer los detalles, contar con seis salidas desde la capital cántabra a tres destinos diferentes. Y a dos países, Inglaterra y la República de Irlanda. A un destino, además, con un cartel interesante. Cork, la capital del condado del mismo nombre, es la segunda ciudad irlandesa más importante.

Esta misma semana se podría saber ya si el proyecto se convierte en una realidad

El puerto -está a unos treinta o cuarenta minutos en coche de la ciudad- ocupa unas 220 hectáreas de extensión y es el eje sobre el que se pretende apoyar un importante proceso de expansión económica de la zona. En la página web del antiguo Instituto Español de Comercio Exterior (ahora ICEX España Exportación e Inversiones) aparecen dos noticias recientes. En una se habla de una inyección de treinta millones de euros del «Banco Europeo de Inversiones (BEI) para el desarrollo del puerto natural más grande de Irlanda». En otra, tomando como fuente a 'The Irish Examiner', se asegura que «las autoridades locales han diseñado un ambicioso proyecto que contempla inversiones por valor de 1.000 millones de euros». Una importante parte de ese dinero repercutiría directamente en el puerto. Y la unión con Santander formaría parte de esa política de expansión.

El turismo

Tráfico para el puerto, actividad económica para la región, opciones de negocio para la industria... Y turismo. Otra posibilidad de traer a Cantabria público desde Irlanda más allá de la conexión aérea que el Seve Ballesteros tiene durante la temporada de verano con Dublín. De que vengan y también de ir (aunque las conexiones marítimas con las dos ciudades inglesas que existen hoy en día son muy desconocidas y poco utilizadas por el público cántabro, acostumbrado a ver ir y venir el ferry, pero no a subirse).

Sería una visita con curiosidades. En los 'World Travel Awards Europa 2017' (los premios del turismo europeo), el galardón a la Mejor Atracción Turística del continente recayó el pasado año en la casi desconocida 'Spike Island'. Una isla con una antigua prisión y fortaleza en forma de estrella visitable que está justo ubicada protegiendo la entrada al puerto de Cork. A eso se suma, por ejemplo, el museo dedicado a esa última escala del Titanic (y al barco en general) en el pintoresco Cobh. Allí, la catedral, en un alto, es un punto de referencia visible desde toda la zona portuaria.

Ya en Cork, la ciudad (conocida por su ambiente universitario), las guías recomiendan la visita al 'English market', la catedral de San Fin Barre y tocar las campanas de la iglesia de Santa Ana. Puede que todos esos detalles los cuenten, si se cierra la operación, durante el Día de Cantabria en la Feria Internacional de Turismo de Madrid (Fitur). Es este mismo viernes.