La obra de Iturrino viaja a Málaga

La obra de Iturrino viaja a Málaga

La pintura del artista santanderino, que estuvo marcada por una constante búsqueda de la luz, recala en el Museo Carmen Thyssen

L. G./AGENCIAS SANTANDER.

El pintor santanderino Francisco Iturrino (1864-1924) es uno de los grandes artistas cántabros de nuestra historia. Vivió la vanguardia de su tiempo, primero en Bélgica y después en París. Pronto asimiló las enseñanzas del impresionismo y del postimpresionismo de la mano de autores como Van Gogh, Cezanne o Gauguin. El Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Santander (MAS) conserva siete obras suyas en su colección permanente. La última fue una donación, hace dos años, de su nieto Alberto Robles Iturrino, 'Tito', titulada 'Retrato de Joaquina González'. Se trata de la madre del artista, conocida como 'La Perla de la Calle La Blanca'.

De Iturrino se ha dicho que fue el más meridional de los pintores del norte y que estuvo en una constante búsqueda de la luz del sur. Y hasta el sur, hasta el Museo Carmen Thyssen de Málaga, ha viajado su obra. La exposición 'La furia del color', que se inauguró ayer, plantea un viaje inédito al trabajo del pintor cántabro a través de 36 obras suyas y 17 piezas de artistas de su época como Matisse, Derain, Vlaminck, Zuloaga, Anglada-Camarasa, Regoyos, Nonell, Vázquez Díaz o Ismael Smith, con los que establece un diálogo. La muestra podrá visitarse hasta el 3 de marzo. «Es inédita por el diálogo que establece con maestros de su tiempo y por el relato de fascinación que lo acerca a Málaga», señaló ayer Lourdes Moreno, directora artística del Museo Carmen Thyssen Málaga y comisaria de la muestra. «Es la primera vez que se expone a Iturrino con otros autores con los que trabajó, con los que cruzó miradas e impresiones». Fue en París, cuando llega en 1895, donde Iturrino estableció sus relaciones con otros pintores y disfrutó de su reconocimiento. Aquí el arte español de Anglada-Camarasa y Zuolaga triunfaba, con temas del folclore español o la bohemia parisina, que serán sus referentes. Es en la ciudad francesa donde también conoce a los fauvistas, representados en la muestra por Matisse, Derain y Vlaminck, contactos que le abrirán la senda de exploración del uso libre del color que le caracterizan.

'La furia del color' muestra, además, el punto de vista de Iturrino sobre la visión pesimista de la España Negra de Darío de Regoyos o el retrato de gitanas y otros personajes populares del país, ha detallado Moreno. El «paradigma» que creó Iturrino con las gitanas está «en las antípodas» de la visión «triste y melancólica, más vinculada a la generación del 98» que se tenía sobre ellas. Iturrino las muestra de una manera «completamente hedonista, sensual y vitalista», explicó la comisaria de la exposición.

'La furia del color' pone en diálogo la obra de Iturrino con la de artistas de su época

Por estos motivos, Iturrino tenía una concepción de la mujer «muy avanzada para el momento», con una visión «sensual, espontánea, divertida, alegre; de mujeres independientes en su disfrute propio», añadió Moreno.

La exposición también recoge su fascinación por el Jardín de la Concepción de Málaga, a donde llega invitado en 1913 por la familia Echevarría-Echevarrieta, propietaria en ese momento del espacio aunque había sido construido en 1855 por la familia Heredia. El pintor se sintió «fascinado» por este símbolo de la ciudad, precisó Moreno. Esa admiración por el jardín y su uso de los colores hizo que el escritor Gómez de la Serna -con quién entabló amistad- lo definiera como «el pintor del norte más meridional». «Iturrino era un autor errante, viajero, nómada; que fue de muchos sitios y al mismo tiempo de casi ninguno. Eso se ha unido a la menor fortuna en el conocimiento público de su figura», indicó Moreno, que precisó que para el museo elaborar la exposición «ha sido un reto».

 

Fotos

Vídeos