«El arte se basa en generar ideas que permiten el progreso de la sociedad»

El arte como frontera a transgredir. La artista cántabra Berta Jayo vive desde niña su vocación. Obras conceptuales, performances, abstractos. Salta entre técnicas sin tapujos. Se ha formado en Bilbao, Londres y Nueva York. Cree que el objeto del arte es mejorar el mundo. Va a comisariar una restrospectiva de Spencer Tunick en el Centro Niemeyer.

Berta Jayo, en su estudio de Santander. / Alberto Aja
Álvaro G. Polavieja
ÁLVARO G. POLAVIEJASantander

El arte tradicional esconde siempre alguna duda, alguna inquietud velada, algún mensaje más allá del significado evidente de la obra. El arte contemporáneo, por el contrario, guarda siempre alguna certeza, esgrime alguna respuesta, pero deja siempre en el aire todo lo demás. La artista y escritora cántabra Berta Jayo (Santander, 1971) es una creadora inquieta que utiliza todo tipo de técnicas, desde el vídeo arte hasta la performance, para trasladar conceptos y enfoques que buscan cambiar y mejorar el mundo y la sociedad.

–Convertir el arte en profesión, ¿no es una decisión arriesgada?

–El arte es innovación, es generar nuevas ideas, y las ideas son las que hacen que el desarrollo de una población vaya bien, que exista progreso.

'Autorretratos'

–¿Cómo surgió su inquietud artística y cómo ha evolucionado hasta hoy en día?

–Mi interés por el arte fue algo innato. Recuerdo que a los seis años gané un concurso de dibujo en el colegio; teníamos que dibujar monumentos emblemáticos de Santander y bajé con mi padre al Ayuntamiento y lo dibujé. Al final me dieron un premio por ese dibujo, que para mi fue un gran aliciente. Más tarde hice Bellas Artes en Bilbao, tras lo cual regresé a Santander, pero consideré que mi formación era insuficiente porque hacía cosas que veía un poco diferentes a las del resto de los artistas. Por aquel entonces me sentí muy identificada con todo lo que se hacía en Londres y por suerte fui seleccionada por el Chelsea College of Art on Design en representación de España. Al final fuimos 19 elegidos para participar en la primera promoción del postgrado de este centro. Londres fue para mi una apertura de mente total.

–¿En qué momento se decantó por el arte contemporáneo?

–En la facultad ya me caractericé por realizar un arte abstracto, y también objetos transformados, un enfoque del arte más contemporáneo. Siempre he pensado o sentido que he ido un poco adelantada a la época, por seguir una línea propia en la que no hay apenas influencias, en la que el arte se genera de una manera natural. En Bilbao mi especialidad fue pintura, y fue cuando fui a Londres cuando comencé con técnicas mixtas. También estuve después el 'International Studio and Curational Program' (ISPC) en Nueva York, donde las ideas ya brotaban por si solas. Allí se aplicaba el medio más adecuado a cada idea, ya fuera fotografía, vídeo, performance... A raíz de aquella experiencia me convertí en una artista multidisciplinar.

–¿Qué técnicas utiliza? ¿Con cuáles se siente más cómoda?

–En mi vida creativa cada día es un mundo, porque paso de un medio a otro con mucha facilidad y con mucha asiduidad. Desde que empecé a escribir hace unos cinco cuantos años, el medio con el que me siento más cómodo es la escritura. Es donde sobresale tu propio yo, es el más placentero, con el que más se aprende, con el que, desde mi punto de vista, se adquiere más sabiduría. Lo cierto es que en general me siento a gusto con cualquier medio de expresión.

–¿Qué ha aprendido sobre la condición del artista durante su propia trayectoria?

–He aprendido que hay que tener mucha dedicación, porque el camino no es fácil, y hay que tener mucha vocación. Hoy en día, por ejemplo, hay artistas que han dejado de hacer arte desde que comenzó la crisis, por el mero hecho de que las galerías han perdido bastante y sus trabajos no se venden. Es algo que me parece absurdo, porque yo creo que los malos tiempos incentivan la creatividad y agudizan el ingenio. Cuando estás en una etapa de creatividad hacer arte es muy placentero, pero no por ello deja de ser un camino difícil. Hoy en día un artista tiene que hacer muchas cosas, desde venderse a si mismo, que es un trabajo muy difícil salvo que delegues en alguien pero entonces te cuesta dinero... Es un trabajo complejo promocionarte en los medios y atender a todo lo demás. En mi caso, a lo largo de mi trayectoria he aprendido mucho y sigo hacia delante con el mismo entusiasmo que cuando me dieron aquel premio de pequeña.

–¿Cuáles son los ejes discursivos de sus obras? ¿Qué temáticas trata?

–Creo que toda obra de un artista, sobre todo conceptual, es una apertura de conciencias, y por lo tanto con ella lo que estás haciendo es aportar a la sociedad una sensibilidad especial, y en consecuencia lo que tratas es de mejorar el mundo. El papel del artista es muy importante dentro de la sociedad, aunque hay gente que no es consciente de ello. Uno de mis temas predilectos es la desaparición de las cosas para poner un mayor énfasis en la necesidad que tenemos de ellas. El año pasado, por ejemplo, hice desaparecer los monumentos más importantes del mundo, obviamente a través de la fotografía y del retoque fotográfico. Así eliminé la Estatua de la Libertad, la Torre Eiffel... Mi idea era resaltar la creación en sí, para que la gente fuera consciente de la importancia de la creación dentro de nuestra sociedad.

–Cuenta con una amplia trayectoria creativa. ¿Cuáles de sus obras destacaría?

–Mi serie más extensa la conforman trajes religiosos. Tengo unos 150 trajes. Es la obra con la que más he continuado, porque para mi un traje de monja puede ser un lienzo en el que expresar mi creatividad. Hace poco ha tenido una gran repercusión mediática una serie de trajes de monja, cada uno de un color a modo de Pantone. Es una obra con mucha continuidad en el tiempo, porque me la siguen requiriendo para diferentes espacios. Aún así, sigo haciendo trajes religiosos, principalmente de monja. Este año también he hecho una serie muy curiosa que se ha expuesto en el faro de Santander, y que se llama 'Mar de colores'. Su peculiaridad se basa en que se ha hecho con filtros y ya tengo hecha la serie número 2. Con esos filtros he conseguido generar otras imágenes. Una fotografía de la bahía de Santander, tras aplicarle un filtro, se convierte en el Caribe. En esta serie he jugado con ese concepto: un filtro rojo te produce un mar de sangre, un filtro blanco un mar de leche, un filtro negro un mar de petróleo... En otras ocasiones me gusta mucho también el abstracto, porque me hace evadirme, me permite sumergirme en formas que salen directamente del subconsciente. Hay muchos trabajos que no son conceptuales como es mi obra principal, que es conceptual y busca que la idea alcance su máxima expresión; también realizo muchos trabajos abstractos de carácter simplista...

Berta Jayo

– ¿Qué diferencias existen entre las formas de arte más tradicional y las propias del arte contemporáneo?

–Yo acepto y valoro todas las artes. He sido profesora de arte durante seis años y he dado clases a gente de todas las edades, principalmente de pintura, y creo que la gente debería de abrirse un poco más al arte, de abrir un poco más su mente. Eso de ver un cuadro abstracto y decir que eso lo hace cualquiera... Pues que se lo pregunten a Tapies. Cuando esta gente, que a lo mejor dice que no entiende el arte, coja un lienzo y se ponga a pintar lo entenderá.

–¿Qué consejos daría a quienes tengan inquietudes artísticas y quieran inicarse en este campo?

–Que se mantenga fiel a sus ideas y sobre todo que cobre por su trabajo, eso es muy importante porque hay gente hoy en día que se piensa que los artistas vivimos del aire. No sé por qué en nuestra sociedad siempre se ha abusado del artista. Parece que el trabajo del artista está considerado como un adorno. Pero el arista trabaja igual que un empresario, que un banquero o cualquier otro profesional. El mejor consejo que puedo dar es ese: que el artista cobre por su trabajo.

–¿Cree que el arte atraviesa un buen momento?

–En Cantabria hay mucho talento, pero para que ese talento se convierta en creatividad debería de haber más apoyo oficial por medio de las instituciones. Al tener ese apoyo institucional o financiación económica, los artistas se ven incentivados y eso genera estímulos para poder acceder a la creación. Se debería invertir más en las artes plásticas y en los artistas. En España la situación es similar a la de Cantabria. Cada país es diferente pero hoy en día, con el caos mundial que tenemos, estamos todos tambaleándonos para salir adelante. Sí que es cierto que en algunos países que tienen más potencial económico hay más facilidades para dedicarse al arte. En ese sentido, me gustaría destacar que es muy importante que los artistas cobren por su trabajo, porque es un trabajador como cualquier otro, pero en nuestra sociedad siempre se ha abusado del artista.

–¿En qué proyectos está trabajando ahora mismo?

–A corto plazo tengo una exposición. De jovencita me gustaba mucho el trabajo de Spencer Tunick y tuve la suerte de conocerle hace tres años. El 4 de octubre a las 6 de la tarde presento en el Centro Niemeyer de Avilés la inauguración de la primera exposición retrospectiva de Spencer Tunick en España, que recoge los trabajos entre 1994 y 2016, y que está dividida en cinco secciones que representan cinco épocas. Estará abierta del 4 de octubre hasta el 7 de enero. El 2 de noviembre, día de los Difuntos, también tengo una exposición en la Biblioteca Central de Cantabria. Y también voy presentar mi tercer libro, que consta de 200 capítulos independientes y que abarca varios géneros.

 

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