El Consorcio: «Somos de la generación del casete»

De izquierda a derecha Carlos Zubiaga, Estíbaliz, Amaya e Iñaki Uranga./Carlos Muiña
De izquierda a derecha Carlos Zubiaga, Estíbaliz, Amaya e Iñaki Uranga. / Carlos Muiña

El grupo repasa hoy y mañana en el Teatro Casyc de Santander sus cincuenta años de trayectoria musical

Lola Gallardo
LOLA GALLARDOSantander

Conquistaron los escenarios como Mocedades con temas como 'Eres tú' o 'Amor de hombre', y se reencontraron de nuevo en El Consorcio para continuar con éxito su trayectoria. Hoy y mañana acercan a el Teatro Casyc de Santander su gira 'El Consorcio, eres tú', a partir de las 20.30 horas. El grupo, que se creó en 1993, está formado por los tres hermanos Uranga -Amaya, Estíbaliz e Iñaki- y Carlos Zubiaga. Iñaki Uranga (Bilbao, 1961) fue el último de los hermanos en sumarse a la música. Le apasionaba desde pequeño, pero «tenía que esconder la guitarra para que mi padre no la viera». Finalmente, se subió al carro de la música y hoy no quiere ni oír hablar de jubilarse, para él «cantar es un hobby».

'El Consorcio, eres tu' es la historia de este grupo musical. Un repertorio que viajó por México y Costa Rica y ahora está de gira por España. «Es nuestra trayectoria con el repertorio que ha elegido el público a lo largo de estos años», explica Iñaki Uranga. Desde temas de Mocedades como 'Eres tú' o 'Tómame o déjame', hasta canciones de Sergio y Estíbaliz, Amaya en solitario y El Consorcio. Hay dos temas nuevos, uno del santanderino Juan Carlos Calderón que se llama 'Adivina' y otra de José Luis Perales, 'Mientras espero'.

El Consorcio canta «a todo lo que tenga que ver con los sentimientos y con la vida misma», insiste Uranga, quien empezó su aventura musical «peleando con mi padre, porque mis hermanos ya se dedicaban a esta aventura y no quería que yo siguiera su camino. Tenía que esconder la guitarra en mi casa para que mi padre no me viera tocar, y pasados los años tuvo que dar su brazo a torcer. Al final, estaba orgulloso de nosotros».

«De pequeño tenía que esconder la guitarra para que mi padre no me viera tocar»

Los hermanos Uranga provienen de una familia de músicos. Iñaki recuerda que su padre cantaba muy bien y vivió unos años en Estados Unidos. «Nos trajo influencias de aquel país desde el gospel hasta el folk», explica. Después fueron sus hermanos los que se dedicaron a la canción. «Con siete años recuerdo que me dormía escuchando los discos que me traían de sus viajes», dice.

Son cincuenta años sobre los escenarios, un tiempo en el que la música ha sufrido una enorme transformación. «Ha sido pasar del negro al blanco. Antes solo había uno o dos canales de televisión y los discos duraban un año. Ahora todo es fugaz y pasa de moda con un chasquido de dedos. La oferta es inmensa y variada y por eso nosotros nos consideramos unos privilegiados porque estamos muy vivos haciendo lo que sabemos hacer, cantar».

Desconoce cuál es la clave del éxito de El Consorcio -«¡ojalá la supiera!», afirma- y añade que incluso al grupo le sorprende en ocasiones la respuesta del público. «A la gente le gustamos porque somos honestos con nuestra manera de hacer y cantar. Hemos mantenido una línea sobria y nos dedicamos a lo que somos, músicos. Somos de la generación del casete y se nos escuchaba en el coche. Hoy cada uno va en el coche con su Mp3 y su propia música, ya no es lo mismo».

Si tiene que elegir uno de los temas del grupo se queda con 'Tómame o déjame' «por el relato de la canción y la evolución de la melodía». ¿Trabajar con la familia? No es especialmente difícil ahora en El Consorcio porque «llegamos con la lección aprendida. Teníamos ganas de disfrutar y pasarlo bien y aunque hay desencuentros y movidas, siempre se han resuelto con buen talante». Declara estar en un momento en el que acaba de descubrir «lo poco que sé de la música», salvo que amansa a las fieras y te hace ser de otra manera».

Sobre el panorama musical lo ve «complicado». Ya no hay programas de televisión para presentar nuevos temas, «ahora facebook es nuestro canal de televisión». Y sobre el futuro, señala que «me agarro a esta profesión y a la música como un clavo ardiendo. Para mi es un hobby y sigo estudiando porque me he dado cuenta de que después de tantos años no sabes nada».