«El enemigo de México es Netflix»

Michel Franco en la Filmoteca de Cantabria./Alberto Aja
Michel Franco en la Filmoteca de Cantabria. / Alberto Aja

La Semana Internacional de Santander acoge el testimonio y las películas de Michel Franco, uno de los nombres emergentes del cine mexicano, que goza del reconocimiento del Festival de Cannes

Marta Gutiérrez Rumoroso
MARTA GUTIÉRREZ RUMOROSOSantander

«No comparto la opinión de que el cine sirva para contar historias». Así de rotundo se muestra el guionista, productor y director de cine, Michel Franco (Ciudad de México, 1979), para quien, «las respuestas para un director de cine están afuera, en la calle». En este caso el callejero en el que se encuentra es el santanderino gracias a la Semana Internacional del Cine de Santander, que ha supuesto su aterrizaje en la ciudad y su descubrimiento de la misma como destino, uno del que confiesa que, «le agrada lo que está viendo». La SICS destaca el vínculo con México con la proyección de sus laureadas películas en Cannes, 'Después de Lucía' (ganadora del premio 'Un Certain Regard' en el año 2012) y 'Las hijas de Abril' (Premio Jurado Especial en 2017).

-¿Cómo se vive ese antes y después de ser premiado en Cannes?

-Lo que ha cambiado es que quiero que mis películas lleguen más al gran público, algo que ya ha sucedido en parte a gran escala. Tal vez eso desvíe mi mirada de los grandes festivales. Me entusiasma mucho poder estar en Santander pero también me gustaría estrenar una de mis películas a lo grande en salas de cine españolas, cosa que no ha sucedido hasta la fecha.

«Con las plataformas cada vez hay más directores que se pasan del cine a la televisión con las series»

-¿Qué faceta de su vida da más problemas y cuál más alegrías?

-Produzco solo porque sino de otro modo no se hacen las películas. Me he vuelto productor de otros directores porque es un trabajo que me gusta, en la medida en la que puedo ayudarles a llevar su proyecto a la pantalla, contribuyendo en la visión que quieren trasladar. Yo quiero que mis ideas existan y para eso las tengo que escribir y buscar la forma de financiar. Luego llega el momento de dirigir que es la culminación de lo que siempre quise hacer.

-Sus películas parecen seguir una senda marcada por el terreno del 'desafío moral', ¿los temas sociales son atemporales y siempre necesarios?

-Para mí el cine, además de un entretenimiento, es una medio de entender a la sociedad y comprender como vivimos de ahí la realidad que reflejo. En México hay muchos problemas que debieran ser tratados como la misoginia. Me interesa mucho, también, el contraste de clases que es abismal así como la desproporción de las condiciones en las que viven unos y otros. Con lo que menos coincido del cine es en esa descripción de «contar historias». Esa es una percepción equivocada. Me gusta hablar de temas que importan. Hay gente que dice que es arriesgado hablar de ciertas cosas. Para mí lo arriesgado sería hablar de nada.

Programa para hoy

Centro Botín.
Proyección 'Campeones' con escolares y encuentro posterior con su director Javier Fesser (10.00 horas). Clase magistral de Michel Franco (12.30 horas). Mesa Redonda. 'El cine Iberoamericano como apuesta creativa' (a las 19.00 horas) con la participación: Iván Trujillo (director del Festival de Cine de Guadaljara México), Nacho Carballo (director del SICS) Pablo Giorgelli (director argentino), Alejandra Toussaint (actriz mexicana), Pilar Benito (productora), Roberto Lafuente (productor), Marta Canales (productora) y Adela Mac Sweney (periodista mexicana). Encuentro del público con el director Hugh Hudson (20.00 horas). Seguidamente, la proyección de su oscarizada película 'Carros de Fuego' (a partir de las 22.00 horas) presentada por el director británico.
Palacio de Festivales
Proyección de 'Campeones' para las asociaciones de discapacitados y encuentro posterior con Javier Fesser (director), Athenea Mata (actriz), Alvaro Longoria (productor), Luis Manso (productor), Alberto Nieto (actor), Jesús Vidal (actor) y Roberto Sánchez (actor) (19.00 horas).

-¿En que se fija cuando escoge a los actores protagonistas?

-En que sean capaces de interpretar lo que escribí y, especialmente, que sean personas inteligentes para que lleven más lejos eso que he escrito. En el cine se aísla al público del presente. Se le toman prestadas dos horas de su vida para que ponga atención, en este caso, a lo que yo retrato. Hay un punto de vista al que están sometidos, que es el propio, aunque ojalá una película tengo muchos puntos de vista, porque pienso que es lo que al público más le interesa, la diversidad.

-Piensa que, «el mejor cine tiene tres propósitos ser una crónica de su país de origen, ser valorado por la crítica y ser apreciado por el público». ¿Es más difícil ser profeta en su tierra que alcanzar el reconocimiento exterior?

-Tal vez lo que me ha costado más trabajo es gozar de la aprobación, del cobijo de algunas personas de la industria mexicana, pero eso es otro tema. Mis películas han tenido mucho público y atención en México y también éxito fuera del país, pero también me pasa en el gremio cinematográfico que no me siento muy cobijado aunque tampoco me quita el sueño, la verdad.

-¿Cómo valora las diferencias cinematográficas entre América y Europa?

-Mi cine -solo puedo hablar de lo que yo hago- creo que tiene más en común con el que se hace en Europa -con la variedad que eso implica- o con el que se hace en EE.UU. pero no con el 'hollywoodiense'. Me puedo sentir más afín a España o a Francia que a Hollywood. Lo que yo detesto es el cine hecho con fórmula. No le veo ningún sentido.

«No comparto la opinión de que el cine sirva para contar historias, me gustan los temas que importan»

-¿Por qué no hay más sinergías de trabajo en la producción cinematográfica entre España y Latinoamérica?

-Los Premios Platino y otros esfuerzos apuntan a intentar integrar mejor la cinematografía de los dos países pero yo creo que está lejos de ser satisfactoria la situación y la realidad para ambas partes. Creo que va a tomar muchos años de trabajo.

-¿A qué se debe esa falta de retorno del público del cine mexicano en España y al revés?

-El problema es Hollywood que invade las pantallas de todo el mundo, hasta tal punto que a veces no deja espacio para la cinematografía del propio país. En México se conoce, por ejemplo, a Almodóvar, que ha trascendido todas las pantallas con los años, pero en el otro extremo está Álex de la Iglesia, que es taquillero aquí pero en México nadie lo conoce y es una pena.

-¿Cree en el fenómeno del cine mexicano cómo un posible 'boom' de una moda pasajera?

-El cine mexicano está consolidado pero que se garantice ese estado no es fácil. Es complicado. Es difícil mantener viva esa tendencia positiva aunque en México se están haciendo bien las cosas. El 'enemigo' en México ahora mismo, curiosamente, es Netflix y todas estas series, que yo veo muy pobres en cuanto a contenido y calidad, y cada vez más directores y actores voltean a las series.

«Álex de la Iglesia aquí es muy taquillero pero en México nadie lo conoce y es una pena»

-¿Cómo valora la actual convivencia con las nuevas plataformas?

-La televisión es menor comparada al cine. No sólo por el tamaño de la pantalla sino por la profundidad que pueda alcanzar. La televisión a mí nunca me interesó. Nunca vi telenovelas ni las series que hay ahora, que son más de lo mismo. Es un consumo 'chatarra', rápido, desechable, inmediato como la 'fast food'. Se consigue como se consume, todo de forma muy fácil y rápida.

-¿Con las nuevas tendencias el futuro del cine llegará a acabar en las vitrinas de los museos?

-Para nada. El cine es como una actividad colectiva. Es un ritual que no va a suplir nunca la televisión. Le toman prestadas al público dos horas de sus vidas, donde el resto del mundo no existe, y sus problemas desaparecen frente a lo que proyecta la gran pantalla por eso va a perdurar.

-¿Qué le roba el tiempo ahora a Michel Franco?

-Estoy, realmente, muy entregado al cine. Me dedico a promover las películas que hago; a buscar financiación y medios para las nuevas; y a escribir, pero me lo tomo con calma, no me obsesiono con ello. No vivo en términos de estar encerrado. Las respuestas para un director de cine están afuera, en la calle y no en una oficina -que ese trabajo también existe- porque un director de cine tiene que dedicarse a observar, a probar, a experimentar y a equivocarse para poder crear.

-¿Y el sueño?

-No me veo como un artista que sufre. Puedo dejar aparcado el cine y ocuparme de mis asuntos. Trato de llevar una vida normal con las cosas que les preocupa a la gente.

-Cuenta con una experimentada carrera en la que sigue sumando trabajos y éxitos, ¿qué huella le gustaría dejar para la posteridad?

-Hay que dejar un buen nombre, independientemente del trabajo que se deje. Ser una buena persona. No me gustaría dejar un legado de buen cine y ser reconocido como una mala persona, tampoco es que busque ser condescendiente con nadie pero creo que además de una obra hay que llevar una buena vida, con lo subjetivo que eso suena.

Hugh Hudson, Premio de Honor de la segunda SICS

El público cántabro disfrutará esta noche, en el Centro Botín, con el oscarizado film 'Carros de fuego'(1981) –mejor película, guión original, banda sonora y vestuario– de Hugh Hudson.

El director británico es el gran protagonista en esta segunda edición de la Semana Internacional de Cine de Santander con la concesión del Premio de Honor. El reconocimiento comenzó con la proyección de 'Altamira' (2016) y concluirá con 'Greystoke, la leyenda de Tarzán' (1984).

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