«El arte es ese don del ser humano para hablar con el mundo»

Gustavo Martín Garzo accede a la tribuna de los Martes en el Paraninfo donde habló de la necesidad del arte./Daniel Pedriza
Gustavo Martín Garzo accede a la tribuna de los Martes en el Paraninfo donde habló de la necesidad del arte. / Daniel Pedriza

Gustavo Martín Garzo desgrana en los 'Martes literarios' la inevitable búsqueda de «ese algo más» en la literatura, el cine, la música y la literatura

Mada Martínez
MADA MARTÍNEZ

Hay un momento que incomoda bastante a Gustavo Martín Garzo, ese que implica situarte delante de los periodistas para la promocionar sus libros. Casi que le gustaría obviarlo, que el libro hablase por sí solo. También le ha ocurrido con 'La rama que no existe', su último proyecto, donde el autor expone la íntima vinculación del ser humano con con el amor y lo artístico. A Martín Garzo le hubiera gustado que la novela circulase, casi autónoma, entre periodistas y miembros de la crítica literaria, pero ha tenido que reflexionar sobre ella ante el público, y, maravilla, sus consideraciones han destapado nuevas lecturas de su texto. Ayer, en los 'Martes literarios', ofreció algunas de ellas. «¿De qué hablamos cuando hablamos del mundo del arte, por qué lo necesitamos, por qué personas sensatas en un momento determinado necesitan separarse de todo eso y entrar en una sala de cine? ¿Por qué necesitas quedarte en tu curato, abrir un libro, leer? ¿Por qué tienes que escuchar un poema, por qué escuchar una canción, por qué ir a un teatro a contemplar un ballet? ¿Por que necesitamos relacionarnos con ese mundo de disparates y cosas inexistentes? ¿Por qué relacionarnos con cosas que no existen?», lanzó Martín Garzo al público que llenó el Paraninfo de La Magdalena. «Necesitamos el mundo del arte porque si no la vida perdería bastante sentido», fue el comienzo de su respuesta.

El ser humano tiene necesidad de arte, de asomarse a sus representaciones. ¿Por qué? «Tenemos miedo a, de pronto, encontrar que la vida no nos dice absolutamente nada, no habla con nosotros», contó Martín Garzo, «el arte nos devuelve la capacidad de hablar con el mundo. El arte nos permite dialogar con el mundo y con las cosas. El arte es ese don del ser humano para hablar con el mundo, y que las cosas sean mas de lo que parecen». Hasta aquí el arte, pero el amor, tan presente en la obra literaria de Martín Garzo, al igual que el cuento, la leyenda, también tiene un peso en su libro, en la vida. «Porque el mundo de lo amoroso es también pedirle algo más a la vida», que la relación sexual ofrezca ese algo más: «no sabemos exactamente qué es pero sabemos reconocerlo cuando aparece», indicó.

'La rama que no existe', publicada este año en Destino, con cubierta de Mazarío, también enlaza a Martín Garzo con Cantabria, con María Blanchard, con Caviedes, con Comillas, San Vicente, la playa de Oyambre o el monte Corona. ¿Por qué esos lugares? Porque de algún modo se le imponen. Ante el personaje del pintor, un hombre solitario, un artista que deja de pintar y decide retirarse, el paisaje se reveló de modo instantáneo. Cuando pensó en un lugar apartado, pensó en esos parajes: los bosques, los acantilados, el mar. «Sin que yo lo pretendiera ese paisaje me pidió que situara allí esta historia. Esa zona no es un decorado, es un personaje más», contó.

El autor tiene un sueño: dirigir una película. «Mis libros, dice, son muy cinematográficos»

Hubo más revelaciones: «Al situar la la historia en Cantabria, y hablar de pintura, hay un nombre inevitable: María Blanchard», un personaje que planea sobre la historia. Martín Garzo alabó su figura, la de una artista que participa en todas las vanguardias pero quedó algo relegada en el discurso público. «Se ha dejado de hablar de ella», indicó . A Martín Garzo también le me interesó su historia personal, fruto, en parte, de un defecto físico en la espalda que le hace parecer jorobada. «Cree que ha venido al mundo para sufrir en soledad. Este defecto y esta soledad forzada la transforma en la gran artista que es. La belleza de sus cuadros es una belleza oscura, tiene que ver con lo perdido, con aquello que no sabemos sacar a la luz y está esperando, pero probablemente sea la belleza más arrebatadora. Encuentra refugio en el arte para poder sobrevivir, para vivir de verdad», interpretó. De nuevo el arte como necesidad, como búsqueda.

Literatura, también cine

La reflexión de Martín Garzo también giró a la literatura. La literatura es riesgo. «La literatura debe de llevarnos a lugares de riesgo, de aventura. Lo que esperas de un libro es que sea capaz de hablarte de lo oculto, de lo que está en los otros y no queremos hablar o no sabemos definir. La literatura siempre te lleva a lugares de riesgo». Martín Garzo, quizá, ayer solo lo dejó caer, explore otros campos, se arriesgue: le gustaría dirigir o filmar una película. Muchos de sus libros tienen un poso cinematográfico. «No es cribo una novela a partir de ideas, sino de imágenes». La necesidad de arte también se transforma.